Voto clave en el Senado de EE.UU.

Los demócratas cantaron victoria por adelantado anoche. Aún faltaban unas horas para la votación en el Capitolio, cuando los senadores oficialistas anunciaron que tenían los 60 votos necesarios para empezar a discutir la reforma de salud propuesta por el presidente Barack Obama.
Según las normas internas de la Cámara alta norteamericana, la minoría puede iniciar un debate sin límite de tiempo –conocido como filibuster–, excepto que una amplia mayoría ordene acelerar los tiempos y comenzar con el tratamiento de inmediato. El diario The New York Times descontaba ayer que los demócratas lograrían anotarse esa primera victoria, aunque tendrán un duro desafío más adelante.

Ayer los últimos dos senadores demócratas dieron el sí que tanto esperaba escuchar el líder de la mayoría oficialista, Harry Reid. Las senadoras Mary Landrieu de Louisiana y Blanche Lincoln de Arkansas dijeron públicamente que apoyarían el inicio del debate, pero advirtieron que la reforma necesita algunos cambios. "Decidí que hay suficientes cambios y salvaguardas en esta ley como para que avancemos, pero aún tenemos que trabajar mucho sobre el texto", explicó Landrieu.

La votación estaba programada para anoche. Si el pronóstico de los medios norteamericanos se confirma, los senadores estarán listos para empezar a discutir la larguísima reforma en los comités el 30 de noviembre próximo, cuando el Capitolio vuelve a sesionar, después del receso del feriado del Día de Acción de Gracias. El presidente Obama ya adelantó que le gustaría ver la aprobación final del Senado antes de fin de año, por lo que el debate no debería durar más de tres semanas.

Sin embargo, aun si lo consigue, el proyecto de reforma deberá a volver a pasar por un largo debate y otra votación, cuando las dos Cámaras se junten a conciliar las dos versiones del texto, la aprobada la semana pasada por los representantes y la que salga del Senado en el mes próximo. Hasta ahora, la reforma costaría cerca de 850 mil millones de dólares a lo largo de los primeros diez años y garantizaría seguro médico a 31 millones de norteamericanos que hoy no gozan de ningún beneficio.

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