Voto migrado: habrá cinco diputaciones para exiliados

Voto migrado: habrá cinco diputaciones para exiliados
• Plan oficial para crear bancas electas por argentinos radicados en el exterior
Conforman una población fantasma que habita una simbólica provincia 25. No hay, siquiera, registros precisos sobre la cantidad: se calcula que algo más de un millón de argentinos viven en el exterior, algunos exiliados en los violentos 70; otros fugados del más cercano e incendiario 2001, otros cumpliendo el destino de alma criolla, errante y viajera (querer detenerlos es una quimera, dijo Le Pera).

Tienen más dones que otros desterrados. Estén donde estén, pueden votar presidente y legisladores nacionales de la provincia de la que partieron. No ocurre con uruguayos, chilenos y bolivianos, por citar casos cercanos, que al traspasar las fronteras pierden su «ciudadanía electoral».

Sin embargo, están en una categoría inferior a otros migrados como los italianos que cuentan, desde hace años, con bancas en el Parlamento. Ahora, con auspicio de la Casa Rosada y del Frente para la Victoria (FpV), se impulsa un esquema similar para los argentinos radicados en el exterior.

El texto, que acaba de entrar al Congreso, propone crear cinco diputados «exiliados» que se sumen a las 257 bancas que existen, en la actualidad, en la Cámara baja. Los delegados votados por los emigrantes argentinos se repartirán en dos distritos: América, con 3 representantes, y resto del mundo, con 2.

Así y todo, el decreto-ley que con la firma de Bignone repartió bancas por provincia en 1983 dispuso que ninguna tenga menos de 5 diputados. Si a los argentinos del exterior se los asume como otro distrito, como reza el programa oficial Provincia 25, el mínimo para los exiliados deben ser 5 escaños.

Se presume que en el continente hay más despatriados que en Europa, por caso, por lo que se otorga más diputados a América. De todos modos, la imprecisión de los datos impide las certezas: si no se sabe a ciencia cierta cuántos argentinos hay en el exterior menos se sabe sobre sus características.

Se invocan, para aportar algo de luz, dos características que, sin embargo, no pueden sostenerse en cifras: que la emigración se «femineizó» cuando antes era, casi exclusivamente de hombres, y que los migrantes son, en buena medida, jóvenes de clase media con instrucción y de un biotipo que les permite integrarse en los países adonde se radican.

Según el registro consular de Cancillería, la cifra trepa a 1,5 millón. Pero ahí no figuran los regresados. En las estadísticas de Migraciones, en tanto, faltan los nacimientos y decesos así como también las mudanzas en el exterior. Hay, por el mundo, más de 240 organizaciones de argentinos.

Opera en líneas, además, con el programa Raíces del Conicet destinado a repatriar a científicos argentinos instalados en otros países.

Algunas, como «Argentinos a votar» -con intensa actividad en Washington y Nueva York- han promovido la participación electoral. De todos modos, en 2007, apenas se inscribieron para poder votar 42.381 personas, menos del proyectado 5% de argentinos radicados en el exterior.

Además, de ese universo de inscriptos -es obligatorio hacer el trámite previo para poder votar- apenas concurrieron, en la presidencial pasada, 8.097 votantes, un 19% del registro, menos del 1% de la población supuesta en el exterior.

Desde el programa Provincia 25, que coordina Sara Martínez, y depende de la Subsecretaría de Desarrollo y Fomento Provincial del Ministerio del Interior, subsecretario José Luis Barbier, se impulsó una reforma de la Ley 24.007 para facilitar ese procedimiento por ejemplo permitiendo abrir mesas de votación fuera de embajadas y consulados.

Se cita un caso que, sostienen, explica la baja concurrencia. En Mallorca, donde hay una comunidad argentina importante, para sufragar tienen que trasladarse a Barcelona. En EE.UU., en tanto, alguien que vive en Boston debe volar hasta Nueva York para poder votar.

Esas reformas, por el anticipo electoral, no pudieron aplicarse en el turno del 28 de junio. En esta elección también deberían entrar en vigencia otras modificaciones como poder utilizar el soporte electrónico para los datos provisorios o el envío de boletas que, por ley, ahora se debe hacer por fax.

Es más: los resultados de junio, de los argentinos en el exterior, todavía no se conocen como dato global ya que entran en un circuito engorroso desde las embajadas a la Cámara Nacional Electoral, que los deriva a cada provincia donde se deben computar y recién luego vuelven a la Cámara.

Se espera que el escrutinio final se conozca recién a fines de ese mes.

El proyecto lleva la firma de diputados K, entre ellos Agustín Rossi, Ariel Pasini y Patricia Vaca Narvaja, a pesar de que el balance histórico no ha sido del todo positivo para el peronismo entre los votantes exiliados.

Por muy poco, en octubre de 2007, Cristina de Kirchner derrotó en la presidencial a Elisa Carrió: 2.508 a 2.397. Lejos quedó Roberto Lavagna, de UNA, con 1.137 mientras que otros candidatos se repartieron los 1.685 votos restantes. De todos, en elecciones anteriores, el PJ tuvo más derrotas que festejos.

El 2007 demostró, además, una caída en la concurrencia. En la presidencial del 95, votó el 53% del registro de electores, En el 99 el porcentaje fue del 34%, en 2003 del 23% y en 2007 se profundizó la pendiente al tocar el piso histórico del 19% en una presidencial porque, en 2005, en la legislativa apenas votó el 8% de los registrados.

De todos modos, en la misma etapa, se incrementó el registro de electores, lo que en números absolutos significó que la de 2007 fue una de las tres elecciones de más concurrencia.

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