Wickmayer, la otra cenicienta del torneo

Wickmayer, la otra cenicienta del torneo
Es la 50a del mundo, le ganó a Katerina Bondarenko y pasó a las semifinales.
La llave superior del cuadro femenino del US Open se había convertido en un desfile de Cenicientas, con la pequeña Melanie Oudin, representante norteamericana, como abanderada estelar. Pero, a la juvenil de 17 años la superó otro nombre: en silencio, Yanina Wickmayer, de 19 años y nacida en Lier, 50» del mundo, avanzó a las semifinales del US Open al ganarle a la ucrania Kateryna Bondarenko por 7-5 y 6-4. Hay, en su origen, una anécdota particular: Marc y Daniella, sus padres, eran fanáticos de Diego Maradona, y eligieron para su hija el mismo nombre que la segunda descendiente del astro del fútbol (Giannina Dinorah), aun con una ligera diferencia lingüística, y según se explica en el sitio web de la nueva estrella del tenis belga.

Wickmayer tiene una historia de vida similar a otra figura de su país. Como Justine Henin, Yanina perdió a su madre por un cáncer a muy temprana edad, y es su padre Marc quien la acompaña a los torneos. "Ella se enfermó cuando yo tenía 7 años, así que se trató en casa. Falleció en 1999 y con mi padre me mudé a Sadlebroock, en Estados Unidos, donde empecé a entrenarme. No entendía nada del idioma, y pasaba mucho tiempo tratando de traducir cada palabra con la computadora. Después de dos años y medio comenzamos a sentirnos mejor y regresamos a Bélgica. Fue una etapa difícil, pero al mismo tiempo fue una gran decisión", contaba ayer en la sala de prensa. Tiene una relación más cercana con Kim Clijsters, ya que ambas pertenecen al cantón flamenco, a diferencia de Henin, de la zona francófona. En la semifinal, se enfrentará con la dinamarquesa Caroline Wozniacki (9»), que eliminó a Oudin con un marcador de 6-2 y 6-2. Hasta podría haber una final belga si Clijsters le gana a Serena Williams en la otra semifinal.

Se decidió a tomar en serio el tenis cuando tenía 15 años. De aquella infancia difícil forjó la mentalidad fuerte y el espíritu de lucha. Obtuvo un título de WTA, este año, en Estoril, y varios Womens Circuit, incluido uno en Córdoba, hace tres temporadas. Nunca había pasado de la 2a rueda en Grand Slams. Hasta aquí. "Trabajé muy duro para esto, y aunque me sorprende un poco haber llegado tan lejos, lo tomo con calma", contó. Mientras, en un rincón de la sala, su padre observaba todo con atención. "Es la primera vez que viene a una conferencia de prensa y quería saber cómo era todo esto", contó entre risas.

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