"Si zafamos quiero ver a Kirchner con los cortos"

El ex presidente volvió a Racing en helicóptero para regalarle los LCD al plantel y Caruso, insaciable, le pidió que vaya a entrenarse si evitan la Promoción.
Imponente, el sonido de las hélices empezó a oírse cada vez más fuerte. Desde un cielo celeste, con pocas nubes, el helicóptero se fue acercando a tierra firme hasta posarse sobre el césped del círculo central de la cancha auxiliar, mientras los juveniles de la pensión veían la escena como si se tratara de un espectáculo. A las 19.47, Néstor Kirchner, muy esperado por el plantel y por Ricardo Caruso Lombardi, descendió del aparato en el terreno de su amado Racing. Y unos minutos después cumplió con lo que, por pedido del DT, le había prometido al plantel hace dos semanas: como premio por el triunfo ante Boca, el ex presidente les regaló cuatro televisores LCD que fueron sorteados entre los jugadores. Los afortunados fueron Yacob, Chatruc, Rubén Ramírez y Aveldaño. Aunque eso fue anecdótico comparado con lo que le pidió el insaciable Richard a Néstor, en una mañana surrealista y cargada de un clima festivo por la sensación de que están cerca de evitar definitivamente la Promoción.

"Le dije a Kirchner que si llegamos a zafar les voy a poner los cortos a él y a su hijo para que se entrenen acá. Me respondió que es un buen cinco. Pero mm... Mucha pinta de jugar no tiene, lo vi demasiado blanquito, no lo veo como un guerrero de los que aparecieron en el video que les mostré a los jugadores antes del clásico. Ojo, por ahí pone la pelota abajo de la suela y es un cinco como Marangoni. Pero con cabeza de punto de penal por las canas, je", se despachó el técnico, entre carcajadas.

El recorrido. Una vez que el candidato a diputado nacional tocó suelo académico, acompañado por una comitiva de más de diez personas que lo aguardaba y por Rodolfo Molina -titular de Racing- , caminó unos 30 metros, cruzó parte del playón con vallas que habitualmente no están y se introdujo en el Cilindro por el vestuario de Inferiores. A las 10.49 apareció en el campo de juego oficial, donde se encontró con Caruso, sus colaboradores y parte del plantel (Yacob, Sosa, Shaffer, Castromán y Ramírez, entre otros) que abruptamente dejó de hacer ejercicios sobre las colchonetas para recibir de pie al hombre del día. Kirchner saludó a todos y charló unos ocho minutos, principalmente con Caruso, quien hablaba mucho y hacía movimientos ampulosos. Al mismo tiempo que se acomodaban en la cancha las cajas de los artefactos electrónicos, iban llegando del gimnasio los futbolistas que faltaban. Uno de ellos, de manera muy particular: Pablo Migliore. Tomando mate, con su pie derecho descalzo (el domingo pateó tierra en un saque de arco y sufrió un golpe) y renqueando, le dio la mano a Néstor. El último en sumarse, al trote, fue Campagnuolo. "¡Dale!", le gritaban al Flaco. Ya con todos reunidos, siempre con un ambiente de alegría total, llegó el momento de la foto grupal en medio de papelitos que quedaron como huellas del clásico, y ante la presencia de cinco bomberos que miraban atentamente desde la popular local. Posteriormente, mandados por Caruso, algunos jugadores fueron a buscar unas bolsas de Garbarino que ni siquiera cubrían la mitad de las cajas. ¿Por qué? Las pusieron arriba para hacerle publicidad al lugar de donde procedieron los anteriores televisores, los que Caruso consiguió con canje. Los de K en principio iban a ser dos, pero... "En la semana llamé al secretario de Kirchner y le pedí que, en vez de darnos dos de 42 pulgadas fueran cuatro de 32", explicó el entrenador, embalado en la postura de seguir motivando al plantel. Tanto que en las próximas horas tiene previsto juntarse con el dueño de una concesionaria con el fin de poder rifar un auto en el grupo si zafan de todo.

Exultante. El ex presidente también conversó con la prensa luego de hablar con el plantel. Fue en los instantes previos a abordar el helicóptero y se mostró muy feliz por la paliza al Xeneize. "Le agradezco a Boca que nos haya dado una satisfacción. No puede ser que ellos ganen todo, todo. Por fin nos dieron una alegría. Aunque reconozco que me puso muy nervioso el partido. Cada tiro de Riquelme me hizo sufrir", arrancó el dirigente político. Y como si intentara despegar cualquier tipo de dudas sobre su pasión, recordó que "toda mi familia es de Racing: mi hijo y mi hija también. Salvo Cristina, que es de Gimnasia. Igual las hinchadas somos amigas". Un rato después, en el vestuario estallaron los festejos de los jugadores que salían favorecidos en el sorteo. "¡Por fin gané algo yo!", se desahogo Yacob, alguien que no venía con suerte en la entrega de premios insólitos que fueron desde vinos hasta quesos y jamones. Mientras, los perdedores se la agarraron con Richard al grito de "Caruuuso hijo de puta, la puta que te parió...". ¿Podrán ver a Néstor con los pantalones cortos? En esta Academia tan dulce, y de la mano de este técnico, todo es posible...

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