El voto marplatense volvió a ser singular.

Acción Marplatense temía por el impacto que acusó por el acuerdo con el Gobierno. La división del Acuerdo Cívico favoreció a la UCR, que perdió más bancas que las que ganó. Unión-Pro quedó afuera del reparto. Pezzati y Arroyo resultaron los más beneficiad.

El voto marplatense volvió a ser singular, como en la mayoría de las elecciones. Apoyó a tres fuerzas políticas diferentes dando lugar a una combinación insólita entre propuestas adversarias: Unión-Pro para diputados nacionales, Acuerdo Cívico y Social para senadores por la Quinta Sección, y Acción Marplatense con su "melliza" Concertación Vecinal Marplatense para concejales y consejeros escolares.

La elección para cargos municipales dejó tres aspectos salientes para destacar. Uno es que la cosecha de concejales de la fuerza oficialista de Gustavo Pulti fue mucho más importante que lo que indican a priori la cantidad de votos obtenida y la diferencia con el segundo. Esto es que las siete bancas obtenidas el domingo por la doble lista encabezada por Eduardo Pezzati lo ponen al bloque de AM al las puertas mismas de la mayoría propia (que podría alcanzar con uno o dos aliados naturales que habitualmente apoyan al oficialismo en comisiones y en el recinto), lo que otorgará al intendente la tranquilidad que no tuvo hasta ahora cada vez que enviaba al HCD un proyecto importante.

Este fue el dato que más satisfacción dejó en las huestes de AM, mucho más cuando Pulti tuvo que remontar en el tramo final de la campaña el impacto negativo que causó entre propios y adherentes el acuerdo político que firmó con los gobiernos nacional y provincial. Antes de aquel acuerdo "teníamos en el horizonte una campaña tranquila y ahora estamos peleando voto por voto", admitieron días antes del domingo tanto Pulti como Pezzati.

Lo llamativo y que seguramente dará lugar a un análisis más fino por parte de los conductores del partido de la ciudad, es que el grueso de los votos que obtuvo la lista de Pezzati provinieron de la boleta "kirchnerista", no de la tradicional de AM: la Concertación le dio 71.802 sufragios a Pezzati, tres veces más que la boleta de AM, por donde los candidatos oficialistas sumaron 22.748. Se suponía que podía ser al revés si era cierto que muchos votantes habituales de esta fuerza rechazaron el acuerdo de Pulti con Kirchner y Scioli. Cabe puntualizar que el nombre del intendente, como candidato testimonial a senador provincial, figuró destacado en el segmento intermedio de la boleta del Frente Justicialista, lo que seguramente favoreció la elección de su lista de concejales.

Por otras vías, la lista de Pezzati también cosechó votos por el corte de boletas al que es tan afecto el electorado marplatense. Así, hubo votantes de De Narváez que empalmaron en el sobre la lista de AM o su "espejo" de Concertación Vecinal.

La otra cara de la moneda de la elección municipal estuvo representada por lo que le sucedió a la UCR y sus socios del Acuerdo Cívico y Social, es decir la Coalición Cívica y el partido Socialista. Decidieron ir por separado para concejales, manteniendo candidatos comunes para diputados nacionales y senadores por la Quinta, pero el resultado solamente favoreció a la lista de Vilma Baragiola que cosechó casi 70 mil sufragios de los alrededor de 92 mil que tuvieron aquí Stolbizer-Alfonsín y de los casi 90 mil de la lista de senadores seccionales.

Pero aunque en términos generales los 69.852 votos de la UCR a concejales son una cantidad interesante, el hecho de que esta fuerza exponía 5 concejales y solamente pudo renovar 3 le habrá dejado un sabor amargo. Tampoco, como creyeron los radicales el domingo a la noche, pudieron quedarse con el consuelo de ser "la lista más votada", porque finalmente quedaron 2 mil sufragios abajo de la Concertación Vecinal de AM.

En cuanto a la Coalición y los socialistas de Daniel Medina, a ninguno les alcanzó para las bancas de concejales, ya que entre ambos no llegaron al piso de reparto. Igual, si se unen en el recinto, el bloque del Acuerdo Cívico y Social sumará 8 concejales entre los que ya están y los que fueron electos el domingo, y serán claramente la primera fuerza opositora.

