Yacyretá no provocó el sismo

Información General: El 10 de noviembre pasado se registró un temblor con epicentro a 20 Km. de Ituzaingó en la provincia de Corrientes. Alcanzó una medición de III en la escala Mercalli Modificada, y de 3,5 en la escala de Ritcher. Fue un único temblor (no tuvo recidivas) y es catalogado como de baja intensidad, pues recién al doble de la escala (VI de Mercalli Modificada) pasan a correr riesgos las edificaciones comunes –no antisísmicas-, y a generar pánico en la población.
Más allá del verdadero alud de opiniones y opinantes voluntariosos y emotivos, de las pléyades de voluntaristas espasmódicos que construyen "realidades virtuales" solo sustentadas en imaginaciones muchas veces afiebradas y alineadas con preconceptos dogmáticos casi religiosos; es importante tener la visión y la fundamentación que la ciencia suministra con el rigor y veracidad que la caracteriza. El INPRES (Instituto Nacional de Prevención Sísmica), con sede en San Juan, es la autoridad técnica específica del Estado Argentino, que monitorea todo el Territorio Nacional recolectando y procesando datos, con los que elabora informes científicos rigurosos.

Esas fuentes consulté, siempre con la intención de respaldar toda opinión emitida con sólidas bases y con referencias documentales. Por cierto son de destacar las actitudes positivas y serviciales, así como la buena predisposición demostradas por el Director del INPRES, Ing. Alejandro Giuliani; así como por el especialista Lic. Mario Araujo. En breve síntesis, el tema se resume de la siguiente forma.

·No existen en el mundo áreas sismológicas de riesgo cero; contrariamente al concepto de "zonas no sísmicas" o "zonas de riesgo cero", que supone el común de la gente, y que incluso algunos docentes de Geografía llegan a enseñar, al referirse a Misiones, al Macizo de Brasilia, a todo el NEA y a la Mesopotamia Argentina.

·El INPRES tiene registrados sismos en el NEA y la Mesopotamia, en los años 1888 - 1929 – 1948 – 1968 – 1970, precediendo al reciente; todos de baja intensidad.

·El NEA y la Mesopotamia (nótese que son dos conceptos geográficos parcialmente superpuestos, pero no totalmente coincidentes), están dentro del área de menor riesgo sísmico de Argentina; lo cual no indica riesgo cero.

·Es de muy baja –prácticamente irrelevante probabilidad la ocurrencia de un sismo significativo, que pudiera poner en riesgo vidas y propiedades, en el NEA y Mesopotamia. Los temblores han sucedido por causas naturales.

·Es ilógico y aventurado (por no decir de manifiesta animadversión y clara mala fe), imputar el temblor al embalse de Yacyretá. Si así fuese, las grandes crecientes (como la de 1983 y anteriores) también hubiesen ocasionado temblores. Y con mucha más razón, el embalse de Itaipú –muchísimo mayor- debería haber causado una hecatombe. Adviértase que el embalse de Salto Grande, de magnitud similar al de Yacyretá, está asentado en una formación geológica similar, y ya cumplió largamente tres décadas de vida, sin ningún efecto tectónico. Y si los embalses produjesen sismos, Brasil estaría vibrando constantemente, dada la enorme cantidad de grandes usinas hidroeléctricas que posee. Por no hablar de una zona naturalmente sísmica como El Comahue en Argentina, en la cual no se registró ningún movimiento sísmico que pueda ser atribuida a la red de embalses que existen en esa región argentina.

·Como dato adicional, es de norma y cumplido rigurosamente, que toda presa que se construye en Argentina –al igual que en el mundo- cumple condiciones antisísmicas, así no se encuentre en áreas de riesgo peligroso, o áreas de baja ocurrencia sísmica.

·Debe destacarse que las numerosas presas hidroeléctricas construidas a lo largo de Los Andes y las Rocallosas (en rigor una sola gran cadena de sur a norte de América), en Turquía, en el Cordón de Fuego del Pacífico Asiático, en Italia (aquí incluso algunas presas para almacenar agua de la época de los romanos), en Japón y muchas otras que como las mencionadas, sí están en zonas de alta sismicidad, han soportado terremotos de muy alta intensidad, resultando indemnes y siguen operando sin problemas.

Resulta evidente que antes que prestar oídos a cualquier opinión aventurada, deben buscarse las verdades científicas.

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