Welcome to Argentina

Por Jorge Lanata.

Cristina acaba de llegar de viaje. Es cierto: estuvo hace unos días en España. Sin embargo, la sensación es que acaba de llegar de un extenso viaje, un viaje de cinco o seis años, al menos. En la Quinta de Olivos, rodeada de militantes del justicialismo, la Presidenta expresó su preocupación por la pobreza.

Cristina acaba de llegar de viaje. Es cierto: estuvo hace unos días en España. Sin embargo, la sensación es que acaba de llegar de un extenso viaje, un viaje de cinco o seis años, al menos. En la Quinta de Olivos, rodeada de militantes del justicialismo, la Presidenta expresó su preocupación por la pobreza. Su insistencia en el término “estructural” da cuenta del deseo de despegar a su gobierno de ella. ¿Pero puede hacerlo? ¿Puede hablar como si recién llegara al país? La costumbre de comentar la realidad en lugar de asumir que su tarea es modificarla comenzó, en verdad, durante el menemismo. Carlos Saúl y sus acólitos miraban al cronista con su mejor cara de vaca pasmada y decían sin pestañear:

–Qué barbaridad, ¿no?

–Perdón, pero eso que le estoy diciendo ocurre bajo su ministerio.

–Ah, claro. Qué terrible. Alguien debería hacer algo.

Todo indica que el miércoles, en Tartagal, la Presidenta descubrió la pobreza. Sus fotos con camisa prestada y pantalón desaliñado fueron distribuidas por la Casa de Gobierno y algo épico se desprendía de ellas.

Épico, electoral. Conmovedor. “Los pibes con banderas ayer me abrazaban y besaban”, recordó desde el jardín.

–No me gustó que dijera que vivíamos en taperas –comentó por la mañana una víctima del alud en los micrófonos de Radio Mitre.

–Somos de clase media baja pero vivimos en casas de material –agregó, ofendida.

¿Habrá visto Cristina una tapera? ¿Y una humilde casa de material? ¿Todas las taperas serán iguales, como los yuyos?

Es igualmente saludable que la Presidenta recorra el país y que algunos metros de ese periplo se completen a pie, fuera del avión rentado, los discursos, o el paisaje bello y silencioso de Calafate. ¿Su exhortación a los corazones abiertos y las mentes generosas será una muestra de cinismo o de ingenuidad? ¿La Presidenta se dará cuenta? ¿Se dará cuenta de Moreno, del INDEC, del monopolio de Clarín, de la casa de Rudy, de sus hoteles propios, del desmonte que provocó el alud, de los negocios de De Vido, de los proveedores monopólicos de obra pública, que engordan como gatos castrados, de las bolsas de desocupados que pagan las petroleras, de las voluntades compradas, de la súbita prosperidad que rodea a sus amigos?

Mientras tanto, señora, bienvenida a la Argentina.

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