Washington le sugiere a Chávez que baje el tono

En tanto, cada vez más voces republicanas dicen que no hubo un golpe
WASHINGTON.- En esta ciudad, el cambio de situación en Honduras fue evaluado, ayer, con palabras más duras que las de los últimos días.

Por primera vez desde que se desató el conflicto, el Departamento de Estado pidió indirectamente al presidente venezolano, Hugo Chávez, que bajara el tono para no perjudicar las negociaciones de hoy.

En forma paralela, voces republicanas dijeron públicamente lo que muchos de su partido sostienen, en voz baja, hace rato: que en Honduras no hubo un golpe, que los militares actuaron por orden constitucional y que el gobierno de Barack Obama debería ser más cauto en sus apreciaciones sobre lo que sucede.

"Ningún país de la región debe alentar ninguna acción que pueda aumentar potencialmente el riesgo de violencia en Honduras ni en los países vecinos", dijo uno de los voceros del Departamento de Estado.

La afirmación fue en respuesta a una consulta sobre los dichos de Chávez, que anunció que el depuesto presidente Manuel Zelaya volvería "en las próximas horas a Honduras" y que había que apoyarlo.

Robert Wood, uno de los voceros del ministerio que lidera Hillary Clinton, sostuvo al respecto que "ni los Estados Unidos ni sus socios regionales quieren ver acciones que en alguna manera vayan a inflamar las tensiones en la región, tensiones que ya son bastante altas".

"Alentamos a todas las partes a involucrarse con [la mediación del presidente costarricense Oscar] Arias así podemos volver al orden constitucional", concluyó.

En forma paralela, los parlamentarios republicanos Mario Díaz-Balart y Mike Pence, junto con el ex secretario adjunto para América latina Roger Noriega, negaron que en Honduras hubiese habido un golpe militar y condenaron la postura de la OEA al respecto.

En una conferencia, los tres republicanos coincidieron: "En Honduras no hubo un golpe militar en ningún sentido del término. Los hondureños advirtieron una amenaza creciente para su democracia y actuaron para defenderla y para preservar la ley".

Hubo también coincidencia en que los militares del país respetaron "en todo momento" la forma de proceder marcada por la Constitución de su país "en los casos de abuso de la democracia". Pero que la excepción a ese respeto falló en un punto: la decisión de deportar a Zelaya del país, algo que la ley hondureña prohíbe. Ese fue el punto, dijeron, en que hubo error. Pero en todo lo demás, subrayaron, el procedimiento de lo que ha ocurrido en Honduras fue "perfectamente" constitucional.

Noriega, que entre 2001 y 2003 fue embajador de Estados Unidos ante la OEA, criticó la posición adoptada por ésta, que concedió un ultimátum al nuevo régimen para la restitución de Zelaya y suspendió la pertenencia de Honduras al organismo.

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