Zelaya: "Estoy iniciando mi vuelta al país"

Según el presidente destituido, Honduras ya vive una "guerra civil"
TEGUCIGALPA.? Destituido por un golpe de Estado el 28 de junio, el presidente hondureño, Manuel Zelaya, lleva más de tres semanas en un exilio itinerante por América. Ahora prepara desde Managua el asalto final para retomar el poder si el gobierno de facto de Roberto Micheletti no acepta su restitución mañana, cuando expire el plazo otorgado por el mediador del conflicto, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias.

En un extenso diálogo telefónico con LA NACION, Zelaya afirmó que en Honduras ya se vive "una guerra civil".

El mandatario destituido ha cursado instrucciones a sus seguidores para que avancen hacia los puntos fronterizos del país a recibirlo y conducirlo a Tegucigalpa, "en una entrada apoteósica". Sin muchas esperanzas de que Micheletti le ceda el poder, Zelaya se encaminará hacia Honduras en cualquier momento y por cualquier punto fronterizo a partir de mañana, aunque no descarta la posibilidad de seguir impulsando la vía diplomática para un retorno consensuado.

-La mesa de diálogo de San José está a punto de naufragar. ¿Se agota la vía diplomática ?

-No habrá ninguna reunión más en San José. El mediador [el presidente costarricense Oscar Arias] les dio 72 horas a los golpistas para que acepten el mandato de la Organización de los Estados Americanos (OEA), es decir, la restitución del presidente legítimo. Arias se dio ese plazo para que los golpistas entendieran y cumplieran ese mandato.

-Algunos aliados suyos en la región criticaron la mediación de Arias. ¿Usted cree que ha sido positiva?

-Nosotros aceptamos esa mediación y también estuvimos de acuerdo con los siete puntos que el presidente Arias propuso como punto de partida para un acuerdo. Pero los que han ultrajado esa mediación han sido los golpistas, al rechazar el punto principal expuesto por Arias: la restitución presidencial. Con ese rechazo, han ofendido estúpidamente al mediador y se han ganado el repudio mundial. La OEA y Estados Unidos han ratificado esos siete puntos. Los golpistas se han quedado sin argumentos.

-Su delegación estuvo de acuerdo en dialogar sobre los siete puntos de Arias, incluido el que pide que desista de convocar una consulta para reformar la Constitución. ¿Usted estaría dispuesto a aceptar ese punto?

-Los puntos no llegaron a discutirse por el rechazo de la otra comisión. Todo en esta vida tiene solución; hasta la muerte, si usted es creyente. Nosotros estamos dispuestos a discutir la convocatoria de esa consulta. Mi administración es de centroizquierda, con amplios niveles de tolerancia. Pero el pueblo hondureño se merece que haya cambios para que no siga asfixiado por la oligarquía; ese proceso de cambio que se está dando en América latina deberá seguir en algún momento en Honduras. No es un capricho personal, porque a mí no me va a afectar.

-El papel de Estados Unidos en la crisis fue criticado desde algunos sectores. ¿Cree usted que el gobierno de Obama ha sido suficientemente contundente contra los golpistas?

-Yo estoy muy satisfecho con el papel del presidente Obama. Ha sido muy congruente en su posición de condena al golpe y de apoyo al presidente legítimamente elegido en las urnas. De la misma forma se ha expresado la secretaria de Estado, Hillary Clinton, lo cual agradezco. El embajador en Tegucigalpa, Hugo Llorens; el secretario de Estado adjunto para América latina, Thomas Shannon; el asesor de Obama Dan Restrepo? Todos ellos nos están apoyando. Otra cosa distinta es la postura del grupo de halcones de la era de [George W.] Bush. Gente como Otto Reich [ex secretario de Estado adjunto para la región] y otros, que son auténticos golpistas.

-Usted ha anunciado que retornará a Honduras a cualquier costo, si finalmente no hay acuerdo mañana. ¿Para cuándo prepara ese regreso?

-Yo estoy iniciando ya mi retorno a Honduras. Lo voy a hacer a partir del miércoles por cualquiera de los puntos fronterizos que tiene Honduras con Guatemala, El Salvador o Nicaragua. Entraré por uno de esos puntos terrestres o quizá por algún punto aéreo, o quizá por la frontera marítima. Tenemos una amplia frontera y extensas áreas de selva también; las posibilidades son muchas.

-¿No teme ser detenido cuando ponga un pie en su país?

-El pueblo hondureño se está moviendo a las fronteras para que, cuando se cumpla ese plazo de 72 horas, podamos entrar por cualquiera de los puntos fronterizos que le he mencionado. Se está moviendo ya todo el país.

-¿Está convencido de que su retorno será un éxito?

-Sólo Dios puede impedir mi regreso. Y le puedo asegurar que Dios no está con los golpistas; está de nuestro lado. Mi entrada en Tegucigalpa va a ser apoteósica.

-Pero usted tiene muchos enemigos en Honduras: políticos, el poder judicial, la cúpula empresarial, el alto mando militar?

-Yo llevo más de 30 años en política. Cuento con muchos aliados, con muchos amigos que me conocen y me estiman. El error de los golpistas fue pensar que yo era un líder pintado nomás. Se equivocaron por partida doble, porque también creyeron que la comunidad internacional no iba a condenar el golpe de Estado.

-¿Descarta usted totalmente una salida negociada del conflicto?

-Mire, el gobierno de facto no va a ceder. ¿Por qué cree usted que dieron el golpe? El grupo golpista es una oligarquía que ha explotado este país desde hace décadas y no está pensando en ceder ahora ese poder que ha ganado de forma violenta. Pero la vía diplomática nunca hay que menospreciarla; siempre queda una ventana abierta?

-El presidente Arias advirtió sobre la posibilidad de una guerra civil si no hay acuerdo?

-La guerra civil ya comenzó en Honduras. Ya está montada; ya hay sangre corriendo sobre la memoria de los golpistas [el joven Isy Obed Murillo, muerto el 5 de julio por disparos de francotiradores del ejército cerca del aeropuerto, cuando Zelaya intentó aterrizar]. Cualquiera que esté en Honduras puede ver que ya empezó ese enfrentamiento, esa guerra civil.

-El gobierno de facto sigue pensando en llevarlo a los tribunales por abuso de poder, traición a la patria, corrupción?

-Es curioso: los criminales juzgan a gobiernos legítimos. Es el mundo al revés. Todo acto de fuerza es nulo; lo dice nuestra Constitución, y yo fui derrocado en un golpe de Estado. Quieren hacerme lo que se le hizo a Galileo Galilei en la Edad Media por querer decir la verdad.

-En la propuesta de Arias se habla de amnistía para todos.

-En Honduras se ha roto el Estado de Derecho. A los jueces [de la Corte Suprema] los nombra el Congreso, pero son todos golpistas. Yo no tengo potestad para otorgar amnistía, soy presidente de la República. A los golpistas no les vamos a dar un premio, tendrán que irse a su casa y luego se verá.

-Su mandato termina en enero de 2010. Las elecciones están previstas para el 29 de noviembre. ¿Estaría dispuesto a adelantarlas?

-Por mí no hay problema; si quieren, las hacemos mañana.

Comentá la nota