Woods cada vez impresiona más.

El mundo del golf parece estar volviendo a la normalidad después de andar a los tumbos sin su embajador mundial número uno, Tiger Woods. Es que pasaron casi nueve meses y una operación de la rodilla izquierda en el medio para que el mejor golfista del mundo volviera a celebrar en el circuito de la PGA. Y por añadidura con ese título, claro, la "tigermanía" regresa a pleno...
"Me siento genial por haber vuelto a la pelea, por experimentar de nuevo ese vértigo. Ha pasado un tiempo, es cierto, pero ¡qué bien se siente!". Lo explicó el propio Tiger después de llevarse el Arnold Palmer Invitational. En su tercer torneo desde su reaparición el 25 de febrero pasado quería volver al triunfo y el seguimiento en persona de Arnold Palmer, una gloria viviente de este deporte, tuvo que esperar hasta el último suspiro para conseguir revalidar el torneo por sexta vez en su carrera, y como yapa llevarse un cheque por más de un millón de dólares.

Desde el primer día, el número 1 demostró que iría por todo, pero en la última jornada comenzó a cinco golpes de su compatriota Sean OHair, que parecía un líder sólido. En el hoyo 3, OHair cometió su primer bogey, y repitió en el 7. En el 9 pareció recuperarse con un birdie; mientras Woods se ponía a uno en la primera mitad con tres birdies y un bogey. En el hoyo 16, Tiger llegó a la punta, pero un bogey en el 17 hizo que comenzase el último hoyo segundo. La emoción estaba servida. Y como en una escena repetida en la carrera de Woods, los finales son siemrpe de película: un putt embocado de unos cuatro metros y medio, para sumar 67 y un total de 275.

Tiger Woods está de vuelta. Ahora le apunta al Masters de Augusta. El golf, contento y agradecido.

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