Vuelve el canuto a la soja: Carrió habló con el corazón, pero el campo mira al dólar y le responde con el bolsillo

Vuelve el canuto a la soja: Carrió habló con el corazón, pero el campo mira al dólar y le responde con el bolsillo

La legisladora apeló a "códigos" propios del kirchnerismo e instó a los productores a que "hagan patria" y vendan sus granos. Pero la realidad es que la última campaña fue un fracaso en volumen y queda poco stock en las silobolsas. Los que aguantaron hicieron buena diferencia con la devaluación

De repente, el calendario pareció retroceder tres o cuatro años. "Corrida cambiaria", "caída de reservas" o "escasez de divisas" son frases que parecían haber quedado relegadas a las épocas en las que el kirchnerismo ostentaba el poder. 

De una situación de supuesta abundancia de billetes verdes –que tuvo como efecto secundario una profundización del atraso cambiario- se pasó a un escenario en el que el macrismo debió salir a negociar contrarreloj un acuerdo con el FMI

Además, comenzó a esparcirse con fuerza el rumor sobre la imposición de un impuesto al turismo, para encarecer los viajes de argentinos en el exterior. 

Y, en momentos en que está calculando de qué manera recortar fondos en la obra pública y cómo lograr ponerle un tope a la devaluación, el Gobierno –como en épocas del kirchnerismo-, vuelve a fijar su mirada en aquellos sectores que más divisas demandan o en los que las "retacean".  

Así como hace un tiempo Macri le recriminó a empresarios la falta de inversiones luego del esfuerzo que había hecho su administración para normalizar el mercado financiero, ahora es Elisa Carrió quien arremetió contra el campo. 

"Nosotros acompañamos al campo en los momentos dificiles, bajamos las retenciones, la sociedad acompañó... ahora les digo a ellos: no retengan la soja, empiecen a liquidar", disparó la legisladora, quien apeló a otra frase que bien se le podría haber atribuido a Cristina Kirchner o a Axel Kicillor: "¡Hagan Patria! Liquiden la soja para que entren dólares". 

 

 

En medio de la ansiedad que rodea al equipo económico por la tensión creciente entre la mayor demanda y la oferta disponible de divisas, el Gobierno salió a enrostrarle a los ruralistas la falta de apoyo. 

Así, los dichos de Carrió fueron una suerte de pase de factura luego del costo fiscal que asumió el Ejecutivo para bajar el nivel de retenciones, mejorar la rentabilidad del sector y propiciar un boom de exportaciones. 

Cabe destacar que a fines de 2017, las retenciones estaban en un nivel del 30% y finalizarán este 2018 con una tasa del 24%, en tanto que para diciembre de 2019 la tasa pasará a ser del 18%. 

Luego de que Carrió apuntara al campo y sugiriera que los productores se estaban comportando como especuladores, desde el sector le salieron al cruce.

En medio de esta "politización" de la soja, el expresidente de Federación Agraria Argentina (FAA) Eduardo Buzzi, negó que el campo haya optado por una estrategia "conspirativa desestabilizadora". 

Según el referente rural, hay muy poca mercadería disponible, mucha todavía en los campos "pudriéndose" porque "las lluvias de las últimas semanas" impiden a los productores recolectar.

También se sumó a la polémica Dardo Chiesa, titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), quien señaló que hay "productores que no han cosechado la soja por las lluvias de los últimos 20 días y una gran mayoría está en quebranto".

Además, aprovechó para enviar un duro mensaje al macrismo: "Si el productor va escalonando las ventas es porque hay una inestabilidad tremenda desconfianza sobre lo que va a pasar con la economía". 

Clima: doble impacto

Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales, entre enero y abril, las ventas al mundo de granos y derivados industriales sumaron u$s6.057 millones, casi 9% menosque en el mismo período de 2017. 

Sin embargo, una de las principales razones que operan en contra de una mayor liquidación está en el bajo volumen físico existente. 

En 2014, por ejemplo, el entonces ministro Kicillof reclamaba por la existencia de entre 24 y 27 millones de toneladas soja sin vender y guardadas en silobolsas, por un valor superior a los u$s10.000 millones. 

Ese gran volumen "encanutado" obedecía a que aquella campaña había finalizado con un volumen de 54 millones de toneladas. 

El problema es que, en la actualidad, se estima que quedan en poder de los productores apenas unas 12 millones de toneladas. 

El valor de mercado de este stock equivale a cerca de u$s4.400 millones. 

Según detalló la Bolsa de Rosario, la seca que sufrió el campo, posteriormente se combinó con un exceso hídrico que terminó condenando al fracaso a la actual cosecha. 

"Tras la peor sequía de los últimos 50 años, ahora el cultivo de soja está acechado por el mal tiempo. Las lluvias y lloviznas se han instalado desde la segunda quincena de abril, retrasando la recolección", advierte un informe de la entidad. 

De acuerdo con la BCR, la cosecha de la oleaginosa está estancada en la actualidad en el 61% de avance, mientras que el año pasado ya se había superado el 67% y con un volumen de producción un 50% mayor. 

