Yasky advirtió al Gobierno que no se mimetizará con la CGT de Moyano

 Yasky advirtió al Gobierno que no se mimetizará con la CGT de Moyano
El jefe de la central disidente aseguró que no desistirán de la defensa de la libertad sindical. Y criticó a los "halcones" de la CGT que lo acusan de integrar la "zurda loca"
Hugo Moyano empezó a interpretar como un desafío a su propio liderazgo sindical la ola de críticas que se ciernen contra el monopolio que ostentan los sindicatos de la CGT. Desde esa lógica y forzado por el malestar que generaron las acusaciones de "zurda loca" lanzadas por su adjunto Juan Belen contra los sectores gremiales disidentes de la central obrera, Moyano propuso ayer encarar un proceso de unidad sindical y compartir la personería cegetista con la disidente Central de Trabajadores Argentinos (CTA), una oferta que cayó en saco roto apenas terminó de pronunciarla.

"Esta bien el gesto de despegarse de Belén, pero no hay posibilidad de imaginar que el final de este proceso es la dilución o el desestimiento de la CTA", le respondió tajante Hugo Yasky. En diálogo con El Cronista, el titular de la central disidente advirtió a Moyano que la oportunidad de fortalecer el movimiento obrero "no tiene nada que ver con forzar a través de cerrojos legales una uniformidad que pone límites a la libertad del trabajador" y juzgó de "minoritarias y trogloditas" los planteos como los de Belén. "Son gente que se quedó anclada en la Guerra Fría, y que hoy no gravitan con poder de decisión dentro de la CGT porque terminan jugandole en contra a Moyano", aseguró Yasky.

Tras la polémica que provocaron los dichos del número dos cegetista contra las organizaciones enfrentadas a esa central que presionan por una mayor libertad sindical, Moyano intentó ayer bajar los decibeles de la discusión y en declaraciones a un matutino porteño planteó la posibilidad de compartir la personería que ostenta la CGT. "Es la personería del conjunto del movimiento obrero argentino. ¿Por qué no empezamos a discutir en serio a ver si podemos, en vez de discutir otra personería, tener todos la misma?", lanzó el camionero.

Su oferta fue leída en la CTA como un intento por "salir del paso" ante la renovada presión de los reclamos contra el monopolio sindical. Pero, además, el gremialismo disidente también creyó ver detrás del planteo moyanista una mano del Gobierno tendiente a descomprimir el escenario de creciente competencia por la representación sindical que se hace carne todos los días en las calles, ante la incapacidad oficial y del propio Moyano para controlarlo. "Ellos observan que el nivel de conflictividad sigue en aumento y que la alianza con la CGT no alcanza para contenerlo. Por eso ahora plantean la idea de una unidad que es imposible y que solo persigue el objetivo de asegurarse un paraguas para ponernos en raya", enfatizó otro referente de la CTA.

Esas opiniones son coincidentes con los argumentos que pesaron dentro del Gobierno para pedir el jueves la suspensión del acto que Moyano había convocado para este viernes en Plaza de Mayo, y que se vincularon con la intención de algunos hombres de la CGT de utilizar esa demostración de fuerza como un gesto en defensa del modelo sindical. Para la Casa Rosada, ese destino de la movilización constituía un arma de doble filo en momentos en que los conflictos alentados por delegados de base y agrupaciones gremiales enfrentadas a la CGT se profundizan y hegemonizan la protesta callejera.

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