Vuelve a caer la recaudación municipal

Los ingresos en setiembre no superarían los $ 121 millones. El gremio demanda un aumento y calculaba que la recaudación no iba a descender de $ 138 millones, promedio, en los últimos cuatro meses del año.

Con viento a favor, los ingresos municipales en setiembre, por todo concepto, pueden llegar a

$ 121 millones, según se desprende de los acumulados en las distintas cuentas al cerrarse las bocas de pagos de tributos, que se verificó el martes, porque el último día del mes, ayer, fue feriado por San Jerónimo, determinando un cierre anticipado de las ventanillas.

Puede haber algunas ligeras diferencias por los pagos que se pueden haber hecho ayer en bocas de Rapipago y Pago Fácil, pero igualmente las agujas no se moverán significativamente sobre los $ 121 millones, según los datos obtenido al martes a la noche.

Estos $ 121 millones se componen de $ 64 millones de impuestos propios; $ 35 millones de coparticipación; $ 3 millones de Fosfindes y $ 18 millones que envía la Nación para financiar el pago de la ayuda alimentaria (Vale lo Nuestro).

Estos $ 18 millones del Vale lo Nuestro los deposita el gobierno federal en una cuenta especial del Banco Nación, y son de afectación específica. El municipio no puede disponer de uno solo de esos pesos, pero el sindicato siempre ha insistido incorporarlo -al igual que los ATN- a la masa de recursos presupuestarios.

Aún así, los ingresos son claramente inferiores a la inusual recaudación de agosto, que trepó hasta los $ 130 millones, pese a que la media de los primeros siete primeros meses del año rondó los $ 117,5 millones.

Los ingresos por $ 121 millones de setiembre hacen cierta la teoría que existía en el municipio sobre estos ingresos récord de agosto: los 45 días de conflicto entre el gremio y la intendencia demoraron los pagos para después de finalizada la protesta, que se extendió hasta el viernes 24 de julio.

Esto significa que el municipio tendrá que seguir repartiendo pobreza para sus principales cuentas y muy poco más: $ 72 millones para sueldos; $ 16,5 millones para Crese; $ 7 millones para subsidiar el transporte y el resto para insumos básicos y para pagarle a cuenta gotas a proveedores y contratistas, que ya acumulan a su favor deudas por más de $ 100 millones.

En el más reciente cálculo municipal, para otorgar apenas un aumento del 3% -el sindicato demanda un 9,3-, el municipio necesitaría de una auténtica explosión de la actividad privada que arrime una recaudación municipal en el último cuatrimestre de

$ 138,2 millones de promedio mensual. Esto es, ajustando la dedicación a sueldos en el tope del 60% de los recursos, según lo aceptado por el Suoem en el convenio suscripto el 22 de julio.

Pero la recaudación acumulada en el período 1 de enero-31 de agosto da $ 952 millones, con un salto a $ 130 millones en agosto luego de un promedio para los primeros siete meses de $ 117,5 millones.

Decía el citado cálculo que si llovía maná y la recaudación de agosto se reproducía en setiembre, octubre, noviembre y diciembre, se llegaría a cerrar el año con ingresos totales por $ 1.472 millones. Es fácil deducir que el 60% de esa cifra es menos de lo que terminarían de cobrar los municipales en todo el año, sin un centavo de aumento.

Entre enero y agosto se destinaron a sueldos $ 604,7 millones, que con la proyección -sin un centavo de incremento- del último cuatrimestre de $ 304,8 millones, se llegaría a un total de $ 909,5 millones. En valores relativos, $ 909,5 millones son el 61,8% de ingresos totales por

$ 1.472 millones.

La opción Daniele

El secretario general del Suoem, Rubén Daniele, salió ayer, calculadora en mano, a explicar que el municipio podría muy bien responder a la demanda salarial con la dedicación de unos pocos millones de los que ingresaron en agosto a las arcas comunales.

Es decir, en vez de pagarle a proveedores y contratistas, leche y medicamentos en los dispensarios o tapar baches y cambiar lamparitas -por mencionar apenas las necesidades más urgentes- se le aumente a los municipales.

Daniele, hay que reconocerlo, es un dirigente muy coherente porque ahora pide lo que siempre: que la ciudad sacrifique necesidades esencialísimas para pagarle más a la improductiva y superpoblada planta municipal.

Quienes se sorprenden por las pretensiones del capo sindical, tal vez no han escuchado todo todavía. Paciencia, ya va a salir a pedir que vendan el Paseo Sobremonte, la Plaza San Martín o el Parque Sarmiento para concederles más aumentos.

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