San Cayetano, el santo del pan y el trabajo, congregó ayer a más de 1.000 personas que desde la noche del lunes transitaron por las calles del barrio que le rinde homenaje. Sus fieles pidieron trabajo “digno y paz” para la ciudad. El obispo, Joaquín Gimeno Lahoz, indicó que se está ante “momentos difíciles en la ciudad”, por los reclamos de empleo digno, pero sobre todo el uso de la violencia en los barrios.
DIGNIDAD
El grupo compuesto por hombres y mujeres de diferentes edades avanzó realizando paradas breves para sumar a más personas en el camino, coreando el lema: “Trabajo digno, esperanza compartida”.
A diferencia de otros años, los fieles agradecieron el trabajo de sus familiares, y amigos, pero sumaron a sus deseos la existencia de “trabajo digno para todos”.
“Cuando veo que no hay tanta gente en esta celebración me pongo contento porque significa que en la ciudad hay trabajo, pero el pedido no es sólo para que se mantenga sino para mejorar, para que todos los comodorenses tengan pan en su mesa”, indicó Zulema González que, como todos los años, caminó junto su grupo familiar.
Un sol radiante, casi primaveral, acompañó la columna que trasladó la imagen de San Cayetano, paso a paso. Gladys decidió registrar con su cámara de video el acontecimiento y desde el lunes a las 20 acompañó a los organizadores de la tradicional vigilia que cerró cerca de la 1 de la madrugada con sirenas y fuegos artificiales. “Fue un encuentro muy lindo, donde las bandas musicales de los jóvenes le dieron un toque distinto a la actividad que duró varias horas”, comentó.
VIGILIA
Las actividades en el barrio San Cayetano se concentraron en el templo de la iglesia católica, ubicado en Polonia al 3.000. El párroco Armando Márquez lideró una serie de actividades que incluyeron preparar los espíritus para esta fecha tan importante, pero también la avenida principal.
Desde la tarde del lunes, globos de todos los colores adornaron la ermita del santo que recibe a propios y ajenos cada día, en el barrio que recuerda la obra del patrono. Desde entonces las fieles se reunían en el bulevar para dejar ofrendas y oraciones, como muchos lo hacen el 7 de cada mes. Así se recordó al hombre “que trabajó siempre a través de la misericordia, sobre todo en los tiempos que a él le tocó vivir. Eso nos ayuda a comprender esta justicia social en la cual da trabajo a los que más necesitan”, indicó el padre Márquez.
COMUNIDAD
Con estas actividades la iglesia no sólo busca recordar al patrono del trabajo sino también devolverle sentido de comunidad a una población que creció exponencialmente en los últimos años. Con ese fin también se trabaja con dedicación, hace varios años, en la construcción del templo.
“Este año el templo tiene su piso de mosaico y, de a poco, con el aporte importantísimo, grandes y pequeños, suman para construir un lugar sólo con un corazón muy generoso”, indicó el obispo que celebró la tarea de los fieles católicos de la zona sur que trabajan para concluir la obra.
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