Zelaya anuncia una nueva ofensiva para su retorno

Prometió "acciones" en su país y dijo que castigará a los golpistas
SANTO DOMINGO.- Ante el estancamiento de las negociaciones en Costa Rica tendientes a sacar a Honduras de su profunda crisis política tras el golpe de Estado, el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo que impulsará la semana próxima una serie de acciones para lograr su regreso al poder.

En una conferencia de prensa en República Dominicana, donde buscó recabar apoyo, Zelaya no dio detalles sobre "las acciones" que impulsará en Honduras, pero insistió en que las autoridades interinas en su país no podrían quedar "sin castigo".

"Posiblemente en la semana que viene tendremos algunas acciones dentro del país", dijo Zelaya, sin aclarar quien las encabezará. "Tengo pleno derecho y la plena voluntad de regresar a mi país cuando lo considere conveniente", añadió, pese a que el gobierno de facto hondureño le advirtió que lo arrestará si regresa y se muestra renuente a negociar.

Zelaya se reunió ayer en Washington con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y el encargado para América Latina del Departamento de Estado, Thomas Shannon. El embajador hondureño en Washington, que responde a Zelaya, dijo que el encuentro forma parte de las gestiones del mandatario depuesto para volver a su país.

La primera ronda de negociaciones entre el mandatario depuesto y los golpistas en San José de Costa Rica, con la mediación del presidente costarricense Oscar Arias, no generó avances e hicieron temer un estallido en Honduras, donde la sociedad se encuentra muy polarizada. Ayer se recordó en Tegucigalpa al joven Isis Obed Murillo, abatido por la policía durante una de las marchas en favor de Zelaya en el aeropuerto, cuando éste intentaba volver al país. Finalmente, el avión que transportaba a Zelaya no fue autorizado a aterrizar.

Zelaya fue expulsado de su país por militares el 28 de junio, cuando desafió una prohibición judicial a una consulta popular sobre una eventual reforma constitucional que habilitaría la reelección.

Enseguida, el gobierno de facto, encabezado por Roberto Micheletti, estableció un toque de queda y restricciones a las libertades individuales para evitar un estallido.

Posteriormente, Zelaya recibió un amplio respaldo regional que incluyó a Estados Unidos, pese a que Zelaya ha sido un opositor a las políticas norteamericanas para el continente. Ayer también fue respaldado por el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, que dijo que el gobierno de Micheletti "recuerda el pasado sombrío de las dictaduras de América".

Sin embargo, Lula reconoció: "Estas cosas [por la restitución de Zelaya] muchas veces llevan días; si fuese fácil, ya habría sido resuelto".

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