El voto no positivo del Viti.

El "No" de Fayad solo tendrá, institucionalmente, efectos municipales. Pero él espera que políticamente sea escuchado en toda la Nación. Hagamos la crónica de este nuevo "No".
Con un estilo radicalmente distinto, pero con evidentes afinidades de fondo que quizá jamás admitirá, el Viti Fayad acaba de hacer la Gran Cobos, constituyéndose en el único radical importante del país que en los hechos -no sólo en las palabras- se sublevó contra el pactismo radical.

A pesar de no sentir la más mínima estima por casi ninguna de las actitudes políticas del Vicepresidente, Fayad reconoce el gesto republicano de Cobos cuando éste votó en contra de la resolución 125, con lo cual se enfrentó a muerte con el gobierno K del que forma parte, pero contribuyendo a sanar en parte -con su decisión- la institucionalidad gravemente herida de la República.

El Viti se ve como alguien que está haciendo lo mismo por su municipio y también por su partido, su provincia y su Nación pegando un grito en pos de la institucionalidad humillada, esta vez no por los K sino por los suyos propios. Y está dispuesto a pagar los costos políticos que sea, por su osadía.

Sus argumentos formales para diferir las elecciones en Capital son estrictamente municipales: no hay razones para adelantar los comicios; no se puede llamar a votar un año antes de que asuman los concejales; desdoblar mejora la calidad, etc, etc. Y con ellos apuntalará los embates que le vendrán, sabiendo que en su territorio capitalino, él -al igual que Wyatt Earp en Tombstone- es el sheriff imbatible. Tanto lo es que los vecinos que una y mil veces lo votarían de intendente, se enojaron con él cuando aspiró a otros cargos.

Entonces a la Muni vuelve siempre el Viti, a ser su intendente de taquito, halagado por ese clamor popular que lo retiene en su pago chico, a la vez que compungido porque tanto amor de los capitalinos le impidió -y el Viti presiente le impedirá siempre- que pueda probarse en cargos mayores por los que siempre suspiró. Pero el destino es así: por siempre Wyatt, sólo en su Tombstone capitalino. Allí nació y morirá la leyenda.

Hace semanas que el Viti sabía que debía hacer algo, aunque no sabía qué. Pero una cosa sí sabía: que moriría antes que le coparan la Muni con una lista de inmorales, procesados y condenados, personalizando en ese que se afanó todo, o en esa que me vota todo en contra....

¡Caballos de Troya!, gritaba.

Primero expresó su bronca a los íntimos, con más impotencia que otra cosa. Pero este fin de semana ya no se lo veía enojado sino eufórico, quería hablar de todo y con todos. Y se preparaba para la acción final contra todos los bandoleros: contra los concejales que querían hacer de su límpida Capital, una oscura Gomorra.

Contra los radicales a los que más les gusta la interna que gobernar. Y sobre todo contra ese señor Morales que en apenas unos meses transformó a Cobos de demonio expulsado de por vida a salvador de la patria radical, héroe nacional.

Ahora aguantará todas las críticas, como Cobos. Y como Cobos, no renunciará a nada (excepto a la Presidencia del Foro de Intendentes Radicales, insinuando con ese gesto menor que esta UCR no es mi UCR mientras la conduzca Morales, pero que él morirá siendo hombre de su partido).

Sólo una cosa lo tenía preocupado a Fayad: que Lilita Carrió lo hubiera llamado loco. Pero ayer a la mañana ella se lo aclaró bien: Nunca dije que te estabas volviendo loco, lo que dije es que los estabas volviendo locos, afirmó con ambigua picardía. Y el Viti pudo -o creyó- entrever el guiño del ojo de Lilita desde el otro lado del teléfono.

Con eso le alcanzó, y lanzó entonces su voto no positivo. ¡No a las elecciones anticipadas! ¡No al acuerdo UCR-Cobos! ¡Y que se vengan los malos, que en la Muni no pasarán!

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