Vuelve el Enzo.

Ni como presidente ni como técnico: a Francescoli cada vez lo tienta más ser el manager a partir del 2010. Ya tuvo reuniones con varios candidatos que lo ven como el Bianchi de River. La chilena al poder.
Se puso la camiseta, pero ya se está probando el traje...

Enzo Francescoli está cada vez más cerca de River. Por ahora, con los cortos y los botines, despuntando el vicio de la pelota en el equipo de veteranos que ayer empató la final del Clausura 2008 con Argentinos. Aunque si bien al Príncipe todavía le quedan destellos de talento y jerarquía a los 47 años, su lugar en River cada día está más lejos de una cancha: el uruguayo se perfila como futuro manager o director deportivo del club. Hace un tiempo, Enzo descartaba por completo esa posibilidad, incluso ante los reiterados intentos de José María Aguilar por convencerlo de cumplir ese tipo de rol. En este momento, en cambio, directamente lo admite como algo que puede concretarse después de las elecciones presidenciales de diciembre.

-Si te piden que cumplas una función como la de Bianchi en Boca, ¿lo aceptarías?

-Podría ser.

Claro que podría ser. Francescoli ya no tiene tantos compromisos laborales en Miami y Uruguay y empezó a picarle el bichito de participar en River. No como entrenador, cargo que ya rechazó cada vez que el equipo se quedó sin técnico. Tampoco como presidente, al menos por ahora: "No sé si tendré ganas algún día. Hoy sólo tengo un año de socio y no me dan los tiempos". Pero sí desde un lugar de menos exposición y que le permita desarrollar un proyecto futbolístico a largo plazo. Por eso, el Flaco se sentó a conversar con varios de los candidatos a presidente. "Hablé con (Rodolfo) D'Onofrio, (Daniel) Passarella, (Carlos) Avila, también me juntaré con (Antonio) Caselli que me llamó por teléfono. Pero no tengo banderas políticas. Tengo piel con una propuesta, pero no tomé decisiones. No le he dicho que sí a nadie, más allá de que considero que D'Onofrio tiene un proyecto interesante y se dio un buen vínculo. No tengo necesidad de dinero ni nada. En su momento, busqué apartarme del fútbol por una cuestión de tiempo, un tiempo que ahora quizás me lo pueda tomar para dedicárselo a River. De lo contrario seguiré lejos del club", aclara.

Enzo pone la pausa. Juega con la pelota bajo la suela. La sensación es que el Príncipe quiere evitar que su nombre sea utilizado de señuelo de campaña como sucedió con Ramón Díaz en el 2001, quien se vinculó a David Pintado. En ese caso, el Pelado quedó expuesto, derrotado y se cerró puertas. El uruguayo las abre, por eso escucha y evalúa. Tiempo para decidir le sobra. Incluso, hasta puede darse el lujo de esperar desde afuera a que se defina el próximo presidente y luego considerar la propuesta del ganador. De todos modos, hoy está muy cerca de D'Onofrio.

Mientras tanto, se va metiendo en la figura de "director deportivo", como a él más le gusta calificarla. Y elogia a los que ya están cumpliendo dicha función en Vélez y Boca. "Bassedas hace muy bien su trabajo, lo mismo que Bianchi. Ser un manager ayuda porque conoce de vestuarios y es un nexo entre el plantel y los dirigentes. Después depende de quién ocupe el cargo. Por algo en Europa existe y a ningún club le hizo mal", enfatiza Enzo. Aunque enseguida, muy realista, agrega: "Tampoco sumar un manager le hará ganar un torneo a River, pero seguro que tenerlo es algo positivo".

Tan positivo puede ser que los hinchas ya se entusiasman con el aporte del Príncipe. Francescoli también se ilusiona. Sí, falta cada vez menos para que Enzo vuelva definitivamente a River.

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