Washington festejó a su nuevo amigo centroamericano

Las relaciones diplomáticas entre Washington y Tegucigalpa están "prácticamente normalizadas". Así lo anunciaron el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, y el embajador norteamericano en ese país, Hugo Llorens, luego de un encuentro en el que se mostraron de muy buen humor.
"Ya estamos estudiando en Washington el procedimiento para reanudar nuestra asistencia económica" a Honduras, dijo Llorens, quien confirmó además que el nuevo gobierno hondureño no tendrá "ningún problema" para acreditar a su embajador ante la Casa Blanca. La decisión de EE.UU. estuvo en sintonía con los deseos del Parlamento Centroamericano (Parlacen), que ayer pidió a la comunidad internacional reconocer al nuevo gobierno de Lobo.

Al igual que otros países y organismos internacionales, EE.UU. mantenía congeladas la ayuda a Honduras y desconoció a varios de sus diplomáticos como respuesta al derrocamiento de Manuel Zelaya el 28 de junio. Llorens fue acusado incluso por el gobierno del golpista Roberto Micheletti de "enemigo" de Honduras. Sin embargo, con el correr de la crisis, Washington abogó por reconocer los resultados de las elecciones organizadas en noviembre por el gobierno de facto como único camino hacia el fin de la crisis. Esta posición le valió críticas de los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), liderados por Venezuela, y no contó con el apoyo ni de Brasil, que mantenía a Zelaya como huésped en su embajada en Tegucigalpa, ni de la Organización de Estados Americanos (OEA), que había expulsado a Honduras por violar la Carta Democrática del organismo.

En el primer encuentro oficial tras la jura de Lobo, el miércoles pasado, Llorens confirmó que habrá "una respuesta muy rápida" de EE.UU. en cuanto a la reactivación de la ayuda financiera.

Lobo, en tanto, no ocultó que la relación con Washington es "fundamental" para Honduras, sobre todo porque en ese país viven 1,3 millones de inmigrantes hondureños. "Para nosotros es fundamental mirar al norte, no únicamente por el corazón, sino también porque la razón nos dice que es lo más correcto", dijo Lobo.

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