Wall Street rechaza el plan financiero de Obama

En el fondo, el plan de mayores regulaciones de Barack Obama para el sector financiera busca un cambio fundamental: hacer que la burocracia estatal funcione para los consumidores y no sólo para Wall Street. Y, como era de esperar, a Wall Street esto no le gusta.
Obama se quejó durante su discurso del miércoles en la Casa Blanca de que, en general, los estadounidenses terminan confundidos con tales complejidades como los términos y condiciones de las tarjetas de crédito, los préstamos hipotecarios y otros productos financieros. Esa confusión ayudó a alimentar la crisis de las "hipotecas basura" (subprime) que mandó al diablo a las economías de EE.UU. y del resto del mundo.

Buena parte de su paquete de reformas involucra cambios complejos a la maquinaria interna del sistema financiero, con una mejor protección a los consumidores como prioridad para impedir futuras crisis financieras. Dichas salvaguardas podrían llegar incluso hasta cuestiones cotidianas como protección contra el giro en descubierto. Una nueva agencia tendrá el poder de redactar reglas federales que, por ejemplo, prohíban los costos por cancelación anticipada de préstamos, exijan mejores resúmenes de cuenta, ordenen a las compañías financieras que ofrezcan opciones de fácil comprensión e imponer multas a los prestamistas que no cumplan.

La Federación de Consumidores de EE.UU. aplaudió la reforma. Pero los bancos y otras compañías de Wall Street, que ganan millones con los productos financieros para el consumidor, rápidamente atacaron la propuesta, allanando el camino para lo que probablemente sea una dura batalla legislativa.

"Tenemos la intención de llevar nuestro caso al Congreso para explicar porqué creemos que al agregar nuevas capas a un sistema regulatorio quebrado no es la respuesta", disparó David Hirschmann, presidente del Centro para el Mercado de Capitales, de la Cámara de Comercio.

Los intereses del mundo de los negocios encontrará aliados entre los legisladores republicanos, que ya se han mostrado críticos con el plan del gobierno. "El pueblo de EE.UU. no quiere que Washington se involucre más en el sector privado; quiere una estrategia de salida para sacar a Washington del negocio de los rescates", disparó el líder de la minoría republicana en Diputados, John A. Boehner. Algunos demócratas también expresaron dudas sobre el rol que la Casa Blanca quiere darle a la Reserva Federal para que controle y supervise los mercados. Por eso ayer, el titular del Tesoro, Timothy Geithner, instó a los legisladores a aprobar de inmediato la reforma.

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