Woods: el gran titiritero revalida otra vez su eterna condición de favorito.

Todo el circuito gira alrededor del norteamericano, quien intentará conquistar su 15° major en la Bethpage Black; hoy arranca el certamen, con tres argentinos.
El límite es difuso: no queda muy claro si es un hombre o una esfinge. Tiger Woods firma autógrafos a unos metros y probablemente sea humano. Respira, pestañea, sonríe. Debe serlo pero no parece, en verdad, si se atiende a la leyenda que él mismo encarna. En un deporte históricamente dominado por blancos, emergió con su sangre -mezcla de africanos, indios navajos, chinos, tailandeses y holandeses- para marcar una nueva época desde 1996. Con su potencia y precisión obligó a alargar y a complicar los campos. La tecnología corrió detrás de él. Arremetió contra los prejuicios como en su momento lo hicieron Joe Louis en el boxeo y Jim Robinson en el béisbol. Y su eterna condición de favorito se revalida en el 109° US Open, que comenzará hoy en la Bethpage Black.

"¿Quién es el mejor golfista de la historia? Jack Nicklaus. El tiene 18 majors ganados, yo sólo 14", se ataja Tiger, de 33 años. No se engaña -no quiere engañarse- ni con el empuje con el que llega. Mira fijo a su interlocutor y certifica que es respetuoso de la historia. Sí, el N° 1 de estos tiempos acepta que el Oso Dorado es el mejor. Pero los cálculos son inevitables: Nicklaus alcanzó los 18 títulos de Grand Slam a los 46 años. El californiano tendrá, hasta cumplir esa edad, 51 ocasiones -tres pendientes de 2009 y cuatro majors más por temporada- para obtener esas cuatro victorias que lo igualarán con Jack.

Tiger no debería escarbar en excusas para conseguir aquí su cuarto US Open, tras los títulos en 2000, 2002 y 2008. Si bien el golf nunca sale de garante, el N° 1 recuperó su plenitud física y viene de consagrarse con un show en el Memorial. Kultida, su madre tailandesa descendiente de chinos y holandeses, nunca tuvo empachos para motivarlo: "Andá y matálos a todos. Cuando se termina el juego son todos amigos, pero en la cancha hay que cortarles la garganta, porque son tus enemigos", le aconsejaba. Su padre, Earl, ya fallecido, se comportaba un poco más tiernamente, pero no a juzgar por su pasado: fue un teniente coronel Boina Roja en la guerra de Vietnam. Un soldado vietnamita amigo le salvó la vida. Se llamaba Vuong Dan Phong, más conocido como "Tiger". El apodo pasó para su hijo, al que inscribió como Eldrick y que nació en Cypress, California. Earl empujó al pequeño Tiger al golf y, con dos años de edad, el niño ya le ganaba a Bob Hope en la TV.

El público aquí pagaría un adicional si le aseguraran que Woods conseguirá su 15° Grand Slam. Están fascinados con esta posibilidad tan factible. Se estiman más de 40.000 espectadores para la primera jornada, en la que el mejor del siglo XXI compartirá la salida con Angel Cabrera y Padraig Harrington. Los otros dos argentinos serán Andrés y Eduardo Romero, compañeros de thresome del español Miguel Angel Jiménez.

Pero todos los senderos conducen a Tiger, que se adjudicó el US Open 2008 con una mueca de dolor impregnada en su rostro. Los crujidos de esa rodilla izquierda lo tuvieron a maltraer hasta que, en su vía crucis, derrotó en el desempate del lunes a Rocco Mediate. Un día después se metió en el quirófano y volvió a la actividad ocho meses más tarde. "En mi vida vi a alguien tan mal para ganar un torneo como a Tiger en Torrey Pines", sentenció su caddie, Steve Williams.

Sirve como referencia aquel último triunfo en el US Open, pero también podría trazarse un paralelo de cuando Tiger se impuso en esta cancha de Bethpage, en 2002. A siete años de distancia, estamos ante dos Woods diametralmente opuestos. Si bien exhibía una contextura física similar a la de hoy, en 2002 era un joven soltero que se fanatizaba con los videojuegos y que tenía como única responsabilidad aceptar los trofeos y pagarles propina a los voluntarios de los torneos. Este Tiger es un hombre maduro, casado con Elin Nordegren y padre de Sam Alexis y Charlie Axel. Golfista con papel de empresario que ya incursiona en el negocio del diseño de canchas, y que en 2010 será el primer deportista en la historia en quebrar la barrera de los 1000 millones de dólares en ganancias.

¿Quién no se intimidaría frente a él? Es el quinto jugador en la historia que se adjudicó los cuatro majors después de Ben Hogan, Gene Sarazen, Gary Player y Jack Nicklaus. Además, es el campeón más joven del Masters: en 1997 lo obtuvo cuando tenía 21 años, 3 meses y 14 días. Con 67 títulos de PGA Tour, se llegó a un punto en el que el circuito depende más de él que él del propio circuito. Podría actuar en Europa, Africa o Asia y las hordas de público le serían igualmente fieles, sin que la gira de golf más prestigiosa del mundo interese demasiado. Los ratings televisivos y los sponsors dibujan flechas al compás de su rendimiento cada semana. El resto de los jugadores danza al ritmo de la Tigermanía. Es que al fin de cuentas, Woods es el gran titiritero. También en este US Open, que hoy estará de estreno y cuyo público espera verlo el domingo alzando la gran copa de plata.

* Se siente feliz y disfruta a pleno en cada major

"Para mí, los majors son lo más grande del circuito. Siento una profunda satisfacción, emoción y disfruto cuando llego a los últimos nueve hoyos con posibilidades de ganar. Como siempre en esta clase de torneos, lo más importante es saber manejar la pelota y dejarla en juego. Sobre todo en una cancha como ésta, tan larga y húmeda", dijo Tiger.

Las principales salidas (hora de la Argentina)

8.55

Geoff Ogilvy, Jim Furyk y Paul Casey (hoyo 10)

9.06

Tiger Woods, Angel Cabrera y Padraig Harrington (hoyo 1)

9.17

Andrés Romero, Eduardo Romero y Miguel Angel Jiménez (hoyo 10)

14.14

Anthony Kim, Rory McIlroy y Dustin Johnson (hoyo 10)

14.25

Sergio García, Camilo Villegas y Adam Scott (hoyo 1)

14.36

Retief Goosen, Ernie Els y Phil Mickelson (hoyo 10)

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