El 2010 será un año récord para la industria automotriz argentina. Durante la reunión anual de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) celebrada ayer en Mendoza, los representantes de la entidad aseguraron que esperan vender 610.000 unidades en este año, una cifra que se perfila como la mayor en la historia automotriz del país
Abel Bomrad, vicepresidente de Acara, indicó que "en condiciones normales, como venimos hasta ahora, creemos que deberíamos llegar a un piso de 610.000 autos. Esta debería ser una meseta para la industria argentina porque si analizamos el PBI que tiene el país, es lógico pensar en esta cifra sin tener que decir la palabra récord".
Uno de los datos más llamativos es que en Argentina sólo el 35% de las ventas provienen puramente del sistema financiero: planes de ahorro, plan del gobierno, financiación de la terminal o financiación bancaria. Desde la cámara sostuvieron que después de la crisis, el consumidor argentino es reticente a endeudarse por lo que cuando compra un auto lo hace en un porcentaje alto con dinero de sus ahorros.
"La situación que vive Argentina no es normal, sólo el 35% al 40% de la venta proviene de créditos. En los ‘90, el 70% los vehículos que se vendían lo hacían con financiación. Tendríamos una cuota mayor para crecer y producir más unidades si los argentinos nos volcáramos al crédito. Pero lo cierto es que hay mucha prudencia a la hora de endeudarse", indicó Rubén Beato de Acara.
Para los concesionarios, las mayores ventas se deben a que la economía se ha estabilizado y que la crisis no fue tan grave como se esperaba. Y si bien, la industria es cada vez más competitiva y todos los años aparecen nuevos modelos o rediseños de los más conocidos, la decisión de compra siempre está ligada a la sensación de estabilidad que brinda o no la economía.
Uno de los principales problemas que está afrontando el sector es la demora que hay en todas las terminales para la entrega de unidades debido, principalmente, al boom de ventas de 0 km.
"Aumentó la demanda y la verdad es que no estaba en los cálculos. Las fábricas están produciendo a niveles récord, pero también hay que tener en cuenta que no toda la producción se reparte en Argentina, muchas unidades se exportan a Brasil que ha tenido una explosión similar a la de nuestro país", describió Beato.
Impuestos altos
Aunque hay buen ánimo entre los empresarios, desde ACARA se mostraron extremadamente preocupados por la alta presión impositiva que sufre el sector en todos los ámbitos, tanto municipal como provincial y nacional. En este sentido, señalaron el impacto negativo que generan Ingresos Brutos y el impuesto al débito y al crédito (impuesto al cheque) que distorsiona fuertemente la actividad y le agrega un costo extra a la compra.
"Si uno toma -dice Bomrad- el precio final de un auto, el 44% de ese valor son impuestos. La venta de un auto tiene precios establecidos, donde el margen para la empresa que lo vende ronda entre el 13% y el 14%, por lo tanto, cuando surgen nuevos impuestos o los existentes alcanzan la compra de un auto, no podemos ajustar el precio final, lo que pasa es que se achica nuestro margen".
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