CGT ya vuelve a insistir con paritarias

CGT ya vuelve a insistir con paritarias
El año no superó aún su primera quincena y la polémica por las negociaciones salariales entre los gremios y los empresarios ya comienza a pedir terreno, debido a que si bien desde la CGT negaron que haya empezado la discusión, recordaron al Gobierno que "todo se inicia en marzo".
El diputado nacional y dirigente de la central sindical Héctor Recalde marcó la posición de la CGT con respecto a cómo podrían encarar las paritarias y advirtió que los empresarios "abren el paraguas antes de sentarse a negociar".

"En enero de 2008, cuando se dio a conocer la inflación de 9,8 por ciento de 2007, la Unión Industrial Argentina (UIA) y de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) dijeron que ese era el tope para discutir los aumentos. Me parece que abren el paraguas antes de sentarse a negociar", dijo.

Si bien el diputado negó que la CGT haya debatido con funcionarios del Gobierno sobre salarios este año, aseguró que las paritarias comenzarán a principios de marzo.

"Algunos quieren instalar la idea de que ya comenzó la discusión de convenios colectivos cuando en realidad todavía no se terminó de cumplir con los firmados el año pasado. En términos generales, las discusiones comienzan en marzo", dijo.

En ese sentido, destacó la "envidiable" tasa de ganancia con la que trabajó el sector industrial durante los últimos años, remarcando que cerró 2007 con una rentabilidad promedio de "19,7 por ciento".

Se espera un año difícil para las negociaciones por las presiones que ejercerán los gremios, las condiciones que intentarán poner los empresarios y las decisiones que tomará el Gobierno, envuelto en la desesperación por sostener la actividad.

"Argentina está bien posicionada para enfrentar la crisis. Tenemos previsibilidad para pagar los compromisos financieros y en 2008 el crecimiento del Producto Bruto ha sido no menos del 6 por ciento, con lo cual el efecto arrastre para el año 2009 es de 2 por ciento", confió Recalde.

Se prevé que a la hora de sentarse en la mesa tripartita el argumento que utilizará cada uno de los sectores será similar por las necesidades que tienen frente a la crisis mundial y al enfriamiento de la economía argentina.

En los primeros días del año se observaron afiches en algunas calles porteñas en los que se indicaba que "los obreros no se bajarán del reclamo por un aumento del 30 por ciento de piso", y llevaba la firma de la CGT, aunque sus dirigentes negaron rotundamente haberlo confeccionado.

De todas maneras, el secretario de Prensa de la central sindical, Héctor Daher, advirtió el viernes último que las negociaciones salariales de este año "no tienen ni piso ni techo", porque "lo peor" que se puede hacer es quitar el poder adquisitivo de los trabajadores en un momento en que no hay inversión.

Por su parte, en la Unión Industrial Argentina se estaría analizando una propuesta que manejaría el 10 por ciento de mejora para el bolsillo de los trabajadores para todo 2009, con el objetivo de cumplir con los obreros sin obligar a las empresas a realizar esfuerzos que comprometan sus finanzas para seguir operando.

El Gobierno tendrá la difícil tarea de lidiar entre las demandas de los empresarios y trabajadores para proponer un punto de equilibrio, con el objetivo de no asumir el costo político de enfrentarse a ninguno de los dos sectores en pleno año electoral.

Según dijo Recalde, lo importante es la "razonabilidad" en la discusión, "más allá de posicionamientos de las partes o de alguna prensa interesada en poner dificultades en las discusiones o en anunciar crisis que al final no se producen".

A su vez, el gremialista y diputado "aconsejó" a los empresarios a blanquear a sus empleados este año porque "con todos estos proyectos laborales que hay en el Parlamento, es peligroso tener trabajadores en negro".

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