Zara vende activos y alimenta los rumores sobre su partida del país

El predio estaba en alquiler, pero ahora la cadena española decidió ponerle cartel de venta. En Inditex, su empresa controlante, dicen que mantendrán la operación local
Que se va, que se queda, que la ecuación en la Argentina ya no le cierra, que están "más firmes que nunca"... Las versiones en torno de la operación de Zara en el país son de lo más variadas, aunque aquellos que sostienen que la cadena española está cada vez más cerca de la despedida encuentran algunos argumentos muy concretos para sostener su hipótesis.

Inditex, el grupo controlante de la firma textil, puso a la venta el terreno de 120.000 metros cuadrados (m2) que tiene en el Parque Industrial Tortuguitas, donde funciona el depósito de la filial local de la compañía, de 17.000 m2. Según supo El Cronista, el predio tendría una cotización cercana a los u$s 17 millones.

En el mercado, muchos sostienen que esto no hace más que mostrar la intención de los españoles en dejar el país.

Este no es el primer intento de Zara por desprenderse de ese inmueble. Apenas comenzado 2009 lo puso en alquiler, por el que pretendía obtener unos u$s 100.000 al mes. Esta operación jamás tuvo éxito debido a la delicada situación por la que atraviesan muchas empresas, hoy con más intenciones de desinvertir que de invertir.

Sin embargo, el punto que terminó de colmar la paciencia de los directivos españoles fue la dificultad que encuentran a la hora de importar mercadería, producto de la política de aranceles y licencias no automáticas impuesta por el Gobierno, que complica el ingreso, en el caso de Zara, de mercadería fabricada íntegramente en el exterior.

En especial, la firma española traía al país indumentaria proveniente de Uruguay, aunque hace algunos meses les comunicó a las empresas Carlos Rother y Compañía, y Welcolan –dos de sus proveedores de aquel país– que quedaban anulados todos los pedidos para la Argentina, aunque mantenía los vigentes para Brasil, Chile y Uruguay.

Aquella mercadería –especialmente pantalones y trajes para hombre, además de abrigos de diferentes tipos– fue reemplazada por otra similar, aunque fabricada por talleres argentinos que, según las fuentes consultadas, no habría satisfecho en un 100% las expectativas de la compañía.

Este combo entre el achicamiento del mercado inmobiliario logístico y la política importadora llevó a Zara a cambiarle el cartel al predio, de "se alquila" a "se vende".

El otro gran punto es saber qué pasará con los locales de Zara.

La empresa de ropa tiene presencia en los principales shoppings de Capital y, según voceros de IRSA –controlante de Alto Palermo SA, que maneja los shoppings Patio Bullrich, Alto Palermo, Paseo Alcorta, Abasto y DOT Baires– "Zara tiene contrato vigente" con los centros comerciales, por lo que no dan como algo probable que la empresa abandone su operación local. Esto, claro está, no implica que si una firma decide dejar el país, anule los contratos y emprenda la retirada.

Consultadas por El Cronista acerca de la posibilidad de que Zara deje el país, fuentes de la empresa dijeron desde España que los rumores "carecen de cualquier fundamento".

Con todo, la determinación de Zara de abandonar su predio en la localidad bonaerense de Tortuguitas no hace más que remarcar la tendencia que se observa desde hace tiempo entre las grandes cadenas textiles.

Sin dudas, el gran golpe de efecto en este sentido corrió por cuenta de la holandesa C&A. El 29 de junio pasado anunció que cerraba su operación en el país, incluso a menos de un año de haber abierto su último local porteño, sobre la avenida Santa Fe, a metros de Coronel Díaz.

Aunque hizo mucho menos ruido que el caso de C&A, el de la chilena Johnson‘s también es destacable. Puso a la venta su centro de distribución y el local que funcionaba como outlet en la localidad de Bancalari, un predio de 10.000 metros cuadrados.

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