Con el voto solo del oficialismo

El súper paquete salió con varias modificaciones al mensaje del Ejecutivo. El PJ votó un proyecto alternativo común.
El Frente Progresista impuso su mayoría en la Cámara de Diputados para aprobar el presupuesto 2010 y la reforma tributaria. Pero a un doble costo. Dejó a la vista sus propias fisuras internas. Y empujó a la constelación de bloques del PJ a cerrar filas en un proyecto alternativo común. El triunfo de ayer se puede transformar entonces en una derrota en el Senado, donde el PJ tiene fuerza suficiente para tumbar la iniciativa oficial y votar su propio proyecto. Si eso ocurre, el oficialismo tendrá otro problema: ya no podrá contar con los siete votos del Frente para la Victoria que le permitieron hace un año sumar dos tercios y aprobar el presupuesto 2009. El súper paquete salió de Diputados con varias modificaciones al mensaje original del Poder Ejecutivo: un déficit del 1.800 millones de pesos para 2010, aumentos de impuestos por 800 millones entre ellos, una sexta cuota de la patente automotor y un incremento del inmobiliario urbano entre 75 y 200% y una autorización para endeudar a la provincia por 1.600 millones.

Fueron cuatro horas de debate. Y duelos cruzados, no sólo entre oficialistas y opositores, sino también entre los propios oficialistas. Uno de ellos, Marcelo Brignoni, ni siquiera asistió a la sesión. Y dos: Antonio Riestra y José María Tessa, se negaron a votar un artículo del presupuesto el 98 que había sido la moneda de cambio para que los radicales apoyen el proyecto: repartir el Fondo Sojero por mitades: el 50 por ciento para la provincia y otro tanto para los municipios y comunas.

El primer duelo fue de dos conocidos. El presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, Carlos Fascendini, defendió el dictamen de mayoría. Y su vicepresidente, Ricardo Peirone, el de la minoría. Un rol que desempeñaron varias veces, pero en veredas distintas.

Fascendini arrancó su discurso con un autoelogio. "Este presupuesto es franco y pone los números sobre la mesa, sin ningún tipo de tapujos ni subterfugios. Y esto es valorable porque se hace aún sabiendo las críticas de la oposición. Pero nos permite discutir sobre una situación real porque en el pasado, en más de una oportunidad, esto no se dio", dijo el legislador radical. Un directo a los tiempos en que los gobiernos del PJ dibujaban los presupuestos y subestimaban los recursos, "lo que distorsionaba absolutamente la ejecución del gasto y permitía grandes excedentes que, en general, eran de libre disponibilidad y fuera del control de la Legislatura".

Uno de los ejes del debate fue el déficit fiscal: 1.600 millones, que se reduciría a la mitad si se aprueba la reforma tributaria y se financiaría con deuda pública. Fascedini explicó que si el Poder Ejecutivo apela al endeudamiento estará obligado a remitir a la Legislatura un proyecto específico, según la ley de Administración Financiera.

Peirone le contestó unos minutos después. "Cuidado con la espiral del endeudamiento y del aumento de impuestos porque se sabe cómo empieza pero no cómo termina", dijo el diputado del PJ, en un discurso sobrio y muy solvente, alejado de las chicanas y golpes bajos.

"Hemos intentado buscar puntos de acuerdos, pero las diferencias entre ambos dictámenes son notorias", dijo Peirone. "Nosotros miramos a la sociedad de otro modo y a las finanzas públicas de otro modo, quizás reconociendo los propios errores que el PJ ha cometido a lo largo de toda su historia de 60 años. Esto es bueno reconocerlo", señaló.

"Nosotros alguna vez pensamos del mismo modo (que hoy piensa el gobierno de Hermes Binner) acerca del aumento de impuestos y el endeudamiento del Estado como si esas fueran recetas para el crecimiento económico pero que a la postre resultan para el conjunto de la sociedad lo mismo que un salvavidas de plomo. Esto es: edificamos el presente, hipotecamos el futuro", advirtió Peirone. "Y esto no es un problema de eslóganes, o creencias ideológicas, sino que es un problema de cómo administramos el Estado".

"No voy a volver sobre las bondades de un presupuesto equilibrado o superavitario. Han sido muchas las causas del cambio de gobierno que se ha producido en 2007, pero hay un aspecto en el que seguimos convencidos: logramos desendeudar a la provincia y acumular excedentes financieros, algunos de los cuales, eran de libre disponibilidad. No es malo eso".

Peirone ponderó el dictamen de minoría, que será de mayoría en el Senado: "El oficialismo debe entender que el PJ tiene una mirada única y no dispersa sobre la administración del Estado y las finanzas públicas".

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