Zelaya denunció que los militares de Honduras lo atacaron con gases tóxicos

Desde su refugio en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, llamó ayer a continuar las protestas callejeras contra el régimen de facto, mientras el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), reunido en Nueva York, exigía cesar el acoso a su sede diplomática por parte de las fuerzas de seguridad que mantienen rodeado el edificio.
Por otra parte, según denunciaron Zelaya y los colaboradores que lo acompañan, los militares atacaron la sede diplomática con químicos que provocaron vómitos y sangre en la orina de muchos de los moradores del lugar.

"Estamos pidiendo que intervengan de manera inmediata los organismos de protección humana, como la Cruz Roja Internacional, porque han difundido un gas tóxico que los militares usan para evacuar a la gente, y aquí hay gente vomitando y orinando sangre", denunció Zelaya en una comunicación telefónica con el exterior.

Sin embargo, el presidente derrocado siguió impulsando a sus seguidores a reanudar las movilizaciones, suspendidas el jueves, después de que cuatro candidatos presidenciales hondureños que lo visitaron se negaron a presionar para que sea restituido en el poder. "Exhortamos a mantener la batalla hasta que juntos, pueblo y presidente, logremos las reformas constitucionales y la caída de los usurpadores", leyó en un comunicado el ex vicecanciller de la gestión derrocada, Eduardo Reina.

En tanto que un vocero de la Policía desmintió las acusaciones y aseguró que se trataba de mensajes falsos "para llamar la atención de la comunidad internacional". Pero desde Nueva York, el Consejo de Seguridad no sólo reclamó al gobierno de facto que cesara el hostigamiento contra la Embajada de Brasil, sino que lo comprometió a permitir el suministro de los insumos necesarios como agua, electricidad y alimentos, y que no se le interrumpan las comunicaciones.

Por la tarde, miles de hondureños marcharon en Tegucigalpa y al pasar frente a la Embajada de Brasil, le gritaron consignas para que resista el asedio del régimen de facto. "Mel, aguanta, el pueblo se levanta", "gracias, Brasil", "Mel Zelaya, el pueblo no te falla", corearon los manifestantes al mediodía frente a la legación brasileña sitiada por militares, donde estuvieron unos minutos antes de reanudar su marcha hacia el centro de la capital.

Un dirigente pidió por altavoces a la multitud, estimada en unas seis mil personas, que no se manifestara cerca de la legación brasileña "para no poner en peligro la vida del presidente" mientras la tensión no se detiene en Honduras.

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