Se pararon los cuatro motores del Jumbo
El caso de este vuelo, y de cómo se evitó el accidente que podría haber acabado con la vida de los 263 ocupantes de la nave, se estudia todavía en las academias de aviación. Es el principal precedente sobre los efectos que tienen las nubes volcánicas en los aviones y las consecuencias que provocan en el tráfico aéreo.
Los compuestos volcánicos, la ceniza y la temperatura ahogan los motores y producen una erosión acelerada de las áreas salientes del fuselaje, timones de dirección y alas (los llamados bordes de ataque). Además, al desplazarse, el trayecto de las nubes volcánicas obliga a reordenar sobre la marcha el tráfico aéreo de grandes zonas del planeta.
El vuelo 9 Londres-Auckland, con escalas en Bombay, Madras, Kuala Lumpur, Perth y Melbourne, volaba sobre Yakarta cuando el interior del avión se llenó de humo con un fuerte olor a azufre. El radar mostraba cielo despejado. El personal de cabina había observado sobre el fuselaje el llamado "fuego de San Telmo" una luminiscencia verdosa causada por la electricidad estática. En pocos minutos los cuatro motores se ahogaron y se apagaron. Los pasajeros podían ver a través de las ventanillas que las alas refulgían y soltaban lenguas de fuego, procedentes del carburante inflamado por el rozamiento con la atmósfera.
El avión comenzó a planear mientras perdía altura desde los 11.000 metros. El aparato podría planear durante varios minutos. Entretanto, el ingeniero de vuelo intentaba arrancar los motores. Ya por debajo del nivel de crucero, a 4100 metros, cuando las máscaras de oxígeno habían saltado a causa de la pérdida de presión y los pasajeros habían comenzado a redactar mensajes de despedida, el motor número 4 entró en funcionamiento. Luego comenzaron a funcionar los otros tres motores.
El capitán decidió aterrizar el Jumbo en Yakarta, pero desde la cabina no se veía la pista, aunque los boletines seguían anunciando buen tiempo. Tuvieron que tomar tierra fiándose de los sistemas automáticos. Al bajar del avión comprobaron que los cristales se habían ahumado y que todas las superficies salientes del avión estaban como lijadas.
Sólo supieron qué había pasado cuando, tras ver el parte meteorológico, comprobaron que había volado a través de una nube volcánica expulsada por el volcán Galunggung, situado en la isla de Java.
"Las medidas que tomamos en 1982 ahora están prácticamente en cualquier manual de vuelo, pero en aquel momento no sabíamos con qué nos habíamos topado", recordó Moody, que tiene ahora 68 años.
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