Vuelos ilegales: habrá dos helicópteros en Sáenz Peña para actuar cuando aterrizan

El ministro de Gobierno, Jorge Alcántara, reconoció que los vuelos ilegales que cotidianamente surcan los cielos del Chaco y las demás provincias del nordeste “son una amenaza para la seguridad regional y del país”, pero confió en que se los podrá combatir en mejores condiciones cuando se instale en Resistencia un nuevo radar para la Fuerza Aérea y se concrete la apertura de un escuadrón de Gendarmería en Sáenz Peña.

En este último caso, Alcántara comentó que la nueva base que los gendarmes tendrán en la segunda ciudad del Chaco “será un escuadrón reforzado, donde incluso habrá dos helicópteros modernos y bien equipados para actuar cuando estas aeronaves sean detectadas y aterricen en pistas clandestinas de nuestra provincia”.

Medios necesarios

Actualmente, los aviones que ingresan al país desde Paraguay transportando contrabando o drogas tienen a su favor la precariedad de la red de control y acción que tienen las fuerzas de seguridad apostadas en la región.

La Fuerza Aérea no tiene presupuesto suficiente por parte del gobierno nacional como para montar un dispositivo de detección adecuado. Por ejemplo, los dos radares que tiene la RANE (la regional de la Fuerza Aérea para el nordeste), uno apostado en Resistencia y el otro en Posadas, deben funcionar por esa razón solamente unas seis a ocho horas por día.

Como un pequeño paliativo, las autoridades militares hacen que esas horas con los radares activos ocupen un momento distinto de cada día, como para que los pilotos nunca sepan con certeza si los equipos están funcionando o no, pero lo cierto es que por no dar recursos suficientes para la tarea, el Estado permite que contrabandistas y narcos tengan zona liberada en los cielos de la región en las dos terceras partes de cada día.

Pero además, los dos radares son viejos. Se trata de dos Westinghouse fabricados por los Estados Unidos en los °70, y que fueron construidos pensando en utilizarlos como radares de campaña, no para una función permanente como la que cumplen desde hace muchos años.

Por otra parte, los pilotos de los vuelos clandestinos “desaparecen” de las pantallas de control volando a baja altura, y eso impide saber qué rutas siguen y en qué puntos descienden. Cuando no logran eludir de ese modo los radares, la Fuerza Aérea envía aviones militares a interceptar los vuelos, aunque lo único que pueden hacer los pilotos argentinos en esos casos es fotografiar la aeronave intrusa, intentar identificarla y conminar a su piloto a aterrizar. Pero quienes conducen esos vuelos desoyen esas instrucciones, porque saben que al no haber una “ley de derribo” en la Argentina, no corren ningún peligro cuando deciden seguir viaje.

Descargas veloces

En esa situación, lo único que les queda a los pilotos de la Fuerza Aérea es perseguir al vuelo irregular para ver al menos dónde desciende. Pero faltan dispositivos que una vez producido el aterrizaje operen velozmente para llegar a ese lugar y detener a los delincuentes. Como las pistas en las que bajan esos aviones están en zonas rurales alejadas, aunque se dé aviso a las policías de cada localidad, éstas no llegan a tiempo. Por eso, siempre se habló de la necesidad de contar con helicópteros para mejorar las posibilidades de actuar con premura para incautar las cargas ilícitas y detener a quienes las trafican.

“La idea dijo Alcántara- es que estos helicópteros hagan base en el interior y desde ahí, cuando se tengan datos sobre la llegada de uno de estos vuelos, se movilicen con personal armado y equipado debidamente. Es algo que hay que hacer con mucha velocidad, porque estas máquinas bajan, descargan rápidamente lo que llevan en una o más camionetas de quienes las esperan en tierra, y enseguida despegan”.

Alcántara también admitió que una preocupación en las autoridades provinciales y federales que viene hablando de cómo combatir a los vuelos clandestinos es que “sabemos que cuando se afianza una ruta para el contrabando de cigarrillos u otras mercaderías, enseguida las organizaciones se dedican a utilizarlas para otras cargas mucho más delicadas desde el punto de vista de la seguridad, como drogas pesadas y armas”.

El ministro dijo que además “cuando podemos secuestrar una avioneta de estas, a quienes conducen las redes de contrabando o narcotráfico eso no les importa demasiado, porque tienen calculados esos costos y porque además cada vez más notamos que utilizan máquinas muy deterioradas y de poco valor. Por eso, no alcanza con lograr que la suerte nos ayude y de vez en cuando secuestremos un cargamento. Tiene que haber una acción mucho más amplia y sistemática, que pueda dar golpes más duros y constantes a estas organizaciones”, planteó.

El funcionario también apuntó que la actividad de los vuelos ilegales “es tan abierta que ya no está más vigente aquella vieja idea que se tenía de que los vuelos entraban a la región de noche, y sólo había que esperar que algún lugareño escuchara el motor para poder actuar. En realidad no llevan equipos como para orientarse de noche, porque la tecnología que llevan es básica, y actúan a plena luz del día”.

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