Yahuar sostuvo que la crisis justifica otorgarle a la pesca un trato especial

El subsecretario de Pesca sostuvo que con la ayuda ofrecida al sector, el gobierno busca atenuar en lo inmediato los efectos de la crisis internacional. Dijo que está dispuesto a implementar la cuotificación y a otorgarle al Consejo Federal Pesquero el manejo de las asignaciones de merluza. Insistió con establecer políticas a través del diálogo y el consenso.
La palabra "consenso es utilizada de manera recurrente por el subsecretario de Pesca de la Nación, el chubutense Norberto Yahuar, para referirse a la estrategia que utilizará para implementar cambios decisivos en materia de controles, sistemas de captura y distribución de recursos. El funcionario afirma que está dispuesto a poner en práctica la cuotificación para la merluza hubbsi –prevista en la Ley Federal de Pesca que se sancionó en 1997– ofrecer facilidades para el blanqueo del personal dentro de la industria, profundizar los sistemas de control y revisar los mecanismos de captura. Pero aseguró que nada de eso será resuelto sin obtener amplios acuerdos previos entre los empresarios, los sindicatos y los trabajadores. Luego de que el miércoles la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, pusiera a disposición del sector 80 millones de dólares para la prefinanciación de exportaciones, Yahuar dialogó con LA CAPITAL acerca de los alcances de la medida, con la que el gobierno intenta aliviar los preocupantes efectos de la crisis financiera internacional, que arrastró a la recesión a los principales mercados en los que la Argentina vende su producción pesquera. "Hoy no hay valor de mercado ni financiación" para la pesca, señaló Yahuar, asegurando que semejante situación "justifica que se atienda de manera especial al sector".

–¿De qué manera se instrumentarán las medidas de ayuda al sector que anunció la Presidenta?

–Habrá nuevos anuncios para dar y un equipo de trabajo está abocado a la instrumentación de las medidas. Por eso la Presidenta dijo en su discurso que las cámaras sugieran cuál es la forma más rápida para instrumentar el sistema. Puede haber un fideicomiso. Lo que se busca al involucrar a las cámaras en este tema es simplificar la instrumentación de las medidas. Lo que quiere el gobierno es dar una solución rápida para evitar los efectos de la crisis. La situación financiera internacional no es fácil para un sector que exporta más del 90% de sus capturas. Lo que estamos viendo es que las empresas que buscan prefinanciación de las exportaciones o que ya las tenían, hoy ya no las tienen. Por otro lado existen empresas que habían pagado el anticipo de determinados productos y hoy prefieren pagar el anticipo y no quedarse con el producto porque no hay valor de mercado ni financiación. La situación justificaba que se hicieran estos anuncios y se atendiera de manera especial al sector. Los Argentinos vamos descubriendo poco a poco cuál es la importancia que tiene el sector pesquero en la economía nacional. Hay una vocación del gobierno nacional de darle al sector la atención que se merece.

–¿Qué definición va a tomar respecto de la cuotificación de la merluza hubbsi?

–La ley está en vigencia desde hace muchos años, pero nadie pudo, supo quiso o tuvo el coraje de hacer las cosas. Había que reglamentarla y todos miraban para el costado.

–¿Qué se puede esperar de su gestión al respecto?

–La búsqueda del consenso. Eso es lo que les planté a las cámaras. No habrá ningún loco que, sentado detrás de un escritorio, vaya a sacar una resolución o un decreto que fije la cuotificación definitiva sin el consenso de las partes. Hay una clara intención del gobierno de que la cuotificación salga en algún momento y bajo determinadas condiciones, lo que tendrá que ser charlado con todos. No va a haber ninguna decisión alocada. Sabemos que es una realidad y una necesidad cuotificar, más allá de que algunos digan que hacer esto sea privatizar el Mar Argentino.

–Usted no está de acuerdo con esa visión...

–No comparto esa visión. Lo que me parece es que hay una ley en vigencia y si alguien cree que no le conviene que se cumpla con la ley tiene que buscar su derogación. Me parece que la cuotificación es una salida importante. Le vamos a poner nombre y apellido a la captura, a dejar de lado los circuitos en negro de las asignaciones no transferibles que llegan a barcos que no tienen permisos. Durante mucho tiempo se manejaron entre 30 y 45 mil toneladas generando un negocio desordenado. El orden lo va a dar la cuotificación. En una cuotificación habrá quienes ganen y quienes pierdan. Nuestro trabajo será el de consensuar para buscar un equilibrio para que a cada uno le toque la porción que le corresponde.

–¿Se revisarían los criterios que, según la ley, habría que seguir para asignar las cuotas?

–Estamos hablando de una ley que salió hace muchos años, con una realidad totalmente distinta. Me parece que se pueden discutir las condiciones. Esta ley tendría que haber sido reglamentada en los '90 y no se hizo. Desde entonces a hoy la realidad de la pesca es distinta; hay actores que han desaparecido y otros que llegaron después y que dicen tener derechos. Yo no le voy a escapar a esta discusión. Pero nos tenemos que sentar todos. Vamos a tener que discutir frente a frente y yo, como funcionario, tengo en claro que el pescado no es mío. Mi obligación es garantizar la sustentabilidad del recurso y que haya pesca durante muchos años porque de esta actividad dependen cientos de miles de familias. La ley tuvo como uno de los errores que no tuvo consenso y eso es lo que tenemos que hacer ahora. Lo real y lo concreto es que la ley debe ser reglamentada y que hay que derogar el decreto que establece que el cupo lo asigna la Subsecretaría. Yo creo que hay que salir de ese decreto y otorgarle al Consejo Federal Pesquero la facultad que tiene para manejar el recurso con el federalismo necesario.

