Pertenecen a las actividades de acompañamiento para la inclusión laboral y tienen como destinatarios principales a jóvenes y discapacitados. Destacan que buscan una promoción social de las personas
La mayor suma de dinero destinado a becas fue para el taller protegido Tobar García, con $14.400 por mes. Se trata de un espacio donde trabajan más de 40 personas con discapacidad en edad productiva. Desde Promoción Social indicaron en su informe anual que el taller, además de brindar capacitación laboral y acompañamiento, cuenta con cuatro secciones de producción en donde se elaboran pastas, dulces, agua destilada y bolsas de polietileno.
“Se ha buscado tener programas de inclusión social para jóvenes y personas con discapacidad, los dos espacios que más necesitan esta inclusión laboral y capacitación”, explicó el subsecretario de Promoción Social, Gonzalo Parodi, de quien depende el área de Discapacidad, y destacó el nivel en el que están trabajando los integrantes del taller.
Otros de los programas que tomaron una importante suma en becas fueron los de Promoción Socioeducativa, con $4.800 por mes. Éstos buscan dar respuestas a los niños y jóvenes con dificultades en el acceso al transporte local para asistir a las instituciones educativas donde se desarrollan actividades de contención formal e informal.
“Cada uno de los procesos tienen una finalidad social, son programas de promoción, lo que muestra a las claras las líneas de trabajo”, dijo Parodi, y recordó uno de los trabajos con mejor respuesta de 2011: “Este año presentamos en abril a los promotores comunitarios, es decir, personas que se han capacitado en el trabajo con viveros y que al egresar trasladaron sus conocimientos a familias que se están iniciando en huertas”.
Sobre los promotores comunitarios indicó que han participado activamente en la capacitación de las familias, que tienen cerca de 400 huertas de Río Cuarto. “Además, se los incorporó a un espacio institucional, porque los chicos comparten también las reuniones del área”, concluyó.
Para estos jóvenes, se destinaron becas por $3.500 mensuales en el asesoramiento de las familias que desarrollan estas actividades.
La misma suma se entregó a quienes integran el vivero “La Minga”, el “espacio de capacitación, acompañamiento y beca socioeducativa a jóvenes en situación de vulnerabilidad”, tal como lo definen desde el área, que funciona en el Centro Integrador Comunitario de barrio Obrero.
Otros programas
A partir del informe anual elaborado por la secretaría del Municipio se destacan otros números que dan cuenta del crecimiento de algunos programas. Tal es el caso del que se incluye dentro de Hábitat Social con el mejoramiento integral de las viviendas de barrios periféricos.
En este caso, en 2011 se trabajó con 400 familias. “El proyecto se constituye como una estrategia central en el abordaje habitacional de grupos humanos localizados territorialmente en barrios o asentamientos”, según indican las autoridades municipales en su informe.
En lo que respecta a Seguridad Alimentaria, fueron más de 1.300 las familias que recibieron las tarjetas sociales municipales, con distintas sumas de dinero según las características de cada grupo familiar, y se llegó a más de 3.900 niños y adultos mayores con el alimento entregado en los centros comunitarios.
En lo que respecta a Economía Social, se trabajó con 370 familias de recuperadores urbanos en el desarrollo de acciones “que apuntan a fortalecer las condiciones de trabajo, la previsión social, los ingresos, la salud, la educación y la vinculación medioambiental y comunitaria”.
En este mismo programa, 450 personas fueron las que participaron de las orientaciones para la creación de huertas, “para la autoproducción de alimentos sanos, económicos y naturales a través de huertas familiares y comunitarias”.
Finalmente, se les dio transporte a más de 250 personas con discapacidades en la ciudad.
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