El informe de la Bolsa advierte que, de las 15,5 millones de hectáreas implantadas con este grano en la región pampeana, queda un 40% pendiente para ser cosechado. 

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El problema es que, de esas 6,2 millones de hectáreas cubiertas con soja sin levantar, "hay 3 millones que están muy afectadas". 

"Venimos de más de 20 días de altísima humedad relativa, con temperaturas récord que han activado la germinación de las semillas en las plantas", señala el documento. 

Al problema de los granos brotados, se sumaron disminuciones en el peso y apertura de vainas, todas consecuencias que terminaron por arruinar la campaña y que generaron una caída en el rendimiento de la cosecha. 

Así las cosas, a las pérdidas registradas por la sequía, se suman los problemas por exceso de humedad que, según los analistas de la Bolsa de Rosario, se cobraría medio millón de toneladas más. 

"El grado de las afecciones en el cultivo sin trillar depende del tiempo que se tarde en ingresar a los lotes. Y el estado de los caminos no juega a favor, están intransitables. Se necesitarán hasta 10 días de sol y viento fresco para poder entrar a los campos", advierte el análisis, dejando en claro que el sector está en una suerte de carrera contrarreloj para evitar que se pierda más volumen. 

Las estadísticas son contundentes: pese al mejor clima de negocios que trató instaurar Macri, la realidad es que el "otro" clima, no le jugó a favor. 

En esta última campaña, el volumen de soja se espera que alcance apenas 37 millones de toneladas, una cifra que incluso podría ser más baja si se agudizan los problemas de humedad. 

 

Para ponerlo en perspectiva, la campaña de la oleaginosa está 20 millones de toneladas por debajo del ciclo anterior, al tiempo que es la de peor performance desde el período 2008-2009. 

En paralelo, el cultivo de maíz también viene sufriendo los efectos climáticos: se prevén unas 32 millones de toneladas, el peor registro desde el ciclo 2011-2012, cuando el kirchnerismo, con sus políticas de restricción a las exportaciones, desalentaba el cultivo. 

 

Quien "encanutó", ganó

"El que pudo posicionarse en granos, sin dudas terminó ganando", plantea a iProfesional Guillermo Villagra, director del pool de siembra OpenAgro. 

Cabe destacar que, en la actualidad, la soja en Rosario cotiza a $7.100 por tonelada. 

Este nivel implica un incremento nada menos que de $1.000 (+16%) desde el 23 de abril, cuando comenzó a agudizarse la tensión cambiaria y el dólar empezó su carrera alcista. 

En tanto que se trata de un impresionante avance del 91% respecto de mediados de mayo, cuando la oleaginosa cotizaba a $3.710. 

 

En paralelo, el precio del maíz en mayo de 2017 se movía en torno a los $2.310 la tonelada, mientras que en la actualidad supera los $4.080, lo que implicó un salto del 76% en los últimos doce meses. 

"En términos generales, un dólar alto conviene porque trabajamos con un producto que cotiza en esa divisa, pero hay daños colaterales por todos lados", agrega Villagra, en relación a la suba de costos que hoy afecta a quien estuvo obligado a vender y no pudo hacer reserva de valor con los porotos. 

Un análisis de la Bolsa de Rosario sobre la evolución alcista de los granos confirma que una de las variables que impulsó los valores en el recinto fueron las complicaciones que generaron las lluvias y terminaron "limitando la fluidez de las transacciones". 

En paralelo, marcan que, a pesar de que los productores exigen un mejor precio para desprenderse de la mercadería, "el margen de la industria –molinos harineros y aceiteras- no ha aumentado mucho y de allí la dificultad de las fábricas para mejorar sus ofrecimientos". 

¿Cambiará esta tendencia alcista? Si bien se espera que los precios se mantengan elevados en el plano interno por la falta de stock, un componente fundamental de la cotización de la oleaginosa es el valor internacional. Y, en este sentido, hay señales mixtas. 

Una variable que juega a favor es que los pronósticos de stocks finales de soja en EE.UU. –principal productor global- para la próxima temporada fueron menores a los previstos. 

Sin embargo, este viernes los futuros de soja en Chicago cerraron con caídas debido a "la liquidación de posiciones por parte de los fondos de inversión", en un contexto en el que "la atención de los agentes se mantiene sobre la desaceleración de la demanda en China, el mayor importador mundial", apuntan desde la BCR. 

La soja en la plaza de referencia culminó la semana en u$s365 la tonelada, unos u$s7 menos que el jueves y en un nivel prácticamente similar al de hace un año.

En cuanto a las perspectivas para la cosecha que viene, en el sector sobra la confianza. 

El consultor Salvador Di Stéfano, con fuerte prédica en la zona de Rosario, plantea que, de la mano de la continua baja de retenciones y un tipo de cambio más alto, se aspira a producir 60 millones de toneladas de soja, un nivel que se acercaría al récord de 2014-2015. 

Sin embargo, las urgencias para el Gobierno están puestas en el día a día y no tanto en una campaña que recién estará poniéndose en los barcos en abril-mayo de 2019. Eso, en términos oficiales, es hablar de muy largo plazo. 

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