El "yuyo" que no para de dar problemas

Aunque está instalada como un alimento nutritivo, ocasiona desequilibrios hormonales y anemia. La falta de información en los comedores y el negocio
Cuando descubrió que el cuerpo de su hija María Luz tomaba forma de mujer, Margarita no creyó que había parido a una niña índiga o cristal. Lo que le ocurría a su nena de cinco años se acercaba más a una mutación hormonal que al nacimiento de seres humanos con capacidades superiores. Y su olfato materno no se equivocaba; María Luz experimentaba un desarrollo con síntomas puberales que a los 60 meses de vida le había provocado el crecimiento de senos. Los médicos no pudieron diagnosticar con precisión lo que estaba ocurriendo aunque más de una década después el cuadro de la paciente puede ajustarse a lo que provoca la ingesta elevada de isoflavonas, los fitoestrógenos que se encuentran en la soja.

El caso de María Luz Goycochea ocurrió en Los Toldos hace 16 años, en coincidencia con el salto a la fama del "yuyo" que el 2008 dio origen a un histórico conflicto entre los productores de soja y el gobierno argentino. Hacia fines de la década del `80, la oleaginosa abrió una puerta de esperanza, riqueza y avaricia, que con el correr de los años van tomando cuerpo.

En el inconciente colectivo —según estudios de la Universidad de Buenos Aires—, la soja quedó ubicada como un alimento sano, económico y con propiedades similares a la de la carne. Un trío de cualidades que no hizo dudar a más de un padre para incorporarla a la dieta de sus hijos o promoverla en los comedores comunitarios, y a los responsables de la industria de la alimentación para elaborar todo tipo de producto "a base de soja". Caldos para sopa, jugos, galletitas, panes, embutidos y hasta los medallones de carne contienen soja procesada. Como lecitina de soja para emulsionar un chocolate o como aceite hidrogenado para unir las sustancias que contienen las barritas de cereal.

"Aunque a veces se piense lo contrario, la soja no es un buen alimento para los pequeños", afirma a Críticadigital el médico Jorge Herce, de Los Toldos, la ciudad natal de María Luz. Recuerda que, en 2002, cuando la Asociación de Productores de Siembra Directa (Aapresid) lanzó la campaña Soja Solidaria para distribuir gratis en los comedores comunitarios y escolares, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recomendó no dársela a los niños menores de dos años y evitar la ingesta, con una máxima de una vez a la semana, hasta los cinco años. Una recomendación que aún está vigente.

Según el médico Jorge Kaczewer, incorporar fitoestrógenos "puede perturbar el desarrollo sexual normal en los niños y en las chicas adelantar su maduración sexual", salvo ciertos resultados positivos en mujeres menopausicas o en mayores de edad asociados a la salud cardiovascular y prevención de cáncer. El efecto no es inmediato y lo que es ingerido hoy acusaría síntomas algunos años después. Si bien no hay estudios epidemiológicos al respecto, la pediatra Luisa Bay, de la SAP, confirmó que se reportan algunos casos de niñas a las que les crecen los senos, también llamados telarca, desequilibrios hormonales aunque de menor gravedad que la pubertad precoz.

COMEDORES Y DESINFORMACIÓN. El informe de la UBA firmado por el doctor Carlos Damin manifestó la "preocupación por la distorsión de la información respecto a sus ventajas nutritivas" de la soja, por la "falta de información sobre la restricción de uso en menores" y la "promoción indebida como alimento base en los comedores comunitarios" de varias provincias del país. Sobre esto último, el Grupo de Reflexión Rural solicitó a principios del año pasado al Defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, que intervenga para prohibir alimentar a niños carenciados con productos elaborados con soja. El pedido surgió al conocer que ante la pobreza y las donaciones que recibían, en Tartagal la consideraban un "alimento milagroso".

La "abundante concentración de compuestos antinutrientes" es otro de los núcleos críticos enumerados en el documento que detalla que el alto contenido de fitatos reduce la absorción de hierro, zinc y calcio, lo que en una dieta no balanceada puede agravar cuadros preexistentes de anemia y osteoporosis. En cuanto a la proteína de la soja agrega que, si bien es de muy buena calidad, para incorporarla debe combinarse con otro cereal como el trigo, maíz o arroz.

A doce años de permitir la comercialización en el país de Soja RR de la empresa Monsanto y con la Argentina convertida en el segundo país productor de transgénicos detrás de los Estados Unidos, "vivimos una contaminación tan grave como la nuclear, la transgénica", dice Kaczewer, quien afirma que "el 70% de los productos del supermercado están hechos con ese tipo de soja".

Es curioso que en este marco la Sociedad Argentina de Nutrición distribuyera entre sus socios el libro "Soja. Propiedades nutricionales y su impacto en la salud (2006)", que está accesible en su página web y en el que resalta las virtudes y beneficios de su consumo, incluso en la niñez. Al ser consultado al respecto, el médico Edgardo Ridner, uno de los autores, expresó que "no tienen casos documentados" de desequilibrios hormonales por consumir soja por lo que lo consideran "sólo una fantasía social".

Sobre la recomendación de la SAP de evitar la ingesta en los niños concluyó: "Como no hay consenso internacional, no emitimos opinión, lo dejamos librado a los criterios individuales: lo que opine la mamá o los pediatras", y agregó: "Hay algunos países donde plantean límites como la Argentina y otros no como los EE.UU.. Hay opiniones muy respetables que prefieren no estimular el consumo a temprana edad y hay otras que sí. Son opiniones divididas y hasta que nos pongamos de acuerdo nos podemos pelear por 20 años".

La investigación de la UBA no evaluó la eventual presencia de residuos de plaguicidas, pero aclara que como no es obligatorio en la soja la mayoría de los alimento carecía de una instancia de monitoreo previo a ingresar en la cadena de comercialización. Y concluye que "las coincidentes recomendaciones formuladas por varios foros y sociedades médicas en el sentido de restringir la ingesta de soja en edades críticas, circunstancias fisiológicas especiales y condiciones de enfermedad preexistente, deberían dar lugar a la discusión sobre la pertinencia de su comunicación al consumidor como parte del etiquetado de aquellos productos que la contengan en su composición".

Fruto de una pelea librada por Greenpeace en los 90, las etiquetas expresan hoy su composición pero el detalle en algunos casos es poco comprensible para el consumidor. Si bien hay productos en los que está claro, como las cajas de jugo de soja que no lo recomiendan para menores de 3 años o embarazadas, hay otros que sólo lo expresan bajo el título de aceite hidrogenado o emulsionante. Al respecto, también la diputada Patricia Vaca Narvaja, del FPV, y un grupo de legisladores presentaron hace dos años un proyecto de ley que plantea la obligatoriedad de resaltar en los envases de los productos con sustancias alergenas más serias, entre los "grandes ocho" que se encuentra la proteína de soja. Murió en comisiones.

Comentá la nota