Votaron 313.984 empadronados en Mar del Plata y Batán, 66,5% del total. Con casi el total de votos ya escrutados, se consolidó el arribo de Carlos Arroyo al Concejo, después de dos décadas de militancia casi solitaria pero tenaz.

El director de escuela y ex responsable de Tránsito apostó al mismo discurso de siempre -ahora encolumnado en la alternativa de Rodríguez Saá- y con escasos recursos poropagandísticos consiguió que su Frente Es Posible ganara la voluntad de 32.593 marplatenses y batanenses. "Esperaba más", sorprendió Arroyo al festejar y quizás no le falte razón: si enfrente no hubiera tenido a dos listas locales de Unión-Pro, probablemente podría haberse quedado con una parte mayor de los votos a De Narváez que cosechó: de los 91 mil marplatenses que apoyaron al candidato a diputado de Unión-Pro, las listas locales de esa fuerza solamente retuvieron 46 mil entre ambas. A ese corte, además de la cosecha propia, le deben Arroyo y Mario Luchesi el ingreso al Concejo a partir de diciembre.

Mientras, el ex candidato a intendente justicialista Alfonso Basso y el ex sacerdote Luis María Ocampo, los referentes de Unión Pro que nunca pudieron ponerse de acuerdo para ir en una sola lista y optaron por presentarse separados, resultaron castigados. Disputaron una suerte de interna con vistas a 2011 que seguramente quedó inconclusa porque redondearon 23.418 y 22.600 votos respectivamente, una diferencia demasiado exigua como para definir nada.

Lo peor no fue eso sino que tanto Basso, con 7,99% como Ocampo con 7,71% se quedaron afuera del reparto de bancas por "centavos" apenas. No solamente fracasaron en convencer al electorado de que uno u otro era el representante de De Narváez en el distrito, sino que la división del voto les jugó en contra a los dos. Si hubieran integrado la misma lista hoy estarían celebrando entre 3 y 4 concejales ganados y haber disputado el segundo lugar en la ciudad.

De todos modos, dado lo cerca que quedaron del piso del 8,33% exigido para ingresar concejales, se sabe que van a "pelear" esa chance en el recuento final que se hará en La Plata. El resultado de esa gestión, de final incierto, se conocerá en algunas semanas.

Caras largas definitivas hubo en el Socialismo Marplatense de Andrés Cordeu y en los debutantes de Nuevo Encuentro, otras dos listas que aspiraban a ganar bancas. Los socialistas superaron apenas los 10 mil votos (3,66%) y los del intendente Sabbatella 6.536 (magro 2,23%).

En diputados y senadores

En la categoría de diputados nacionales, la que mayor interés había despertado para el electorado del país hubo 91.640 ciudadanos de General Pueyrredon que coincidieron con la mayoría de los bonaerenses al elegir a Francisco De Narváez y Felipe Solá por sobre los binomios Stolbizer-Alfonsín (89.911 votos) y Kirchner-Scioli (76.175).

La ventaja fue exigua para el primero, 31,65% a 31,05%, pero además la boleta kirchnerista se situó muy cerca, con 26,31%.

Se sabía de antemano que Mar del Plata no fue nunca un electorado afín para los candidatos peronistas, por eso desde el gobernador Daniel Scioli hasta varios ministros nacionales estuvieron seguido en la ciudad potenciando la campaña con anuncios e inversiones. Seguramente lo negativo del factor K para muchos bonaerenses jugó aquí también lo suyo, pero de todos modos la performance final de la boleta encabezada por Kirchner-Scioli estuvo por encima de lo esperado según los sondeos previos.

En el plano de la Quinta Sección, donde la novedad era la presencia de Pulti a la cabeza de la lista de senadores provinciales del kirchnerismo, la lucha fue muy pareja. La apuesta del oficialismo bonaerense era, con Pulti, sumar en Mar del Plata que representa el 47% del padrón de la Quinta, porque las previsiones en los otros distritos eran flojas. El intendente cosechó 84.322 votos (30,59%) y quedó muy cerca de la lista del Acuerdo Cívico y Social que sumó 87.890 (31,89%), donde fue importante la presencia de la marplatense Beatriz For.

Terceros fueron los candidatos de Unión-Pro, con 73.469 (26,65%). No obstante fue esta lista la que por estrecho margen se adjudicó la sección merced a los triunfos en otros municipios y a la baja performance del Frente Justicialista fuera de General Pueyrredon.

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