En Washington procuran bajarle el tono a la disputa

Fuentes oficiales argumentaron que el reclamo "no es nuevo"
Una dosis de sorpresa, otro tanto de comprensión y un poco de ironía es la receta que domina en la capital de Estados Unidos, Washington, a la hora de analizar el contrapunto que protagonizaron el subsecretario adjunto para las Américas, Arturo Valenzuela, y el Gobierno tras el reclamo de mayor seguridad jurídica para las compañías norteamericanas que invierten en el país.

"El reclamo no es algo nuevo. De hecho, las empresas norteamericanas lo vienen planteando desde el default", remarcó una de las fuentes oficiales que desde Washington dialogaron ayer con LA NACION. "Existe una preocupación constante de esas compañías por el cumplimiento y la actualización de sus contratos, por ejemplo, en el sector energético. ¿Me va a decir que eso es novedoso?", preguntó la fuente oficial.

El propio Valenzuela procuró bajarle el tono a la polémica desde la siguiente escala de su gira, Montevideo, donde se reunió con el presidente electo, José Mujica. El funcionario chileno nacionalizado estadounidense dijo que sólo expuso "la opinión de algunos sectores" (por las empresas norteamericanas) y que ese reclamo no "necesariamente" refleja lo que él piensa.

La embajadora estadounidense en Buenos Aires, Vilma Martínez, también procuró reducir la polémica: "Estamos trabajando con la Argentina para aumentar la inversión y queremos que vengan muchas más", apuntó, durante el agasajo de fin de año para los periodistas. Y destacó: "A pesar de lo que ustedes han leído en los titulares de hoy [por ayer] la relación es muy positiva".

Desde Estados Unidos sí reconocieron, sin embargo, que no esperaban la cortante respuesta del Gobierno tras las declaraciones de Valenzuela. "Fue algo sorprendente. Sabemos que la Casa Rosada tiende a mostrar reacciones duras cuando aparece algo que no le resulta positivo, pero esta vez quizá se potenció porque se trataba del primer viaje a la Argentina del nuevo referente de la administración Obama. O quizá se potenció la sensibilidad porque se reunió con Julio Cobos", expuso una de las fuentes consultadas.

De hecho, Valenzuela adelantó la semana pasada que la meta de su viaje por varios países de América latina era discutir con su contraparte los objetivos mutuos, escuchar y tratar de conectarse. Ese verbo, "escuchar", lo repitió tres veces durante la última conferencia de prensa que ofreció en el Departamento de Estado, el viernes último, antes de volar a Brasil.

"Mismo contenido"

En esa primera escala, sin embargo, el ex profesor de la Universidad de Georgetown y ex funcionario de Bill Clinton padeció un "desplante" del gobierno brasileño. El presidente Luiz Inacio Lula da Silva no lo recibió, como tampoco el canciller José Amorim, aunque sí el asesor presidencial para política exterior, Marco Aurelio García.

Aun así, los brasileños recibieron ayer un gesto de concordia desde Washington. El Senado destrabó el pliego de embajador del ex referente de George W. Bush y los primeros meses de Obama para las Américas, Tom Shannon. Arribará a Brasilia a principios del año próximo.

Pero para el asesor republicano de más alto rango para América latina en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Carl Meacham, es necesario agregar una cuota de realismo a las relaciones hemisféricas. "La región tenía una expectativa muy alta con la administración Obama y más que nada se ha visto un cambio de tono o forma, pero no de contenido -subrayó ante la consulta de LA NACION-. Y a esto se suma que los problemas en la región siguen siendo los mismos."

Timmerman: "Eligió ver a la derecha"

El embajador argentino en Washington, Héctor Timmerman, descalificó al encargado norteamericano para la región, Arturo Valenzuela, por su agenda en Buenos Aires. "Eligió reunirse con la derecha, que son Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Julio Cobos", dijo, en declaraciones a Radio Mitre.

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