UV: vuelven los cuestionamientos a la conducción de Amado

En la Unión Vecinal analizan sancionar al concejal Daniel Silva. En paralelo, algunos afiliados insisten en la necesidad de democratizar el partido, al que ven como un barco a la deriva comandado por un viejo capitán.
Como era de esperarse, la votación a contramano de su bloque del concejal vecinalista Daniel Silva también generó repercusiones puertas adentro de la Unión Vecinal (UV).

En la sesión que fue aprobado el presupuesto de gastos y recursos 2009, el edil decidió acompañar el proyecto presentado por el Departamento Ejecutivo, posición que despertó suspicacias pero, sobre todo, reavivó las internas en el seno mismo de ese partido.

Durante la sesión, y aunque el presidente de la bancada vecinalista, Oscar Luciani, conocía al menos desde la mañana de ese día cuál iba a ser el voto de Silva, adelantó que el bloque votaba por la negativa. Allegados a la UV que no encuentran en la actitud de Silva ninguna posibilidad de "favor político" con el oficialismo, aseguran que ese gesto de Luciani terminó por "prender fuego" la imagen del edil que a partir de su voto positivo ha sido blanco de críticas partidarias y extrapartidarias.

Según trascendió, por estos días la cúpula de la conducción vecinalista analiza aplicar una sanción a Silva, aunque se desconoce bajo qué cargos, y si esa posibilidad terminará por concretarse o sólo quedará en el plano de las intenciones.

Al respecto, la única declaración pública vertida hasta el momento fue la del mismo concejal, durante la conferencia de prensa que brindó en la mañana del martes pasado. Consultado por este medio sobre la situación partida desatada luego del voto favorable al presupuesto, el edil dijo: "Ese tipo de decisiones no gustan. Seguramente va a traer complicaciones. Con Oscar Luciani, con Santiago Sarobe, y la gente de la Unión Vecinal me llevo bien, pero acá tuvimos distintas percepciones de cómo interpretar la realidad. De cuestiones político-partidarias me gustaría no hacer declaraciones acá, porque en este caso estoy hablando como concejal representando a todos los vecinos".

BARCO VIEJO

En realidad, la situación generada puertas adentro de la UV a partir del tratamiento del presupuesto es la tercera complicación profunda que experimenta esa fuerza en lo que va del año. En febrero, el escándalo desatado con su entonces socio político Juan Carlos Juárez derivó en la renuncia, al partido y a su banca, de la concejal Amanda Robles, una dirigente joven con excelente imagen entre los afiliados a partir de su empuje y honestidad. La responsabilidad en la demora de la ruptura recayó en el presidente de la Unión Vecinal, Gerardo Amado, quien hasta último momento evitó despegarse de la fuerza conducida por el diputado provincial, situación que para muchos afiliados terminó por salpicar la imagen de la Unión Vecinal.

En aquella oportunidad, la voz más crítica al sexagenario dirigente y al séquito que lo rodea, fue de la Hugo Cano, cuya posición le valió pasar al ostracismo dentro del vecinalismo.

Semanas atrás, también sorprendió el voto favorable de la consejera escolar Cristina Galeano a la candidatura de la princista Gladis Gómez a presidenta de ese cuerpo, en una votación que finalmente fue declarada nula por distintas anormalidades (ver pág. 16).

Ahora, a partir del voto de Silva, volvieron los cuestionamientos hacia la conducción de Amado, caracterizada por un excesivo verticalismo que trunca cualquier posibilidad de discusión democrática entre los adherentes a la UV.

Algunos afiliados comparan el presente del vecinalismo con un viejo barco a la deriva, comandado por un viejo capitán, que en cada puerto pierde tripulantes. Esas críticas también consideran que la conducción personalista conformada por un grupo de vetustos dirigentes, encabezado por Amado, impide que los afiliados más jóvenes alcancen niveles reales de decisiones. Desde ese análisis, el ejemplo más ilustrativo es el de Oscar Luciani. Aquellos que conocen la vida interna del partido aseguran que el joven concejal tiene poca incidencia en la vida partidaria, a pesar de ser la cara electoral de la UV.

Esos sectores críticos a la conducción ven con preocupación el futuro del partido. En ese sentido, recuerdan la sangría de dirigentes concretada en los últimos años. A los ya mencionados Cano y Robles, se suma una lista de afiliados que decidieron retirarse de la militancia activa ante la imposibilidad de influir en el rumbo político del partido.

En un repaso rápido, se podrían incluir en ese listado a la ex concejal Ilma Vieiro, a Enrique Códega (se sumó al gobierno de Rosso), a Santiago Gallardín (ex funcionario de la actual gestión municipal) y a Graciela Cucci.

Por eso no sería extraño que el disgusto con Amado derive, en un futuro no muy lejano, en una puja partidaria para lograr internas que permitan una renovación real en el seno de la UV.

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