"Zanon es una palanca"

Después de la expropiación de la empresa, los dirigentes del gremio analizan cómo extender su experiencia en Neuquén a otras fábricas recuperadas por sus trabajadores.
Quizás hace más de 40 años no sucedía en el país, cuando Agustín Tosco, líder de Luz y Fuerza en Córdoba, o René Salamanca, secretario general del Sitrac-Sitram en la misma provincia, trabajaban junto a sus compañeros. Ahora volvió a suceder en Neuquén: a poco de haber logrado la expropiación de Zanon, los dos máximos dirigentes de esa lucha que duró nueve años volvieron a la línea de producción junto a los 450 trabajadores de la fábrica. Un hecho que a ellos mismos les sorprende que sea noticia "porque es lo que siempre dijimos y lo que teníamos que hacer". Alejandro López y Raúl Godoy, secretarios general y adjunto salientes del Sindicato de Obreros y Empleados Ceramistas de Neuquén, hablaron desde la línea de producción con Página/12 sobre el futuro de la fábrica de porcelanato más grande de América latina, en manos de los trabajadores.

–¿Cómo vivieron la vuelta a la fábrica?

Alejandro López: –Volver al lugar original donde empezamos a organizarnos cuando éramos delegados fue impresionante. Desde que entré a la fábrica, en el ’92, trabajé en el sector del esmalte y allí volví. Nuestros compañeros y compañeras se arriman y les parece muy bien que hayamos dado este paso. Esto es importante no sólo para nosotros, sino para todo el movimiento obrero que tiene a sus dirigentes tan desprestigiados. En la lucha sindical, los burócratas nos han acostumbrado a que nunca vuelven a su sector de trabajo. Pero en Zanon la cosa es diferente, no sólo volvimos nosotros dos a la producción, también toda la comisión directiva del sindicato lo hizo.

Raúl Godoy: –Para nosotros es emocionante volver y tener el respeto y el reconocimiento de cada compañero. Esta vuelta es un doble desafío para volver a militar desde la máquina en la fábrica. Volvimos con muchísima más responsabilidad que cuando asumimos como delegados.

–¿Dónde estaban y qué pensaban diez años atrás?

A. L.: –A mí me tocaba trabajar en esta misma línea de esmaltado, pero con otra cabeza. En aquel momento, la prioridad como esmaltador y después como delegado era tratar de cuidar a los compañeros, pelear por las condiciones de seguridad y un salario justo. Hoy, diez años después, tenemos otros objetivos. Si bien se logró la expropiación, que es un paso enorme, ahora es necesario discutir el futuro en nuestras manos. No nos conformamos con una fábrica bajo control obrero mientras haya compañeros explotados en cada una de las fábricas, como está pasando en la ex Terrabusi (Kraft Foods) o en tantos otros rincones.

–¿Qué cosas todavía no se han logrado en Zanon?

R. G.: –A los obreros y obreras de Zanon más no se les puede pedir por el sacrificio que han hecho, adentro y afuera, para mantener esta fábrica en marcha. Pero todo lo que le falta a Zanon es lo que nos falta hacer con el conjunto de los trabajadores. Con Zanon recuperamos un bastión. Armamos y cavamos una trinchera y lo transformamos en un lugar donde organizarnos. Zanon es una palanca. Y es un laboratorio para que muchos compañeros entiendan, en cada uno de los lugares donde estén, que son ellos los que mueven el país. Así que lo que nos falta es tener un avance en conjunto con todos los trabajadores. Por eso pensamos en un proyecto político y también discutimos si debemos entrar o no en una central de trabajadores para dar pelea con nuestro programa.

–¿Hoy de qué depende que la fábrica siga avanzando y creciendo?

R. G.: –De la lucha del conjunto de los trabajadores y de la comunidad, como siempre. Nuestro futuro depende del avance de otros trabajadores. Si acá sigue habiendo crisis económica, la gente no va a comer cerámicos sino que lo que va a precisar es comida. Por eso, si no peleamos en conjunto, esta fábrica no tiene futuro. Debemos seguir junto a la gente que pelea por vivienda, por trabajo. No hay salida individual. Ni una sola fábrica ni una sola región se salvan por separado.

–¿El caso de Zanon se puede repetir en otras fábricas recuperadas?

R. G.: –Zanon se debe tomar no sólo en el sentido de una gestión obrera, sino que se debe tomar desde el punto de vista de la organización. Se debe tomar como una lucha no corporativa, y la idea es que para luchar en conjunto con otros trabajadores hay que tomar las demandas de los demás, no esperar simplemente que te apoyen. Zanon se debe repetir, es una necesidad para millones de trabajadores ante la crisis. Por eso, humildemente, queremos aportar nuestra experiencia desde Neuquén.

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