En 2011 se realizaron más de 200 partos domiciliarios en la provincia

En un encuentro organizado por mujeres de Río Cuarto, la partera Diana Rosenmeyer relató que el respeto del nacimiento como hecho natural y no como enfermedad está llevando a más parejas a tener sus hijos lejos de las clínicas, pero también destacó la importancia de los controles durante el embarazo
“La mamá que está gestando un niño no sólo no está enferma, está hipersaludable, sino no podría gestar un niño desde una célula hasta esa perfección que implica un bebé a punto de nacer”, expresó la licenciada en obstetricia Diana Rosenmeyer. Esta concepción ha llevado a más de 200 mujeres de la provincia de Córdoba a tener sus hijos en sus hogares a lo largo de 2011, ante la medicalización de los partos que prima en los hospitales.

El dato surge de las estadísticas elaboradas por un grupo de parteras cordobesas que vienen asistiendo a las parejas que deciden dar a luz en sus casas. Además, crearon una escuela de partería en Villa General Belgrano que busca complementar saberes ancestrales con aquellos propios de la medicina tradicional.

Rosenmeyer, tutora de la escuela mencionada, estuvo ayer en nuestra ciudad coordinando el encuentro vivencial “Recuperando nuestros partos”, organizado por el grupo riocuartense Mujeres de la Luna.

Allí, madres, embarazadas, profesionales de la salud y personas interesadas en el tema compartieron experiencias con relación a las necesidades de las mujeres a la hora de parir, los derechos del recién nacido y la importancia de la lactancia materna.

Más nacimientos en casa

En diálogo con este diario, la licenciada relató que cinco años atrás los partos domiciliarios estaban muy poco difundidos en Córdoba. Sin embargo, en el último tiempo cada vez más parejas están disconformes con la atención que reciben en clínicas y hospitales y deciden que el nacimiento de sus hijos sea en sus hogares, generalmente acompañados por una partera.

“Fue cuando empecé a asistir estas parejas que aprendí lo maravilloso que es un nacimiento cuando uno simplemente cuida que la fisiología del parto se respete y tenga su propio orden, su propio ritmo y llegue al momento cúlmine del nacimiento con relación a la historia personal de cada mujer”, relató Rosenmeyer.

Desde esta perspectiva, la mujer junto a otras parteras solicitaron la aprobación de una ley que les brindara más autonomía en su trabajo, crearon una escuela de partería y comenzaron a realizar estadísticas sobre el tema.

Según lo relevado en toda la provincia, ya durante el 2010 hubo casi 200 nacimientos en las casas y este año se superó esa cantidad. Si bien en Córdoba se estima que en total hay 50 mil partos por año, Rosenmeyer sostuvo: “Es un número interesante, si bien sigue siendo poco, nuestra idea es llevar esta modalidad de parto a cualquier lugar, a clínicas, hospitales”.

Además, la partera agregó que a diferencia de Argentina, en países como Reino Unido, Canadá y Holanda las instituciones oficiales realizan estadísticas sobre la cantidad de partos en casas.

“Esos países dicen que la morbimortalidad, es decir, niños que se enferman o fallecen, es del 7% en las clínicas y del 2% en las casas. Si bien es cierto que de las casas trasladamos al hospital los casos que se ponen peligrosos, un parto en la casa no es más riesgoso”, afirmó.

De cualquier manera, la profesional reconoció la importancia de hacer los controles médicos necesarios durante el embarazo para asegurarse de que no existan complicaciones.

Los motivos

Las causas por las que cada vez más parejas deciden tener sus hijos en sus hogares están relacionadas con la decisión de no someterse a los procedimientos aplicados en clínicas y hospitales y con la necesidad de un trato más humano y personalizado.

“Muchas veces una mujer llega a la clínica y en primer lugar hay un aspecto psicológico que la infantiliza mucho y le van sacando ese poder que ella tiene sobre su parto y sobre su cuerpo”, dijo la partera con relación a los motivos que llevan a las mujeres a pedir su acompañamiento.

Y continuó: “No le preguntan qué va sintiendo, la empiezan a enchufar a aparatos, aunque tenga buenas contracciones le ponen un suero con oxitocina, aunque venga haciendo bien su trabajo de parto le rompen la bolsa y empiezan a hacer una serie de intervenciones porque son protocolos”.

En contraste con esta modalidad, durante los partos domiciliarios no se medica a la mujer ni se acelera el proceso natural del nacimiento, sino que sólo se va realizando un seguimiento y acompañamiento.

Este acompañamiento también presta especial atención a la primera hora de vida del niño, período durante el cual se deja que permanezca junto a su familia.

Medicina y partería

En el marco del encuentro realizado en la ciudad, Rosenmeyer insistió en que el trabajo que vienen realizando se aleja de los fundamentalismos. Así, tanto en los partos que asisten como en la escuela que creó junto a otras parteras en Villa General Belgrano, se busca complementar los saberes de la medicina tradicional con aquellos de la partería tradicional.

“Las parteras tradicionales han existido en los 12 mil años que hace que las mujeres parimos y hoy el 75% de las parteras en el mundo sigue siendo empírica y tradicional. Saben mucho, hay que aprender también de ellas”, manifestó.

Pero agregó: “Siempre cuidamos muchos aspectos del embarazo y el parto en cuanto a la medicina. Esto quiere decir que las embarazadas hacen sus controles igual que en cualquier otro lugar, les pedimos las mismas rutinas de laboratorio, las mismas ecografías”, enumeró.

Los resultados de estos controles determinan si el parto está en condiciones de realizarse en el hogar y en cualquier caso siempre se contempla la posibilidad de trasladar a la mujer a una clínica si es necesario para su salud o la del niño.

Una vez en la casa de la familia, “nuestra filosofía es no intervenir si no hace falta, más que brindar acompañamiento amoroso, sostén y confianza, sin que eso impida que vayamos cuidando que esto esté siempre dentro de parámetros normales”.

Por último, la licenciada aseguró que el 95% de los bebés que nacen de esta forma no tienen complicaciones y “se adaptan a esta vida perfectamente”. “Lo que nos va mostrando la evidencia científica es que estos nacimientos están resultando muy buenos para las mamás, para los bebés y para las familias”, dijo.

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