Vuelan los fantasmas.

RACING 1 - SAN MARTIN (T) 2: Racing tenía la gran chance de alejarse de Central y la Promoción, pero perdió con un mal juego y aún late su temor.
Justo ahora, en este momento. El menos oportuno. Justo ahora, que el terreno estaba más fértil que nunca, Racing flaqueó. Justo ahora, cuando la mesa estaba servida con entrada, plato fuerte y postre, el comensal pegó el faltazo. ¿Se le podría haber presentado una oportunidad mejor? De ninguna manera. La derrota de Central a manos de Lanús, en la fresca noche del viernes, había propiciado un escenario ideal para que la Academia se subiera y se ganara aplausos. Pero justo ahora, sí, mordió la banquina nada menos que contra San Martín (T), un rival directo en la lucha por la permanencia. Lo que se le presentaba como una chance perfecta en procura de sacarle seis puntos de distancia al Canalla y alejarse más de la Promoción, se tornó un dolor de cabeza en este Racing, más allá de que mantiene la ventaja de tres unidades sobre los rosarinos.

El freno a la racha de ocho partidos sin derrotas llegó en la instancia donde, paradójicamente, el equipo necesitaba despegar y despojarse de gran parte de su preocupación. Sin embargo, los fantasmas regresaron y en racing todos temen porque los tucumanos dividen por una temporada y pueden complicarlo. Además, a Racing le queda un fixture difícil, con dos encuentros como visitante (contra Colón y Gimnasia (LP)) y luego le tocará Boca, tras el parate por las Eliminatorias.

Después de buenas producciones futbolísticas ante Arsenal y Vélez, Racing dio notorios pasos hacia atrás en el juego: tuvo el peor segundo rendimiento en lo que va del torneo, detrás de lo poco que hizo en la caída frente a Tigre. Sin creación ni exactitud en la definición, padeció sobremanera las ausencias de dos jugadores con sangre caliente como lo son Franco Sosa y Pablo Lugüercio. La falta del Payaso, principalmente, desnudó el poco recambio del equipo en ofensiva. Caballero sigue en deuda, Castromán perdió la explosión de otros tiempos (al margen de ser uno de los futbolistas con más técnica del plantel) y Sánchez Sotelo aporta muy poco. Mucho menos como volante por la izquierda, función que cumplió al entrar por Leandro González, otro que no consigue dar el salto.

En este panorama, los murmullos volvieron a escucharse en el Cilindro y los hinchas se fueron empapados de un fastidio compartido con Caruso Lombardi, más cerca que nunca de ellos: al ser expulsado, el técnico observó el partido desde la platea, donde se lo vio protestando y muy nervioso. Una imagen que sintetizó todo.

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