La vuelta del crédito para la producción

La vuelta del crédito para la producción
La prioridad estará puesta en viabilizar el crédito productivo a largo plazo y controlar la fuga de capitales. La flamante titular de la autoridad monetaria descartó cimbronazos en el tipo de cambio.
Mercedes Marcó del Pont estrenó el traje de banquera central. En su primer día como presidenta "en comisión", la funcionaria descartó cualquier posibilidad de sobresaltos en el tipo de cambio y encabezó la reunión del directorio. "Las políticas monetarias y cambiarias serán absolutamente razonables, de estabilidad y profundización del modelo. No existen condiciones para sufrir ningún cimbronazo", apuntó. También designó como gerente general de la entidad a Benigno Vélez, un hombre de estrecha confianza del ministro de Economía, Amado Boudou. Finalizado el convite con el órgano de gobierno de la entidad, Marcó del Pont se encontró con el titular del Palacio de Hacienda para comenzar a analizar la dinámica de trabajo que tendrá el flamante Consejo Monetario donde se coordinarán las políticas económicas entre ambos organismos. Más allá del frustrado proyecto para modificar algunos artículos de la Carta Orgánica y el incipiente debate sobre la Ley de Entidades Financieras, gran parte de los cambios en el sistema financiero que pretende impulsar Marcó del Pont se pueden realizar sin la necesidad de reformar esa estructura legal. Los temas fundamentales sobre los que se propone avanzar desde ya son precisamente aquellos en los que falló su antecesor, Martín Redrado: el movimiento de capitales y la falta de crédito productivo a plazos más largos.

Sus primeras declaraciones como presidenta del Banco Central apuntaron a erradicar la posibilidad de una devaluación: "Habrá tranquilidad en el mercado de cambio", expresó y garantizó la continuidad del esquema vigente de tipo de cambio administrado. El mensaje de Marcó del Pont, que más tarde repitió Boudou (ver aparte), estuvo dirigido fundamentalmente al establishment financiero y algunos sectores empresarios donde se asociaba su visión desarrollista con una cotización del dólar más "alta". Cerca de la funcionaria remarcaron a Página/12 que "ella no es un soldado de la UIA, no convalidaría jamás una política cambiaria que genere enormes rentas para los sectores monopólicos".

Para la teoría neoliberal y el sector financiero, el presidente del Banco Central debe ser escogido entre los exponentes más conservadores de la ortodoxia económica. Por fuera de esos límites, comienzan a alterarse, y las reacciones de ayer no fueron la excepción. "No se van a dilapidar las reservas, no se pretende nacionalizar los depósitos y tampoco se prohibirá la movilidad de capitales", respondieron a este diario desde el entorno de la flamante presidenta del Central.

Su designación en la autoridad monetaria la llevará a cultivar un perfil bajo, técnico/profesional y moderado. En esa sintonía, señaló que "es necesario coordinar políticas con la Nación, si bien creo en la autonomía del Banco Central, considero que no se puede ser independiente del conjunto de las políticas del país". El principal "temor" de la ortodoxia es que su desembarco implique el fin de las limitaciones que existen al financiamiento del déficit desde el Banco Central. Más allá de los cuestionamientos que existen a esos enfoques, Marcó del Pont remarcó la relevancia de actuar en conjunto con el resto de los hacedores de política económica para acompañar el ciclo económico.

Más allá de las tasas

Si bien como diputada impulsó un proyecto de reforma de algunos aspectos formales de la Carta Orgánica, en su entorno recuerdan que ese tipo de modificaciones no pueden ser planteadas desde el Banco Central, sino que deben provenir del ámbito legislativo. Aunque reconocen el interés por trabajar sobre el entramado financiero-legal diseñado por José Alfredo Martínez de Hoz y perfeccionado desde entonces, sus colaboradores advierten que es posible estimular el crédito productivo y controlar la fuga de capitales sin reformar esas leyes. Sostienen que es posible actuar sobre esas cuestiones a partir de resoluciones del banco.

Desde la perspectiva de Marcó del Pont, la ausencia de crédito productivo en un sistema bancario líquido y solvente no se resuelve con tasas más bajas subsidiadas. Según señalaron a Página/12, la intención es trabajar sobre la regulación de los incentivos bancarios al tipo de créditos que otorgan y la reducción del racionamiento del crédito (bancos líquidos que no prestan). De todas formas reconocen que el problema debe atacarse también desde el lado de la demanda de préstamos.

Otro punto fundamental, estrechamente vinculado con la falta de crédito, sobre el que Marcó del Pont buscará avanzar, es la fuga de capitales y la inserción financiera internacional del país. La sinergia para controlar los movimientos de capitales junto con otros organismos reguladores, como la CNV o Afip, se caracterizó por su lentitud y laxitud durante la gestión de Martín Redrado. Desde mediados de 2007 y hasta el primer semestre de 2009 se fugaron alrededor de 45 mil millones de dólares. En ese sentido, Marcó del Pont pretende diseñar un conjunto de herramientas que permitan definir un grado de apertura al flujo internacional de capitales pertinente para un país en desarrollo como Argentina.

Cuestiones Centrales

En la reunión que mantuvo con los directores del Central se analizaron cuestiones vinculadas al mercado cambiario y sobre sucursales bancarias. Además, se confirmaron nuevos desplazamientos en la estructura gerencial del organismo. El marplatense Benigno Vélez ocupará el cargo de gerente general. Se trata de un hombre muy cercano a Boudou, quien se desempeñaba como secretario legal y administrativo del Ministerio de Economía. A su vez, ocupaba el rol de representante de Economía en el Central. Su designación fue "consensuada" con el Palacio de Hacienda.

En el encuentro informal que mantuvo con Boudou, en Economía, comenzaron a analizar la mecánica del Consejo Monetario que podría reunirse semanalmente. De todas formas todavía restan definir las cuestiones técnicas de la nueva herramienta de coordinación inspirada en el Comité de Política Monetaria vigente en Brasil.

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