Votó un 65% de los catamarqueños.

Una temperatura promedio de 20 grados fue el clima ideal para empujar a los irresueltos a votar. Pese a que el nivel de participación había ido en caída estrepitosa en las últimas elecciones, quizás el condimento nacional -con desembarcos de funcionarios y el enfrentamiento directo del matrimonio presidencial con el Gobernador catamarqueño- consiguió sacar del letargo a algunos indiferentes y sumar unos puntos al alicaído nivel de participación.
Según la información del Juzgado Electoral Provincial, un 65% de los catamarqueños concurrió ayer a las urnas, tres puntos menos que en la elección de marzo de 2007 (68%), pero bastante superior al preocupante 55% que alcanzó la elección de marzo de 2005. Ésos fueron los comicios más catastróficos en participación de la historia de la democracia local ya que un 45% del electorado decidió en aquella oportunidad no sufragar.

Contra todos los pronósticos, que anticipaban una gran apatía, desde la Justicia Electoral se mostraron satisfechos con un nivel de participación promedio en la provincia del 65%, impulsado por departamentos donde habría habido un vuelco masivo a las urnas, como Capayán y Santa Rosa. En este último caso, la masiva concurrencia a votar se explica porque, por primera vez, el municipio de Los Altos elegía concejales. También el Gobernador destacó anoche, en su discurso, el nivel de participación del electorado.

La lectura inversa muestra que el 35% de los catamarqueños eligió no expresarse a través del voto, lo que revela que la indiferencia aminoró pero no logró revertirse. Y un importante sector de la población volvió a mandar -a partir del silencio- un mensaje a la clase política. Al ausentismo se le suman los votos en blanco que arañaron el 3% y los nulos que cerraban anoche en un 1,37%.

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