El voto disperso caracterizó a Junín.

El oficialismo no consiguió un voto de confianza incuestionable, pero la oposición tampoco pudo despegar con ningún nombre. Las sorpresas y las decepciones.
Quizás abrumado por las 17 listas y, por lo tanto, los 146 nombres de ciudadanos con intenciones de entrar al Concejo Deliberante, el electorado juninense se mostró disperso a la hora de votar.

El resultado no consolidó a ninguna fuerza de la oposición, pero tampoco erigió al oficialismo como implacable. Quizás la nota haya sido un proceso inverso a lo que sucedió en el escenario nacional: mientras que Unión Pro al cierre de esta edición no conseguía ninguna banca para el Concejo, el kirchnerismo mostraba un caudal de votos inesperado.

Sólo a primera vista los números parecen castigar al oficialismo de la ciudad, que consiguió el 18,69% de los votos, un número que nada tiene que hacer con el 42% que obtuvo en 2007 –cuando Mario Meoni fue reelecto–, el 33% de 2003 –que lo erigió por primera vez como intendente– y sólo se compara con el 18,62% en 2005 –cuando la lista de concejales que presentó fue segunda y provocó una pequeña crisis interna–.

Las cifras que acompañaron al Jefe Comunal también son exiguas si se los compara con los respectivos oficialismos de la zona. En Lincoln la lista del intendente –que él mismo encabezó– consiguió el 34%; en General Arenales el 42%; en Chacabuco el 44%; en General Viamonte el 30%; Leandro N. Alem el 43%; en General Pinto el 54%; y en Florentino Ameghino el 49%.

En el entorno del Intendente la explicación es sencilla: "En una elección eminentemente nacional nos obligaron a ir sólo con boleta local". También destacan que, en un contexto de tanta paridad, un triunfo es un triunfo. Una lógica que, aún a pesar del resultado final, usaron Carlos Reutemann y Néstor Kirchner para estas elecciones.

Además, en el balance de la composición del Concejo Deliberante (como se informa por separado), el meonismo salió fortalecido, ya que defendía dos bancas y consiguió por lo menos cuatro. "Siempre gobernamos sin mayoría en el Concejo", dijo el Jefe Comunal para sostener aún con más ahínco lo que algunos se animaron a calificar de "hazaña".

Sin fuerza

Lo otro que motivó los sinceros festejos en el búnker de Rivadavia fue la perspectiva que se ve con respecto a la oposición. Mientras que Ricardo Petraglia sólo mantuvo "su piso" –aunque con valor extra porque no tuvo apoyo de una estructura nacional– y Unión Pro no consiguió consolidarse en la ciudad a pesar de la relevancia que tomó a nivel nacional, la única agrupación que creció fue la Coalición Cívica, que en el Concejo Deliberante era sólo defendida por Magdalena Ricchini.

En definitiva, la falta de despegue de otras fuerzas se basa en porcentajes exiguos y una sorprendente paridad. El ejemplo más elocuente quizás sea que la decepción de Andrés Rosa está apenas a poco más de un punto de la satisfacción del MID porque "defendió" a su bloque.

En ese contexto es difícil hablar de sorpresas. Sólo destacar el crecimiento de Alberto Rochetti –que al cierre de esta edición contaba cada voto– en un contexto adverso a nivel nacional para el kirchnerismo.

También el surgimiento de Daniel Rossetti como opción política al margen de su actividad sindical y la cantidad de votos obtenida por Oscar Farías con una candidatura a último momento y sin boletas provinciales o nacionales.

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