El "voto argentino" agita la campaña electoral en Chile

Frei pidió el voto a los chilenos de Mendoza. Y la derecha acusó al cónsul por injerencia.
A 39 días de la elección presidencial, la ciudad de Mendoza se ha convertido en el trofeo de caza y el motivo de una agria disputa entre el comando del candidato opositor Sebastián Piñera y el Ministerio de Relaciones Exteriores de la presidenta Michelle Bachelet. El conflicto, que esta vez no es limítrofe, tiene su origen en los más de 50 mil chilenos con derecho a voto que residen en la Argentina, de los cuales la mayoría vive en Mendoza.

Para una votación tan cerrada como la que se espera, esos votos significan uno o dos puntos y han despertado la codicia de los candidatos en pugna.

Así, al igual que en tiempos de dictadura, cuando hasta Mendoza llegaban los principales líderes de la oposición a Augusto Pinochet con prohibición de ingreso al país para reunirse con una masiva peregrinación de chilenos en encuentros donde se consolidó la actual coalición gobernante, el candidato oficialista Eduardo Frei junto al ex presidente Ricardo Lagos -un democristiano y un socialista- repitieron el domingo pasado ese ritual pero esta vez para llamar a votar por Frei.

La compañía de Lagos no fue un hecho casual. Su liderazgo en la ciudad limítrofe argentina es indiscutido. Para la elección de 1999, de la que salió vencedor, Lagos puso en ejecución un eficiente operativo electoral que permitió que cerca de 3 mil chilenos residentes en Mendoza viajaran a Chile a votar por él. El último acto de su campaña en esa ciudad fue animado por el popular conjunto Inti Illimani y la efervescencia fue incluso superior a la que se vivió en el cierre de campaña en Santiago.

La Universidad Nacional de Cuyo fue el lugar escogido esta vez para el encuentro de los líderes de la Concertación y un grupo de chilenos residentes. Hubo abrazos, discursos y derroche de emoción. El problema se produjo cuando la fanfarria terminó.

Fue entonces que uno de los chilenos presentes, Domingo Núñez, entrevistado por Canal 13 de TV, dijo que el cónsul de Chile en Mendoza, Eduardo Bonilla, le había prometido ayuda para pagar el pasaje a Chile de unos 30 chilenos que vendrían a votar el 13 de diciembre. La reacción indignada de Andrés Chadwick, senador de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y uno de los jefes políticos del comando electoral del candidato Piñera, fue inmediata.

Le pidieron públicas explicaciones a la Cancillería sobre esta "gravísima intervención electoral". Mariano Fernández, el ministro de Relaciones Exteriores de Bachelet, rechazó las acusaciones argumentando que los dichos de Núñez no dejaban de ser una interpretación de sus deseos, pero que el consulado no desembolsaría un peso en un acto irregular.

El comando de Piñera no aceptó las explicaciones. Insisten en que el presidente de la Federación de Asociaciones de Chilenos Residentes en Argentina, Miguel Molina, presente en el acto del domingo junto a Frei y Lagos, es funcionario del consulado y habría ofrecido pasajes a Chile a los partidarios de Frei.

El conflicto ha puesto en la agenda la interdicción para votar -impuesta por la dictadura y que aún subsiste por el rechazo de la derecha- de los miles de chilenos que residen en el extranjero.

Mientras las acusaciones cruzadas continúan, la mayoría de los chilenos sigue cautiva el final de la teleserie "Elisa" que concluye hoy y que captura un rating histórico de más del 40 por ciento de la audiencia.

Sus actores son la presa más codiciada por los candidatos para ficharlos como sus rostros en el último tramo de una campaña que no consigue todavía remecer a la ciudadanía.

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