La vuelta al mundo por la paz mundial pasa por el corazón de Buenos Aires

Un centenar de voluntarios iniciaron la maratónica misión de cruzar los seis continentes y recorrer 160 mil kilómetros para reclamar por el desarme nuclear. La travesía de tres meses finaliza en Mendoza. Hoy pasa por el Obelisco.
Las agujas del reloj corrieron incesantes hacia el 2 de octubre de 2009, fecha declarada por las Naciones Unidas como "El Día Internacional de la No-Violencia", y que este año marcó el inicio de la Marcha Mundial por la Paz y el Desarme Nuclear, una novedosa y multitudinaria movilización que finalizará el 2 de enero de 2010 en la Argentina.

Un equipo permanente de cien personas de distintas nacionalidades partió de Wellington, Nueva Zelanda -en el aniversario del nacimiento de Mahatma Ghandi- con la misión de recorrer una distancia de 160.000 kilómetros por los seis continentes en sólo 90 días. Una Antorcha por la Abolición Nuclear encendida en la ciudad japonesa de Hiroshima corona la procesión.

Aire, mar, tierra; zonas tropicales, el desierto, jornadas de sol y sombra, son algunas de las pruebas que deberá superar el contingente de voluntarios para alcanzar la meta. El punto de llegada: la localidad mendocina de Punta de Vacas, al pie del gigante Aconcagua.

Durante esos tres meses de expedición, las filiales instaladas en un centenar de países organizarán foros, conferencias y eventos deportivos, culturales y sociales para exigir a la comunidad internacional la eliminación de las armas nucleares a nivel mundial; el retiro inmediato de las tropas invasoras de los países ocupados, y la renuncia de los gobiernos a utilizar la guerra para resolver sus diferencias. Decenas de países tercermundistas ya van ese camino.

Según el Barómetro de Conflictos de la Universidad alemana de Heidelberg, en 2008 hubo 39 enfrentamientos bélicos, entre ellos, nueve guerras y 30 crisis severas; tres guerras y cuatro crisis más que en un año antes. La suma de las guerras armadas en el mundo durante 2008, lo que se dice disputas de alta, media y baja intensidad, arroja la abrumadora cifra de 350.

Los subcontinentes en desarrollo -África subsahariana, Asia Central y América Latina- son epicentro de muchos de los altercados. Doce conflictos graves, de los 39, fueron en Chad, Somalia y Sudán. En México, durante el 2008, se registraron más de 5.300 muertes en la guerra de cárteles, más del doble que en 2007. En Colombia, las matanzas de los paramilitares y el enfrentamiento entre las FARC y el Ejército agravan la situación.

La movilización intenta concientizar a la sociedad acerca de esta realidad, partiendo de una iniciativa de Mundo sin Guerras (MSG), una organización internacional fundada en 1995 por el español Rafael de la Rubia, y que trabaja desde hace quince años en el campo del pacifismo bajo el impulso del Movimiento Humanista. Desde su primera presentación en el "Encuentro Abierto del Humanismo" que se realizó en la universidad chilena de Santiago, el grupo militante-concientizador sumó adeptos en todo el planeta y los argentinos no son la excepción.

ARGENTINA CELEBRA. Javier Zaldarriaga es el presidente de la agencia local de MSG, y principal organizador de la marcha mundial por la no violencia en el país. Mientras espera impaciente la llegada de los trotamundos, Javier y su equipo revisan y actualizan el cronograma de una celebración que promete variedad.

En el paso de la marcha por la Argentina, se organizaron charlas y festivales de música en la ciudad chaqueña de Resistencia, en las localidades bonaerenses de Moreno y Vicente López y en Rosario. Desde hoy a las 17 la marcha llega al Obelisco, y luego irá a Casa Rosada. Allí se reunirán cientos de personas a reclamar por la paz y el desarme mundial. A las 20 se movilizarán hasta la Plaza del Congreso para presenciar el cierre del acto con un show de Alfredo Casero y de la banda de blues La Mississipi.

Mañana la marcha pasará por la ciudad puntana de Koslay. En la entrada de esa comunidad de la provincia de San Luis se construyó una plaza Por la Paz y la No Violencia. Este 30 de diciembre se inaugura. Desde la organización confirmaron que los marchantes llegarán a Koslay en caravana.

KILÓMETROS ANTES. El festejo comenzó el 2 de octubre con 106 stands distribuidos a lo largo de la avenida Corrientes, en representación de los países que participan de la Marcha. Una gran carroza artesanal con forma del planeta Tierra viajó entre los 500 marchantes que entonaban cánticos de paz.

Más tarde, la organización entregó un reconocimiento por su labor en favor de la Paz y la No Violencia a las seis personas o instituciones que más votos recibieron en su sitio web. La cita fue en el Colegio Público de Abogados de la ciudad de Buenos Aires.

Diseñado por el Maestro Orfebre Juan Carlos Pallarols, el premio consistió en una estatuilla con forma de grulla, moldeada con el bronce de una bala de cañón. La leyenda "paz y no violencia" en su interior subrayó la intención del reconocimiento: "La idea del premio fue que un elemento que fue creado para la guerra pueda ser reconvertido en una herramienta de fraternidad", explicó el presidente de MSG Argentina.

Las figuras premiadas fueron las Abuelas de Plaza de Mayo; Lidia Ortiz de Burry, por Abuelas de las Armas; María Rosa González por Madres del Paco; Julia Villafañe, de Bandera por la Paz; Asociación Alfredo Marcenac por sus Planes de Desarme Civil; y Martiniano Molina propulsor de Planes de Educación por la Paz.

En Argentina hay más de cien figuras públicas asociadas a la causa: deportistas, artistas, políticos y organizaciones respaldan el mensaje del MSG. Gustavo Cerati, León Gieco, David Nalbandian, Hermenegildo Sábat, China Zorrilla, Sebastián Verón, Maximiliano Guerra, Jaime Torres, Federico D' Elía, Patricia Sosa, Leo Sbaraglia, Mario Luis Rodríguez Cobos Silo -fundador del Humanismo Universalista-, e incluso Cristina Fernández de Kirchner. La Presidente recibirá de manos de los voluntarios la "Carta para un Mundo sin Violencia", elaborada por los Premios Nobel de la Paz.

¿Qué propone la organización? Desterrar el hambre en el mundo con el 10 por ciento de lo que se gasta en armamentos en el mundo. "¿Podemos imaginar si se destinara el 30 o el 50 por ciento?", se preguntan.

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