Zúccaro vetaría la ordenanza que obliga a la Comuna hacer controles contra el alcohol

Dice que con imposiciones y sin consenso no se logra nada. Pero en realidad es porque el Municipio no tiene capacidad para afrontar los operativos. Rige una normativa similar provincial, pero se buscaba que Pilar tenga injerencia directa en el tema.
"Quiero interiorizarme sobre la ordenanza que aprobó el Concejo y después daré mi opinión". Así el intendente Humberto Zúccaro le puso reparos a una ordenanza que el jueves pasado aprobó el Legislativo local, que busca equiparar las condiciones de injerencia de la comuna con las de Provincia.

"La noche es uno de los temas para preocuparse y ocuparse, por lo que necesitamos que toda la sociedad, los jóvenes, los empresarios y los padres, tomen conciencia, lo que no se logra sólo con una ordenanza", añadió.

La normativa, casi idéntica a la recientemente aprobada en Provincia, le otorga en definitiva facultades a la Comuna para poder intervenir en los casos de venta de alcohol a menores, por ejemplo, o multar y castigar a bolicheros e incluso padres de menores. También, limitaba en los mismos horarios la venta en comercios, así que directamente Dirección de Inspectores primero, y el Juzgado de Faltas después podían intervenir.

De todos modos, pese a que el proyecto salió con el visto bueno de todo el Concejo, Zúccaro descree de su aplicación, y pide que se los haga participes a los chicos.

"Nunca en estos temas se les dio una participación activa (a los jóvenes) y sabemos que cuando se les impone algo, muchas veces, se revelan", añadió el intendente.

Pero más allá de las "imposiciones a las que hace referencia Zúccaro, uno de los factores que más gravita y pone a la ordenanza al borde del abismo es el reducido plantes de inspectores con los que cuenta la Comuna, unos 15, que no sólo se tienen que repartir en Pilar sino en toda la geografía del Distrito.

Y justamente, la ordenanza, impulsada por el bloque de la Coalición Cívica, buscaba adecuar la normativa local con la provincial y, sobre todo, dotar a la comuna de potestad para poder intervenir en un tema tan sensible, ya que antes era el Juzgado de Paz el área con injerencia directa. Hasta la aprobación de, proyecto todo quedaba en manos de la Provincia. Y si se veta, como se prevé, todo quedaría igual.

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