En Washington, la inquietud pasa por no perder buenos negocios

EE.UU. quiere vender sus equipos a Brasil. No teme una carrera armamentista.
EE.UU. no se da por vencido. Pese a que existen grandes probabilidades de que Brasil termine comprando 38 aviones Rafale del fabricante Dassault a Francia, el Departamento de Estado recordó el viernes que el negocio todavía no se ha cerrado y que su avión el F/A-18 Super Hornet sigue en carrera. Una de sus voceras, Sara Mangiaracina, confirmo a Clarín que "nuestro gobierno aprobó la transferencia de tecnología necesaria" para que los aviones puedan ser construidos en Brasil.

De hecho, Lula impuso esa condición desde un principio y, pese a las resistencias que existieron en el pasado, esta vez EE.UU. accedió. ¿A qué se debe el giro? ¿Por qué Brasil sigue insistiendo entonces con el Rafale?

Los especialistas estadounidenses consultados por Clarín coincidieron al afirmar que la decisión de Lula será de tipo político pero que no tendrá nada que ver con el acuerdo militar firmado por EE.UU. y Colombia ni tampoco con una carrera armamentista en la región. Según ellos, el objetivo de Brasil es afianzar su desarrollo militar industrial en particular y el desarrollo económico en general.

"El F/A-18 tiene más alcance y más capacidad de reabastecimiento en el aire que el Rafale. Pero, para Brasil, la oferta francesa es más interesante porque combina la transferencia de la tecnología de los aviones con tecnología para construir submarinos", explicó a Clarín una muy respetada especialista de asuntos militares de la Universidad de Georgetown, Margaret Daly Hayes. "Brasil quiere además mantener su independencia con respecto a cualquier ley de control de exportaciones que EE.UU. le pueda aplicar, como sucedió durante las dictaduras militares de los '70 con la enmienda Humphrey-Kennedy, que impuso un embargo de armas a Chile y Argentina o, más recientemente, con el veto que impuso a la venta de aviones brasileños a Venezuela", agregó.

Según Daly Hayes, la compra de estos 36 aviones a Francia no significa que hay una carrera armamentista en la región. "Los países de Mercosur siguen gastando en el área militar un porcentaje muy chico de sus PBI y en su mayoría están reemplazando equipos viejos. El caso de Venezuela es un poco diferente porque está gastando en armamento más de lo que puede absorber". Venezuela no tiene la infraestructura industrial que tiene Brasil, como para poder mantener sus aviones en vuelo en el caso de que los países exportadores le nieguen repuestos, explicó la experta.

Iñigo Guevara Moyano, un especialista mexicano de compra de armamentos que trabaja para las Jane's, las famosas publicaciones de información militar, recuerda que "Brasil ya le compró mucho material militar a Francia como, por ejemplo, los Mirages en 1973, y está interesado en mantener los nichos de mercados que ha podido cubrir con su Tucano o su Super Tucano, no sólo en América Latina y en África. Eso no es una amenaza para EE.UU. porque su tecnología es tanto más de avanzada y porque sus mercados incluyen a países como Emiratos Arabes, Taiwan, Arabia Saudita, Corea del Sur, China, Singapur o Egipto, que gastan miles y miles de billones de dólares en armamentos por año. Lo de Brasil son sólo nichos aislados", dijo.

Comentá la nota