La Zona Franca acumula pérdidas por 38 millones

Luego de una década de vida bajo los gobiernos de Marín, Verna y Jorge se siguen erogando excesivos dineros públicos. El Comité de Vigilancia nunca logró que AA2000 invirtiera y promocionara el enclave.
JUAN JOSE REYES

La Zona Franca de General Pico cumplió una década en el norte pampeano. El Estado provincial sigue erogando excesivos dineros públicos para su definitivo arranque. Entre capital y gastos corrientes se estima un gasto de 11,5 millones de dólares para la Z.F. y el Aeropuerto Internacional de Cargas. El concesionario, Aeropuertos Argentina 2000 (SyTASA), se instaló en 1998 y el Comité de Vigilancia (CV) nunca pudo torcerle el brazo para que promocionara aquel enclave estratégico e invirtiera.

Hay una larga lista de firmas que son simples sellos, han cerrado o son “fantasmas”. Seprotina, Agroversátil, Tepuel, Lamsa S.A., Odear S.R.L., Narpe S.A., Río Branco, Guillero Zoppis, Eduardo de la Iglesia, Northstar Drilling System, Gabrielli y Bergesio S.H., Poggi y Cía. S.R.L., Jorge Amato, etc. La triste historia sigue: gastos superfluos e ingresos por canon muy bajos. En 2009 nos costará un millón de pesos al año y se recaudará la irrisoria suma de 9.500 pesos.

Ganador.

AA 2000 S.A. fue el ganador de la licitación para operar el grupo A de aeropuertos del sistema Nacional de Aeropuertos (SNA) de la Argentina que incluía a 32 terminales aéreas con un canon fijo de 15 millones de dólares mensuales. Ello incluyó la explotación de la Z.F. de Pico. Una vez analizado el potencial del negocio, el consorcio decidió tomar el emprendimiento, presentando a la provincia de La Pampa una propuesta de desarrollo y una oferta económica.

El 6 de noviembre de 1998, la empresa Servicios y Tecnologías Aeroportuarias S.A., perteneciente a A.A. 2000 S.A., firmó un contrato con la Provincia y se convirtió así, por 30 años, en la concesionaria de la Z.F. aunque comenzó a operarla un año después. La Resolución N° 269/99 del Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación aprobó la adjudicación de la concesión de la explotación de la Z.F. a favor del consorcio, dejándolo atado por 30 años a un operador aeroportuario que nunca invirtió, además de las graves falencias de los sucesivos Comités de Vigilancia, formados por organismos estratégicos, que no pudieron introducirla en el contexto del mercado global.

De mal en peor.

Uno de los pilares de la refundación de La Pampa, según el discurso del ex gobernador Rubén Marín pronunciado una década atrás, sigue estando privado de certezas. El discurso de su sucesor, Carlos Verna, quien aseguró que el enclave despegaría cuando se cambiara al concesionario, también cayó en saco roto. De cara al porvenir, el estado de situación de la Z.F. es incierto al igual que el de su “otro” polo de despegue, hoy prácticamente inactivo: el Aeropuerto Internacional de Cargas.

Pero desde el recambio de gobierno nadie puede asegurar que la Z.F. goce de un manejo orgánico seguro y estable, ni que logre sobrevivir a los onerosos costos y menguados ingresos. SyTASA, el concesionario de la corporación del Grupo Eurnekián que opera la Z.F., continúa en su línea autista. Es decir, mantiene presencia sin acordarle un tratamiento especial a pesar de sus beneficios adicionales (venta del 100% en lo producido en territorio aduanero general y la exención de los derechos de exportación, cargas patronales y ART).

La razón es simple: hace negocios más fructíferos en otras zonas francas. Hoy sólo sacan su producción Ciccone Calcográfica, Packaging pampeano y, últimamente, CASEPA. Los sucesivos gobiernos provinciales dejaron asignaturas pendientes al haber carecido de ingenio y capacidad para darle viabilidad al comercio exterior. En los últimos años, la radicación de algunas empresas dedicadas al negocio petrolero, junto al boom de los hidrocarburos en La Pampa, generó alguna ilusión, pero la impresionante caída de los precios del barril la derrumbaron. ¿Cuáles serán las políticas de aquí en adelante?

Nadie se hace cargo.

Aunque el crecimiento de la Z.F., distó mucho de lo prometido y publicitado, hubo y hay interesados en invertir y operar en ella. En la actualidad tiene a 49 usuarios de distintos rubros en las operaciones realizadas por la cantidad de personal que trabaja, que hoy llega a las 214 personas en forma directa, más 5 contratados y los prestadores de diferentes servicios y proveedores de materiales.

Hace unos días, cuando se inauguró la planta de la empresa Productos Pampeanos (heladerías Cecchetto es la primer empresa genuina de La Pampa en instalarse), dedicada a la elaboración de helados, ceremonia a la cual asistieron autoridades del gobierno provincial, municipal, entidades intermedias, empresarios y público en general, otra vez se escuchó una promesa de despegue definitivo de la Z.F.

Los pocos rubros que actualmente se desarrollan son textil, frigorífico, alimenticio, agroquímico, bioquímico, agroalimenticio, tecnológico, industrial, petrolero, comercial y vial, entre otros. Los beneficios impositivos, aduaneros y de contribución social que posee la Z.F. siguen intactos, pero poco y nada han sabido venderlos más allá de los problemas económicos del país y la crisis financiera global del presente. La búsqueda de contrapartes, clientes y proveedores, es un cuello de botella para la proyección internacional de las empresas que ahí residen. En un reciente encuentro de zonas francas en San Luis, el sector pidió una urgente sanción del decreto reglamentario de la Ley 24.331, para readecuar la normativa frente al nuevo escenario mundial, un mayor compromiso por parte del Estado nacional en la promoción de las Z.F. como herramienta de desarrollo y la celeridad en la gestión de sus operadores.

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