Zapatero, debilitado y bajo fuerte presión

En las últimas semanas, varios funcionarios abandonaron el oficialismo con duras críticas a la gestión de gobierno
MADRID.- Las críticas contra la política económica del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ya no tienen la exclusiva autoría de la oposición, las confederaciones empresariales o los tradicionales grupos de poder conservadores que nunca simpatizaron con los métodos del presidente español.

En las últimas semanas, el descontento de militantes históricos del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) hacia el estilo "personalista" del actual mandatario hizo que varios de ellos comenzaran a abandonar las filas del gobierno en busca de un refugio más seguro en la actividad privada o en cualquier otro ambiente ajeno al comprometedor entorno del presidente.

El éxodo, que comenzó en forma silenciosa durante el verano, se volvió ayer evidente a los ojos de la prensa local, al confirmarse el alejamiento de Pedro Solbes del Congreso.

El hasta ayer diputado socialista y ex ministro de Economía de Rodríguez Zapatero decidió irse al tornarse insostenible su convivencia con un gobierno que "persiste en el despilfarro" con medidas que contribuyeron a agravar el déficit público, como la deducción anual de 400 euros al impuesto sobre la renta o el subsidio de 2500 euros entregado a cada madre con más de dos años de residencia en España por cada hijo recién nacido.

Estas medidas, sumadas al preocupante cuadro macroeconómico que contiene predicciones extraoficiales de un 20% de desempleo, al derrumbe del consumo doméstico del 5% y a la caída del PBI superior al 4% para finales de este año, llevaron a Solbes a dar el "portazo" en busca de un porvenir más tranquilo en un organismo consultivo en Bruselas.

La renuncia del ex superministro no fue el único golpe para el presidente español, que ayer se mostró inusualmente crispado en el Congreso al ser consultado sobre una posible crisis dentro del PSOE.

Estas sugerencias, realizadas en forma sarcástica en reiteradas ocasiones por diversos legisladores del opositor Partido Popular (PP), tienen su fundamento en la reciente partida del ex ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla y la del ministro de Cultura César Antonio Molina, quien dará clases en una universidad.

La Unión Europea, que vaticinó que España "será el último país en abandonar la recesión", curiosamente también se transformó en un destino atractivo para otros dos importantes políticos socialistas.

La ex ministra de Fomento Magdalena Alvarez y el ex ministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar eligieron abandonar el entorno presidencial para transformarse en eurodiputados, en una decisión que para los analistas locales constituye casi siempre una salida elegante de la "gran política".

La danza de nombres de posibles desertores continúa. Ayer también se mencionó que otras figuras de peso podrían dejar próximamente el ámbito legislativo, entre ellos el ex ministro de Sanidad Bernat Soria, el ex ministro de Fomento Mariano Bermejo, la ex jefa de la cartera de Educación Mercedes Cabrera y el antiguo titular del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales Jesús Caldera, un reconocido hombre de confianza de Rodríguez Zapatero.

La fuerte presencia que cobraron estas versiones en los medios llevó a una ola de desmentidas por parte del partido gobernante, con su líder a la cabeza. "El PSOE está muy bien", dijo Zapatero.

Sin ser más locuaces, sus colaboradores más cercanos buscaron ser tajantes en el momento de negar problemas dentro del bloque oficialista y del gabinete. "No hay temor, en absoluto", dijo Carme Chacón, la ministra de Defensa, al ser consultada sobre un posible abandono en masa del gobierno por parte de otros socialistas desencantados.

Con palabras parecidas, la mayoría de los demás ministros, como el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se encargaron de restarle importancia a un fenómeno que se muestra irreversible para el periodismo político.

Ayer, sólo el vicepresidente Manuel Chaves admitió que es "real" el fuerte debate interno en el seno del partido, aunque explicó que los ex funcionarios del gobierno socialista dejaron el Congreso porque "tenían un difícil encaje en la dinámica parlamentaria".

De amigos a adversarios

Más allá del éxodo de sus ex aliados, el malhumor de Rodríguez Zapatero también obedece a la pérdida de un apoyo que, acaso, esperaba y deseaba aún menos: la del diario El País , el de mayor tirada en España.

Luego de resultar perjudicado por las facilidades otorgadas a un conglomerado mediático afín al gobierno para quedarse con los derechos de explotación de las transmisiones de fútbol por televisión digital, el grupo Prisa, al que pertenece El País , decidió retirarle su respaldo a la actual administración socialista.

El quiebre se produjo el 21 de agosto pasado, día en que el director del periódico, José Luis Cebrián, publicó un duro artículo con el título "Un desatino", donde acusa al gobierno de haber tomado una decisión "precipitada e irresponsable" al favorecer por decreto a la televisora competidora de Prisa. Ese fue el comienzo de una serie de artículos críticos de una gestión gubernamental que parece transformar promesas en problemas y antiguos amigos en férreos adversarios.

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