La vuelta a casa fue un show de color y emoción

Después de 1055 días, Independiente regresó a su estadio, totalmente renovado y poblado por 30.000 hinchas que vivieron una jornada única
Atrás quedó el sufrimiento de las eternas obras inconclusas, lejanas también parecieron quedar las burlas de sus rivales por ello. Anoche, Independiente tuvo la fiesta que esperaba, con la (esta vez sí) reinauguración de su estadio, que se vistió acorde a la exigencia para reivindicar su historia copera y, de paso, devolver a sus hinchas a casa después de casi tres años. El nuevo Libertadores de América, inspirado en el célebre Old Trafford, finalmente abrió sus puertas para un cotejo oficial y 30.000 personas concurrieron a la convocatoria roja. Los papeles que empezaron a surcar el aire antes de que apareciera el primer equipo dejaron entrever que el cotejo podía llegar a convertirse en una mera excusa.

Personal de la entidad trabajó hasta una hora antes de la apertura y aunque no pudieron ajustarse un par de detalles (quedó pintura celeste del ataque sufrido anteayer y Colón se cambió en el vestuario de la reserva por falta de agua en el suyo), todo fue un feliz volver a empezar. En sus 105 años, Independiente ocupó ocho canchas en siete ubicaciones distintas. Esta, situada en Alsina y Cordero, se vanagloria de seguir en la misma esquina, pero llamada ahora Alsina y Bochini. La reunión fue amenizada por una murga y el presidente Julio Comparada recibió una plaqueta de manos de Noray Nakis.

El dueño de casa salió con sus colores tradicionales, ya que Colón le cedió ese privilegio, pues todos entendieron que la particular situación así lo ameritaba. En ese momento, recrudeció el griterío. Para la foto de la nostalgia y la emoción de muchos, las quince copas internacionales, desempolvadas de la vitrina, fueron lucidas por los once titulares de anoche y por cuatro glorias atemporales: Pepé Santoro, el Chivo Pavoni, Pipo Ferreiro y Luis Islas. En la casaca de los jugadores se dejaron ver estampados con las rostros de los socios que pagaron 1000 pesos cada uno para estar allí y que recibieron una réplica de la misma. Fueron 700 los benefactores , repartidos en las diez camisetas de los titulares. "¡Y ya lo ve, y ya lo ve, somos locales otra vez!" , se escuchó bien fuerte a los veinte minutos del partido en el primer estadio del país construido bajo las normas FIFA. "El alemán no viene, traigan a Zulma Lobato", se leía en una bandera, a modo de cruel ironía para con el mal momento de Racing y la frustrada llegada de Lothar Matthäus.

En el medio de tanto show de color, nostalgia y gritos, alguien recordó que este sueño pudo hacerse realidad, entre otros esfuerzos individuales, gracias a las atajadas de Oscar Ustari, las gambetas de Sergio Agüero y los goles de Germán Denis, tres de los principales jugadores del club que generaron un buen ingreso de dinero con sus ventas.

Como fuere, Independiente está de vuelta en casa. Y eso, más allá de cualquier resultado deportivo, es lo único que anoche le importó a los hinchas.

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