El vuelo de la reina

Por Abel Posse

Madrid en julio. Los asistentes al encuentro del Barrio de Letras convocado por el Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires y por la Comunidad autónoma de la ciudad de Madrid, nos reunimos después de la jornada matinal en un simpático restaurante argentino cerca de la Plaza Santa Ana. El termómetro se acerca a los 40 grados, pero el aire de Madrid es seco.

Uno de los periodístas madrilenos más destacados saca el tema argentino, que es como sacar un cocodrilo y ponerlo sobre la mesa. Los españoles se hacen preguntas de admiración ante la curiosa autodemolición de un país admirable. Se publicaron en esta semana los datos del sabotaje contra el agro, nuestra famosa riqueza y la que tiene mercado seguro en este tiempo de mercados cerrados. Agonía del trigo, se doblan las maizales, se castiga la soja, mueren los terneros y las vacas, se desprecia desde un gobierno tan resentido como inepto, al productor agrario. Es como un rencor leninista pero sin finalismo socializante, que no sea el de quedarse con la gestion de las empresas en manos de un grupo de funcionarios venales.

Uno de los presentes elogia que la Argentina, el pueblo argentino, haya destituído, vencido y desautorizado en elecciones limpias el gobierno "K". Eso nos alivó un poco a los argentinos presentes.

Pero al mismo tiempo nadie puede explicarse la farsa kirchnerista de disimular la derrota y gestionar cómodamente su caída como quien vive en el mejor de los mundos. A la vez que la oposición sigue dando muestras de falta de energía y de seguir en una desunión que alarma cuando se considera que están acordes en una voluntad de reordenamiento republicano y en revitalizar el poderío agroexportador, centro de toda posible recompensación financiera inmediata del país.

¿Y el vuelo de la reina?, pregunta el director literario del ABC . Todos se miran perplejos. Se refería al viaje de la Presidenta con el fin "de llevar a Honduras", devolviendole su puesto, al presidente Zelaya, que del Congreso del Tribunal Supremo pretendía obtener normas para hacerse reintegrar.

Más allá del universalmente condenado (formalmente) golpe de Estado, allí se jugaron cartas de política mayor. ¿La Presidente quizo hacer un gesto de valentía republicana, ganar puntos después de la derrota constitucional?

Los que violan los principio constitucionales suelen ser principistas en público.

¿Cómo no la aconsejaron, viven en babia? ¿Son todavía instrumentos del chavismo? ¿No tienen asesores diplomáticos que les informan lo que allí estaba en juego?

Se trataba nada menos de informarle al efusivo Chávez que hasta aquí se llegó con eso de crear una mafia de presidentes vitalicios para garantizarse un submundo político irrelevante y agresivo.

¿Consultó la Presidente a Brasil? ¿No advirtió que todo estaba delegado en la OEA para cubrir la Realpolitik más allá de lo "políticamente correcto", según el catecismo de los tontos de la Tierra?

Observé que el fracasado vuelo de la reina había agregado un sentimiento de ridiculez que sorprendía a los españoles tanto como las trapacerías de la negociación de Aerolineas, las trampas con Repsol y el esfuerzo de un gobierno in artículo mortis para consolidar negociados como el de Telecom y "cubrirse" en la retirada como una banda de pistoleros provincianos y novatos que hubiesen querido asaltar nuestro modelo de Fort Knoxde adobe .

La política y la perplejidad habían ganado la dulzura del postre. ¿Qué responder? ¿Cómo justificarnos de la realidad de un gran país abandonado en manos de los peores?

La contradicción de escuchar los mayores elogios de Buenos Aires y nuestros artistas, sin poder dejar de avergonzarnos de gobernantes que son motivo de sonrisa y de risa. Los españoles conocen detalles y anécdotas y las repiten y comentan como los eternos cuentos de gallegos que eran moda en Argentina.

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