Las Williams a la final de Wimbledon.

La estadounidense Serena Williams, número dos del mundo, superó a la rusa Elena Dementieva, cuarta, y se clasificó para la final del Abierto de tenis de Wimbledon, donde busca obtener su tercer título.
Serena, de 27 años, ganó 6-7 (4), 7-5, y 8-6 en 2h49', en la semifinal femenina más larga en la historia de Wimbledon.

La ganadora fue pura potencia con su saque, marcó 21 aces y tuvo una efectividad del 80% con los puntos ganados con su primer servicio (contra 67% de su adversaria).

En el primer set, que fue muy parejo, ambas jugadoras se quebraron el servicio de entrada, pero luego mantuvieron su saque hasta el duodécimo game apelando a un juego de mucha potencia y de línea de base.

En el tie-break, ganó Dementieva en 50 minutos de juego, por 7-4, tras una seguidilla de errores no forzados de la norteamericana (27 en todo el partido).

En el segundo set, Serena se metió de lleno en el partido y le quebró rápido el servicio en el primer juego, pero la rusa se vengó en el sexto, para igualar a 3, aunque no pudo mantener su servicio en el undécimo, y perdió el parcial, por 7-5, tras un ace de la norteamericana.

En el set definitivo, Dementieva quebró el servicio a Serena en el cuarto juego, para ponerse 3-1 arriba, pero no pudo mantener su saque tras una seguidilla de errores no forzados, que aprovechó su oponente para igualar a 3.

Ambas jugadoras mostraron toda su potencia, y llevaron el parcial a un 6-6, pero la norteamericana mostró ser más consistente y presionó a la moscovita, cerrando el set por 8-6, en poco más de una hora.

Serena, campeona este año en el Abierto de Australia y en Miami, jugará la final contra la ganadora del partido que disputaban más tarde en la cancha central su hermana Venus, tercera preclasificada, y la número uno del mundo, la rusa Dinara Safina.

Por su parte, Venus no tuvo ningún problema para vencer a la número 1 del mundo Safina, quien se vio superada desde el minuto cero de juego y fue rápidamente vapuleada. Fue un contundente 6-1 y 6-0 que hace que nuevamente la definición de Wimbledon quede en familia.

A Venus no le costó prácticamente ningún esfuerzo encadenar 5 juegos a cero ante su oponente. Mal comienzo y presagio de la debacle que se le avecinaba a la moscovita.

Las armas de Safina, que resoplaba, que sufría, que se quedaba sin ideas, quedaban totalmente neutralizadas ante una Williams más arrolladora que nunca que se llevaba la primera manga en sólo 27 minutos. Increíble que esto fuera una semifinal de un Grand Slam. Cualitativamente, no hubo color. Por 16 errores no forzados cometidos por la de Moscú, Venus incurría, tan sólo, en 1;

La norteamericana, que rubricó cinco saques directos y aprovechó sus cinco bolas de ruptura -la rusa perdió la única ocasión de la que dispuso-, avisó, también, en el segundo set. Llevaba el mismo camino y así lo dejó claro al quebrar en el primer juego el saque de su rival, cada vez más desesperada.

Con el 4-0 en contra, esta contienda empezaba a convertirse en una exhibición individual de la mayor de las Williams. Y la catástrofe continuaba. Venus volvía a romper el saque de la jugadora rusa y el marcador continuaba indicando el desastre para Safina con el 0-5 para rematar el choque con 6 juegos a cero. Este parcial, además, le llevó 3 minutos menos que el anterior.

Con Venus y Serena se ha enfrentado 21 veces, con diez victorias para la primera y once para la segunda; en tanto que con Safina, se midió ocho veces, con seis victorias para Serena, y sólo dos para la rusa (Másters de París 2005 y Berlín 2008).

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