A Washington, en busca de fondos para capear la crisis

Por Martín Rodríguez Yebra

La cómoda victoria de Barack Obama en Estados Unidos despertó la esperanza de los Kirchner. Imaginan que el futuro presidente impulsará con fuerza una reforma de la ingeniería financiera mundial y que, en ese cambio, la Argentina podría recuperar el acceso al crédito multilateral después de cinco años en virtual guerra con el Fondo Monetario.

Esa necesidad de fondos frescos, que ya empiezan a reconocer funcionarios de primera línea, motoriza la participación de la presidenta Cristina Kirchner en la cumbre de los países del G-20, en Washington, a fines de esta semana. Es una cita convocada por el menguante George W. Bush, a la que irán los presidentes de los países industrializados y de un grupo de naciones en desarrollo para debatir sobre el rediseño del sistema financiero internacional, en medio del vendaval que sacude al mundo.

La Argentina se sumará al grupo de países que exigen más regulaciones en el sistema financiero y un fomento al comercio del mundo emergente, tal como se discutía ayer en la reunión preparatoria de la cumbre, en San Pablo (ver sección Exterior).

Pero la Presidenta aspira a orientar el debate de Washington hacia la reforma del FMI y de los demás organismos multilaterales de crédito, de modo que la Argentina pueda recuperar esa vía de financiamiento en el mediano plazo. Pero, según funcionarios que preparan la reunión, insistirá en exigir que el Fondo no debe condicionar la política económica interna de los países a los que presta.

En el Gobierno suponen que el impulso reformista de Obama puede favorecer modificaciones en ese sentido. De todos modos, aún se desconoce qué postura adoptará su administración y en la agenda de Cristina Kirchner en la capital de Estados Unidos no figuran contactos con delegados del líder demócrata.

Suspicacias

El gobierno kirchnerista deberá superar primero la resistencia que genera en los países industrializados su actitud refractaria hacia el mundo financiero. Fuentes del Gobierno indicaban que la Presidenta intentará dar señales en Washington de respeto a la propiedad privada y a los negocios, después de la preocupación que causó en los países con intereses en la Argentina la reestatización de los fondos de pensión.

Los Kirchner todavía no digieren su disgusto porque el FMI excluyó a la Argentina de los países emergentes a los que asistió el mes pasado con fondos frescos para enfrentar la crisis. Ayer por primera vez lo aceptó el ministro de Economía, Carlos Fernández. El crédito multilateral puede ser vital para cerrar el complicado esquema de financiamiento de los próximos años, admiten en el Gobierno.

Cristina Kirchner pasó varias horas durante los últimos días con el ministro de Economía, con quien pulió la posición que llevará la Aargentina a Estados Unidos.

El debate presidencial será el próximo sábado en el Museo Nacional de Washington. Cada uno de los invitados dará un discurso, mientras que las comitivas intentarán acordar un documento común. Un día antes, Cristina Kirchner y los líderes de otros 20 países participantes (estará España, que no integra el grupo) cenarán con Bush. Pocas veces habrá sido un compromiso tan protocolar entrar en la Casa Blanca

Comentá la nota