La vuelta de la renuncia en un partido especial

El DT fue levantando el ánimo y acordó con Bianchi que trabajarán desde ahora en los refuerzos para 2010.
Vaya paradoja: en el Estudiantes - Boca de esta tardecita, quien más jugará será alguien que no juega: Basile. El técnico que a la derrota ante Godoy Cruz le agregó su renuncia. El hombre que esa misma noche estaba tan firme en su postura de irse que a Carlos Bianchi le dejó la sensación de que era una situación irreversible, por algo el propio manager les trasladó tal pesimismo a los dirigentes que pactaron para el otro día una reunión para ver cómo cubrían ese espacio vacío. No imaginaban que en la madrugada del lunes su hijo y sus amigos lograrían torcerle el brazo al técnico y al hombre. Ellos convencieron a Alfio. Así, aunque no se haya ido, Coco volvió a Boca por segunda vez. ¿Cómo se halla? ¿Recuperó el ánimo? ¿Qué piensa? ¿Habrá otro portazo ante una nueva caída?

Día a día, el ánimo de Basile fue subiendo. Despacio. Escalón por escalón. Durante el lunes, antes y después de comunicarles a los dirigentes que no se iba, lo fortalecieron llamados telefónicos de jugadores para respaldarlo.

El martes, en la vuelta a los entrenamientos, vivió una escena que lo emocionó. Es que apenas ingresó a Casa Amarilla se cruzó con el Tano Pascual, personaje del club al que Coco le tiene mucho cariño desde su anterior etapa y que lo recibió a puro apoyo. De todos modos, esa perla no fue suficiente para rescatarlo del bajón. "Coco, el martes, parecía otro tipo. Estaba muy caído, como en otra cosa, en las nubes, pensativo. La verdad me preocupé mucho", le contó a Clarín una fuente de su entorno.

Ese mix de abatimiento y desorientación mutó el miércoles en preocupación. "No le gustó nada a Coco la práctica de fútbol. No fue por los tres penales que erró Palermo, eh. Nada que ver. Fue porque el equipo jugó muy mal", aclaró esa persona que tanto conoce a Basile.

El técnico cumplió el jueves aquello que a los jugadores les había prometido el miércoles: la primera formación no significaba que sería la que jugaría con Estudiantes. Si no funcionaba, cambiaba. Y cambió. De esquema: 4-4-2 por 4-3-2-1. Y de nombres, un par: Monzón por Krupoviesa y Marino por Gaitán. Como el ensayo incluyó varios goles y un interesante funcionamiento, "estaba contento. Recién ahí lo vimos acercarse al verdadero Basile".

Más: ayer al mediodía, tras la práctica de jugadas con pelota detenida, Basile se sacó algunas fotos dibujando sonrisas en su rostro.

Aunque suene contradictorio con la renuncia del domingo, en esta semana traumática, el Coco entregó además algunas señales a futuro que indican que se siente en Boca por un tiempo bastante largo. Por ejemplo, pactó con Bianchi que empezarán a charlar y a negociar desde ahora sobre los refuerzos para el año que viene, todo para evitar operaciones de apuro en el cierre de este 2009.

La gran incógnita es qué sucederá con Basile si Boca cierra este sábado complicadísimo, ante el campeón de América, con otra derrota. ¿Renunciará? En su entorno explicaron: "Si es una derrota normal, apretada, no pasa nada y Coco sigue. Ahora si Estudiantes nos baila y nos gana con un resultado amplio, veo difícil que siga"

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