–¿Cuál es su visión respecto del alto nivel de informalidad laboral que existe dentro del sector?

–Yo creo que hay empresas que no tendrían problemas para entrar en la cuotificación, que poseen entre mil o 2 mil trabajadores registrados. Hay otras que tienen cooperativas, empresas en negro, o que derivan a plantitas sueltas e irregulares el pescado que reciben. Son absolutamente empresas clandestinas. Hoy la cooperativa, que es un instrumento fantástico para utilizarla socialmente, pero terminan siendo sociedades anónimas encubiertas que evaden impuestos y cargas sociales. Son cosas que pasan no sólo en este sector, sino en otras actividades como la estiba, la recolección de frutas..

–Las que describe son irregularidades que los organismos de control del Estado deberían ver con claridad. No debe ser tan difícil para un municipio detectar, desde el vamos, la presencia de una fábrica clandestina.

–¿Y qué se hace? ¿Se clausura y se mandan a 120 fileteros a sus casas sin ninguna cobertura?

–¿Y qué se hace?

–Esto no puede ser una imposición; se tiene que consensuar y el Estado tiene que dar algunas herramientas. Yo siempre he estado en contra de las moratorias, pero sé que son necesarias. Sé que hay que convivir con ellas porque a veces son una solución a problemas importantes. En estas situaciones críticas, como la que se vive hoy, los sectores son más permeables a discutir algunas cosas. Hay que emprolijar las cosas ahora y ya empezamos a conversar de eso con las empresas. Vamos a seguir con el eje fundamental de preservar el empleo y blanquear a los trabajadores.

–¿Que medidas promoverá el área para perfeccionar los controles?

–Lo primero que hay que destacar es que estamos muy por debajo de los niveles de depredación de otros países donde ha colapsado la pesquería como Australia, Estados Unidos, España. Nosotros estamos cerca de cumplir con los estándares internacionales. En un mundo donde escasea el alimento no nos podemos dar el lujo de tirar tanto pescado al mar. Tenemos que usar el ingenio para traerlo.

–¿De qué manera piensa convencer a las empresas para que traigan los juveniles a tierra?

–Tal vez no se descontará de los cupos, veremos qué porcentaje se descuenta y qué no. Tuvimos una reunión con la gente del Inidep pidiéndole estudios para ir resolviendo esto.

–¿Cuándo comenzarán a utilizarse las cámaras de control a bordo de los buques?

–En primer lugar ya estamos trabajando con el parte de pesca electrónico para que al subir la materia prima al buque el capitán haga remita por el sistema satelital la información. Por otra parte, en las últimas 72 horas hemos hecho 8 abordajes con Prefectura. Cinco de los barcos estaban en condiciones de pesca normal y 3 fueron derivados a puerto porque tenían irregularidades, ya sea en las artes de pesca o las capturas. Se van a tener que acostumbrar a que la Prefectura intercepte los buques.

La cámara a bordo será presentada en los próximos días. Ha sido desarrollada por el Invap. Lo importante es que serán inviolables, trabajarán las 24 horas del día y no se corre el riesgo de que sean coimeadas.

–¿Qué definiciones se tomarán respecto de utilizar ciertas artes de pesca selectivas resistidas, como el Dejupa? ¿Hay alternativas menos controvertidas?

–Sí existen. Hoy hablamos con especialistas del Inidep sobre este tema y sabemos que hay alternativas. Hay redes que funcionan bien en ciertas condiciones y en otras no y varias propuestas para someter a prueba. Hemos planteado revisar este tema, porque claramente hay quejas de los marineros y capitanes con el Dejupa. Pero aclaro que no le sirve a nadie la imposición de un arte de pesca. Hay que estudiar y consensuar. Si imponemos un arte de pesca lo único que va a suceder es que me voy a pasar días enteros firmando multas por no utilizarlo, que es lo que está ocurriendo ahora.

Los mercados impondrán

que la pesca sea sustentable

El subsecretario de Pesca de la Nación, Norberto Yahuar, sostuvo que desde su área se trabajará intensamente para mejorar los controles y las prácticas pesqueras, con el propósito de que la industria nacional obtenga en el corto plazo las certificaciones de pesca sustentable, un requisito que en poco tiempo más, será indispensable para que los productos argentinos puedan ingresar a varios mercados internacionales. "Hay que hacer correcciones si queremos seguir viviendo de la pesca durante los próximos años", le aseguró el funcionario a LA CAPITAL, indicando que se tomarán "todas las medidas que hagan falta" para mejorar los sistemas de captura y evitar las prácticas depredatorias. Según explicó, esto será algo imprescindible si el país quiere mantener su presencia en mercados que elevan cada vez más sus exigencias. "Vamos a tener que avanzar en las certificaciones de pesquerías sustentables y para eso tenemos que evitar que haya situaciones inaceptables, como el descarte de pescado mostrado hace algún tiempo en televisión", indicó. Según dijo, ya se avanzó "en un marco de diálogo para ver cuáles son las alternativas para que estas capturas sean traídas a tierra para que se genere mano de obra. No nos merecemos que 30 ó 40 mil toneladas de merluza juvenil vayan al fondo del mar todos los años cuando hay necesidades de alimentos y de empleos. La certificación de la pesquería va a ser una necesidad común del Estado y de los empresarios. Va a ayudar al Estado a preservar la masa biológica y a los empresarios a ingresar con sus productos a algunos mercados. Claramente la Unión Europea va a requerir como algo esencial que los productos que ingresen a su mercado tengan un certificado de pesca sustentable. Esto es algo que lo están sabiendo las empresas, tanto en Argentina como en Namibia o en Marruecos", señaló el funcionario.

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