El voto migrante, un fantasma para todos en el final de la campaña

Por: Eduardo Aulicino

No se trata sólo de los indecisos, que dudan sobre a quién votar, o mantienen su desinterés hasta última hora. El tema mayor son ahora los migrantes, aquellos que dicen tener decidido su voto pero pueden cambiar, van y vienen. Afirman los encuestadores que este fenómeno, en la Provincia, se registra sobre todo en la franja crítica hacia el Gobierno. Hay nervios en los equipos de la Alianza Cívica y también en los de la sociedad de peronistas disidentes y macristas. Pero la inquietud crece además cerca de Néstor Kirchner: el reacomodamiento final en la vereda de enfrente será sin dudas determinante de su propia suerte.

El ex presidente, según la mayoría de los consultores, tiene consolidado su voto. Es un dato a favor, aunque acompañado de una señal de alarma, porque el volumen de adhesiones no disminuye, pero tampoco crece desde hace semanas. Las diferencias sobre sus rivales parecían suficientes hace quince o veinte días, cuando se hablaba de un amesetamiento de Francisco De Narváez y un freno en el crecimiento de la dupla Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín. Los números volvieron a moverse después, más lentamente, y el candidato de Unión-PRO reforzó la imagen de principal competidor, en buena medida también por las cargas desde las filas K.

Estos movimientos, en la simplificación de categorías, sería entonces reflejo directo del voto migrante, que encabeza una lista integrada también por rubros como los indecisos, el corte de boleta y la ponderación del peso de los aparatos partidarios directamente asociados al poder local. Un conjunto de temas que preocupa en estas horas a los equipos de campaña.

El consultor Enrique Zuleta Puceiro considera que el voto cambiante es un fenómeno -dinámico, claro- que tiene como protagonistas a los "votantes independientes" y que se expresa centralmente en el pasaje de posibles votantes del Acuerdo Cívico hacia Unión-PRO. Zuleta estima que en zonas de tradicional peso del radicalismo, como el centro provincial y ciudades importantes del interior, han migrado unos siete puntos de una vereda a otra. Esto se explicaría por la búsqueda de la mejor opción -voto útil- para expresar el rechazo al Gobierno.

En ese punto hay coincidencias entre los encuestadores. En cambio, los indecisos generan evaluaciones diferentes. Algunos sostienen que se vuelcan finalmente en proporciones similares a los del voto ya decidido. Otros, como la consultora Management & Fit, señalan que la enorme mayoría de los indecisos son críticos hacia el Gobierno.

Pero hay más. El consultor Hugo Haime destaca además que en algunos distritos asoma con nitidez el corte de boleta entre lo que se elige en el segmento local (concejales) y el segmento nacional (diputados). Esto, indica, es visible en ciudades como La Plata, Mar del Plata y otras localidades de la costa y del sur. También señala otro elemento a tener en cuenta: el peso de las estructuras partidarias atadas a jefes comunales.

Frente a este cuadro, complejo, ¿por qué Kirchner volvió a la carga contra De Narváez, aprovechando la llamativa citación del juez Federico Faggionato Márquez? Dicen que ese gesto volcó votos migrantes hacia De Narváez, polarizando la disputa. El tema fue dejado de lado rápidamente, pero en los últimos días el ex presidente, y el oficialismo en general, volvieron a la ofensiva contra Macri y sus socios políticos: esta vez se alimentó la polémica sobre las empresas reestatizadas.

¿Por qué el oficialismo transitó otra vez un camino parecido? Tal vez, para intentar hacer más difícil -por tradición o ideología- el paso de votantes radicales hacia la alianza Unión-PRO. Tal vez, también, para evitar el corte de boleta o algún goteo propio hacia opciones críticas de centroizquierda.

Volvieron así las declaraciones contra el modelo de los 90, con Kirchner recostado sobre los jefes de la estructura del PJ bonaerense, muchos de ellos protagonistas de la historia de aquella década. Parte de la campaña que agota sus últimas horas.

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